El vallenato encontró la voz de Karen Lizarazo

19 de julio de 2019 12:00 AM

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Se trata de un género machista, que pocas veces ha permitido se le interprete en una voz femenina, sin embargo con los cambios necesarios que genera el universo, la apertura dio el aval a que las mujeres miraran el vallenato de otra forma, no tanto como musas, ahora como creadoras.

Ahí, en ese segmento, entró Karen Lizarazo, la joven nacida en Aguachica, Cesar, una tierra de alto arraigo folclórico y donde las notas del acordeón suenan desde que despunta el sol y son la compañía inevitable de cada fiesta o parranda.

Si bien todo ese marco fue familiar, desde los siete años Karen empezó a cantar con el beneplácito de su abuela paterna, allí los boleros y rancheras eran el fuerte, sabiendo que era un gusto permanente, pero sin la aspiración profesional.

El vallenato llegó a su vida y su voz cuando se aprestaba a cumplir 15 años, llegando a formar su primer grupo, obviamente generando temor en la familia, pues coincidía con la culminación del bachillerato y la decisión de una profesión que marcara su futuro.

Resolver este aspecto no fue fácil para Karen Lizarazo. Todo estaba entre estudiar música, o no hacerlo y dedicarse de forma empírica a cantar, pero su padre fue quien dio la última palabra y aunque le encantaba ver a su hija cantar, quería que se forjara un proyecto de vida sólido, con una profesión que le respaldara.

“Deme la tranquilidad de que va a estudiar una carrera y yo la ayudo”, estas palabras fueron definitivas en la vida de Karen, quien vio que podía de alguna manera cantar si así lo deseaba, es entonces cuando se decide a estudiar Derecho en Bucaramanga, un tiempo bien provechoso si se anota que sacó adelante sus estudios, pero no se fue del todo de la música, pese a que también trabajó muy ligada a la rama de la justicia.

Como a muchos cantantes en proceso, algunos inconvenientes llegan a frenar, en cada uno está si se toma como un simple obstáculo o el fin del sueño, para esta joven abogada fue algo que le fortaleció, porque a partir de allí el cambio fue notorio y un borrón y cuenta nueva en la carrera musical que para entonces ya era una decisión tomada.

Un crecimiento constante

Esta etapa presenta a la nueva Karen Lizarazo, sin dejar de lado la inquieta jovencita que Colombia conoció a través de un video grabado en Morales, donde le daba una serenata al inolvidable Diomedes Díaz.

Recuperada de ese inoportuno momento que más que todo involucró la parte económica de la familia y el deseo de demostrar que podía hacer mucho con su talento, decide formar una nueva banda, con los requerimientos que siempre había querido. De esta manera y con un ánimo muy selectivo, se hace acompañar de excelentes músicos y empieza un proceso creativo que involucra a cada uno de los integrantes con miras a una agrupación de calidad.

Las grabaciones que se conocen de Karen, fueron fortuitas, ninguna hace parte de un álbum, todo iba a un ritmo tranquilo en el marco de una vida de estudiante, ahora todo ha cambiado pues el sonido actual es el que realmente la identifica y con el cual quiere ser reconocida, es decir, su identidad.

Pese a que hoy este trabajo está envuelto en un halo de seguridad, la misma artista reconoce que la duda la asaltó en más de una oportunidad en el tema de sonidos y estilo, sin embargo supo escuchar su voz interna y como buena creyente afirma que Dios alineó todas las situaciones para llegar a este resultado.

Acompañada por el Rey Vallenato Carlos Torres, natural de Caucasia Antioquia, Karen Lizarazo pensó que el vallenato puede hacerse desde diferentes partes, por esto el resto de su grupo se fue uniendo en cualquier lugar de la provincia, en otras ciudades y paradójicamente, ninguno es oriundo de Valledupar.

Las ganas de triunfar

Talentosa y soñadora, las metas de esta artista están muy lejos, más allá de cantar en las poblaciones, que igualmente ama porque siempre la han apoyado, le dice a sus músicos que el camino está derecho para llegar algún día al Madison Square Garden de Nueva York, también a Viña del Mar, por eso tienen que apuntarle al futuro unidos.

Actualmente está en promoción de esa nueva imagen que presenta y su propuesta fresca y encantadora, donde el vallenato se viste de modernidad y tenga letras que puedan ser interpretadas por una mujer, que se dediquen y que sean muy realistas sin prescindir de ese ingrediente especial que es el amor.

“Ganas locas” es el sencillo que suena incesantemente, es un vallenato sabroso, como ella misma lo define, que no pierde la esencia, porque se ajustó a la necesidad actual, es discotequero, con proyección internacional y sin desprenderse de su raíz.

Este año es definitivo en su carrera, ha marcado muchas diferencias y el disco se ha programado para antes de finalizar 2019. Serían diez canciones y “Ganas locas” es el preámbulo para que sus “Karenistas”, como se denominan sus seguidores, vayan interpretando lo que viene en los temas restantes.

Las fusiones estarán sobre la mesa. En ese próximo compilado se podrá disfrutar de un tema llamado “Perro infiel”, que aunque empieza con una marcado estilo popular y termina involucrado en el vallenato, también se arriesga con la combinación urbano-vallenato y como afirma, “muere en su ley” y el reto es cantar vallenato.

Seguidora del desaparecido Kaleth Morales, Karen aplica su fórmula, innovar y arriesgar, indica que a este cantautor lo único que le faltó fue vida, pues ya tenía todo listo en una corta carrera, su estilo funcionó y eso es lo que ella quiere, que con cualquiera de sus temas, su apuesta funcione y se quede para hacer historia.

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