Revista viernes


La afirmación musical de Santiago Cruz

“Dale” es un álbum diferente que marca un antes y un después en la carrera artística de Santiago Cruz.

HEIDI LLANES

04 de junio de 2021 12:00 AM

La esencia musical del ibaguereño Santiago Cruz ha estado clara desde su primer álbum, entonces era de esperarse que esta octava entrega tuviera más que eso, y así sucedió, porque por primera vez ejerce como productor, experiencia que le ha dejado satisfecho.

“Dale”, así se titula su nuevo trabajo discográfico, y al igual que los anteriores, tiene un escenario que lo propicia, sin embargo, su autor indica que este tiene muchas particularidades especiales que le dieron fundamento.

Primero se trata de su primer disco independiente, de otra parte es un material escrito en crisis de los 40 y donde intenta reconciliar ese lado que no nos gusta tanto de nosotros mismos, abrazando la debilidad, la vulnerabilidad y la equina más oscura, lo que nunca decimos, ni contamos, eso que nos avergüenza, indica.

En resumen, afirma Santiago Cruz, el principio de este álbum es sentirse cómodo en su propia piel, que es un ejercicio personal que él particularmente ha venido trabajando en el tiempo, y que se traduce en canciones. Así está construido el disco y en ese abrazar de la esquina oscura o el mal momento, llega esa palabra de ánimo “Dale”, una expresión con muchas connotaciones, pero que siempre legitima y anima.

Momentos que llegaron

“Dale” tiene canciones que esperaron el momento preciso para aparecer en escena, de la misma manera aguardó una colaboración muy especial, la del español Alejandro Sanz, con quien comparte honores de una bella letra en “Yo te todo”.

Santiago reafirma la admiración por su colega y amigo, lo define como alguien determinante en la decisión de hacer música, además, su forma de componer canciones le mostró que había espacio para ser libre y distinto en este arte, y en eso él lo ha seguido de cerca.

Confiesa que lo había llamado para su pasado álbum, “Elementales”, sin embargo en ese momento no se dio la oportunidad, pero la reserva estaba para este álbum donde entre los dos pudieron construir el universo de “Yo te todo”, siendo el único invitado del proyecto, además de ser también el único extranjero.

Y volviendo al álbum, agrega que es la confirmación de la liberación de muchas cosas, es reconocerse cómodo donde está, pese a que en ocasiones no son las circunstancias que se pensarían ideales, entender que así tiene que ser y ponerle la mejor energía.

A partir de eso, en el proceso confirmó que cuando se apuesta y se cree, sencillamente pasa. Santiago indica que se sacudió muchos temores al arriesgarse y al final está ese disco que presenta con orgullo.

Si de riesgos se trata, indica que en “Yo te todo” se corrieron todos al traer a Mosty, uno de los emblemas del mundo urbano a que trabajara con él, pero diciéndole “tú vienes a mi cancha con lo que sabes, yo no voy a la tuya”.

La canción tuvo un tratamiento especial, si bien estaba Mosty, Santiago también se trajo a trabajar en ella a uno de los suyos para que no lo dejaran solo, y fue así como también estuvo Juan Pablo Vega, logrando una dinámica de trabajo interesante. Define la experiencia como maravillosa, a esa aproximación fue con el espíritu de aprender y lo logró.

“Todas las canciones que componen este álbum fueron escritas antes de la pandemia, pero cuando tus canciones hablan de sentimientos básicos del ser humano, como el amor y el miedo, y todo lo que de ellos se desprende, terminan teniendo una atemporalidad fantástica, te da mucha libertad y permite que haya conexión siempre”, indica el cantautor colombiano.

El álbum es la reafirmación de la búsqueda constante que el artista mantiene en su trasegar. Afirma que en la música, y en especial cuando le va bien, hay dos caminos, uno es quedarse en lo mismo, qué es válido, o sigue experimentando y esa ha sido su apuesta siempre.

Santiago Cruz tiene claridad al entender que un artista se debe al público, pero su responsabilidad con el mismo es contarle su punto de vista, y que ojalá éste logre conectarse, porque no entra en el trabajo de entregar lo que la gente quiere oír, siente que se limita y llega el conflicto de que todo suena igual.

La evolución del disco

Las limitaciones en el entretenimiento continúan y aún no se percibe salida. Ante esto y sabiendo que Santiago Cruz siempre ha presentado sus trabajos en el escenario, agrega que con un piano, una guitarra y un micrófono, para estar frente a un público aunque sea de diez personas, se dará por bien servido.

Extraña el escenario, lo sueña, pero también cree que es el momento para aquellos que como él defienden su música de manera íntima, retomen ese camino y simplifiquen un poco todo. En este proceso no le apuesta al streaming y lo compara con el sexo virtual, al que no le resta el encanto, pero advierte que jamás supera al real.

Santiago Cruz es defensor de sus letras ante todo y sobre todo. El álbum estaba prácticamente escrito antes del encierro, salvo la canción “Otra mañana más”, que se terminó en su estudio personal.

Dentro de las novedades de “Dale” se destaca que su autor también se estrenó como productor, se dio el permiso de confiar, creer que era capaz de hacerlo y tenía una visión tan clara, que se arriesgó amparado en el aprendizaje que ha podido lograr en estos 17 años de carrera.

Todas las canciones son especiales, cada una tiene identidad y tal vez se pueda buscar una preferida, pero siempre hay que pensar que el autor antepone una y en el caso de Santiago es “Yo te todo”, ante lo cual indica que un artista tiene su ranking personal, y muchas veces esa lista no coincide con los temas más conocidos por el público.

Expresa que se podrá creer que entre sus letras preferidas puede estar “Si te quedas qué”, “Desde lejos” o “Baja la guardia”, que le encantan, pero no son sus favoritas como compositor, siempre iba por otro lado, pero ahora piensa que por fin se encontrará con el público en “Yo te todo”.

“Dale” tiene un sinfín de historias a cuestas, el duelo de su esposa María Paz por la muerte de su padre, fue el punto de partida para “Tiempos mejores”; mientras que “Hay días” fueron el escape propio a episodios depresivos, el convencimiento de lo expansivo que es el amor se expresa en “Yo te todo”; el abrazo de la dificultad, la vulnerabilidad y la reivindicación del fracaso, se expresan mejor al entonar “3,2,1,0”.

Santiago siempre disfrutó el trabajo con Nacho Mañó, a su lado hubo buenos discos, pero el proceso de “Dale”, sin herir sentimientos en su amigo, resultó reivindicativo en lo personal. Se trata de un álbum de muchas primeras veces, algo que toma más relevancia en este momento de su vida.