Si algo avanza a pasos agigantados, es la educación. No hay límites en el aprendizaje y es cada vez más obligado darle continuidad a la educación superior, tan real como decir que nunca se termina de aprender.
Ahora bien, los cambios también están a la orden del día y escoger un posgrado además de suponer una decisión necesaria, es importante, toda vez que de la misma dependerá en buena medida el futuro laboral del interesado.
Teniendo en cuenta la coyuntura actual, donde surgieron nuevas condiciones en el mundo y por tanto los procesos experimentaron cambios radicales, se incluye la educación como agente de innovación y aparecen interrogantes con respecto al papel que juega la especialización en las diferentes profesiones.
En este sentido, Shirly Martínez Susa, Decana de la Facultad de Educación, Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de San Buenaventura, da respuesta a esas inquietudes que rodean el regreso a las aulas y las determinaciones que para algunos profesionales representa el continuar con un posgrado.
¿Qué posgrados se hacen más necesarios en la actualidad?
El posgrado se ubica en un espacio de la educación continua, necesaria para la actualización profesional y mejora de las competencias profesionales. Desde aquí, la respuesta está dirigida a que todos son necesarios, toda vez, que todo profesional requiere actualizarse en teorías, técnicas, procedimientos, normativas etc, a su vez que estos le permiten fortalecer las competencias necesarias para el ejercicio profesional.
¿Hacia qué carreras van dirigidos y a qué sectores laborales?
La especialización de las competencias laborales, la competitividad, acceso a trabajos más estables, requieren que los profesionales de todas las disciplinas estén en permanente formación. Por lo que, alineado a estas necesidades, las Universidades ofrecen una amplia opción de programas, que van desde las especializaciones que se desarrollan en un año aproximadamente y cuyo contenido es muy especializado, y las maestría y doctorados que requieren mayor inversión en tiempo, y la formación implica competencias investigativas. Es una necesidad la formación posgradual de cualquier nivel para mantener un perfil profesional atractivo al mercado laboral.
¿Cuál es la apuesta de la educación superior hacia el futuro, partiendo de este cambio coyuntural que se vive?
La situación que estamos atravesando nos enseñó que no hay barreras para el conocimiento, que es posible el diálogo entre pares sin restricciones. Al abrirse estas oportunidades las Universidades requieren fortalecer el trabajo en redes, mirar hacia afuera y construir con otros y para otros. Las competencias tecnológicas y comunicativas, sobre todo el manejo del idioma debe hacer parte trasversal de los currículos, al igual que el emprendimiento.
La actualización curricular debe ser permanente, ya que el conocimiento está fluyendo rápidamente y los programas tienen que estar a la vanguardia de estos.
¿Qué novedades vendrán amparadas en la virtualidad?
La virtualidad nos une, lo que viene son mayores oportunidades, para desarrollarse. Las universidades se van a abrir más al mundo, y cada vez más tendremos acceso a él, en las aulas. Podremos compartir experiencias con pares nacionales e internacionales, esto favorecerá las relaciones interculturales y generara mayor competitividad por lo que los estudiantes recibirán una formación más ajustada a los procesos globales.
Y sobre todo, tendrá más posibilidad para poder elegir un programa ajustado a sus intereses personales, profesionales y económicos.
