Revista viernes


Marko, el dominio de las redes a través del humor

Con pequeños clips promocionando sus obras de teatro se inició hace seis años en las redes sociales, de las cuales se fue apropiando.

HEIDI LLANES

28 de octubre de 2021 05:35 PM

Hacer humor es el oficio más serio que existe, y si se expone al mundo a través de las redes sociales, su cometido sale de ese contexto mínimo de unos asistentes determinados, para hacerse a un nicho diverso que califica o descalifica ante todos y en tiempo real.

Si lo anterior no se percibe fácil, triunfar es tarea de titanes, o mejor, de talento sumado a perseverancia, de un ingenio desbordado que siempre sea fuente de creatividad, cuando eso se alcanza, el éxito está asegurado.

Lo anterior bien puede describir a Marko Pérez, el influencer venezolano que hace más de seis años probó que las redes sociales podían ser el escenario donde daría rienda suelta a esas ideas que inundan su cabeza y que sencillamente divierten. Acto seguido, Miami sería el lugar idóneo para poner a marchar todo y mudarse fue el objetivo.

Se apropió de los espacios de ocio de muchas personas, por eso afirma que el vínculo se fortaleció y como lo ven todo los días, sus seguidores bien pueden ser considerados familia, apreciándolo como un primo o un hermano.

Marko es director teatral, escribe y produce, y su única intención en principio fue llevar a las redes clips de lo que hacía en el teatro, con el fin de que más personas fueran a ver sus obras, y como afirma ahora, “todo salió al revés”.

Son muchas las facetas que identifican a este venezolano, desde activista, hasta actor, comediante e influencer, con una base sólida que él atribuye a la crianza que recibió, porque además está convencido de que toda persona cuenta con un talento, lo demás es disciplina, constancia y convicción, pero ante todo, actuar correctamente.

La misión más allá del humor

Consciente de que su trabajo es más que un generador de sonrisas y que con una publicación se puede llegar a salvar la vida de alguien, asumió la labor social como parte del mismo, y siendo muy creyente, indica que él es una herramienta de Dios para ayudar a quien lo requiera.

A Miami llegó con mil dólares, indica en medio de broma que vendió los ventiladores y un televisor de los más antiguos para viajar. Su idea inicial era vivir del teatro, pero le fue mal y no tuvo más oportunidad que emplearse como domiciliario en una moto, también pintaba, pero todas las noches hacía un video.

El de Marko no es un cuento distinto al de muchos inmigrantes que llegan buscando un cambio radical en sus vidas y la de sus familias, hasta debió dormir en el carro que logró comprar para trabajar, siempre pensando positivamente como un aliciente para no regresar.

A medida que avanzaba su tránsito por las redes, aparecieron personajes que hoy lo referencian. El proceso creativo de este artista se fundamenta en la visión que lo lleva a ser un consumidor permanente de la sociedad, de hombres, mujeres, las parejas, lo que hablan y expresan; siempre está en silencio y aunque no parezca, en esa discreción analiza el entorno y recoge comportamientos que luego le sirven para su contenido.

Hace comedia para que la gente se identifique, y en ese orden de ideas, aprende de los observados lo que está pasando, para más adelante presentarlo convertido en parodia y alcanzar esa aceptación del público que disfruta algo real y divertido.

Admiración a las mujeres

Los personajes de Marko divierten, de eso no hay duda, y en ellos la realidad que vive el mundo es una constante. Hace algún tiempo se sumó a esa lista de representaciones la “bendecida”, que no es más que la mujer que busca salir de su precaria situación económica a costas de una relación furtiva, generalmente con un hombre mayor y adinerado.

En 2020 hice la película de comedia más taquillera en Latinoamérica, “La bendecida”, y al verme actuar como mujer, entendí que lo hago mejor que como hombre”.

Marko

Lo que más resalta de este divertido papel es la representación femenina tan bien lograda por parte del venezolano, se trata de detalles minuciosos que podría pensarse sólo se destacan en las mujeres, pero él lo logra a la perfección.

Ante esto Marko dice con total claridad que para eso hace acopio de la mujer interior que posee, pero advierte, que a esa mujer, le gustan las mujeres.

Haciendo reminiscencias, se va a su niñez y ese repaso trae episodios con su mamá en casa acompañada por las amigas, ella le ponía a interpretar personajes para su audiencia femenina, el pequeño era la diversión de todas y en su papel de mujer divertía la velada. Allí empezó la perfección de lo que hace hoy.

La inspiración lo lleva a crear más personajes cuando se cree que ya todo está hecho, siempre aparece alguien que puede ser recreado y luego que esa persona descubre que ya la incluyó en sus monólogos, no puede más que reír de las ocurrencias.

“La bendecida” empezó en pequeños clips que se emitían cada martes, sin embargo, al llevarla a una película, con el acompañamiento y guión que se requiere, no fue lo que para los espectadores resultaría una apología de la situación, el mensaje contundente dejó una enseñanza que es al final lo que el influencer desea impartir en la sociedad.

“Soy amante de dejar un mensaje, lamentablemente el consumo rápido de las redes sociales no me lo permite a través de los clips de Instagram, porque para hacerlos virales tenemos que construirlos sencillos y comerciales, entonces me di la licencia de contar la historia y atraer al público para hacer un llamado a la consciencia muy fuerte, porque eso sí queda”, indica con gesto serio.

Marko conoce el poder de las redes para construir, también es cuidadoso con el lado negativo de las mismas, sortear esa delgada línea no es fácil, para lo cual advierte que aprendió con el tiempo que si estaba dispuesto a recibir esos beneficios, también tenía que esperar las consecuencias negativas.

“He aprendido a cuidarme, porque he visto que la mayoría de las veces, cuando sucede algo no muy agradable, es resultado de tus actos como creador de contenido, por eso no doy motivos para no tener que vivir esas olas, pero cuando las vives por terceros, aprendes que esto es un negocio”, advierte.

El equipo, la familia y los amigos

En esta aventura no está solo. El equipo que le rodea lo ha conformado por personas cercanas, su socio es un gran amigo Pablo Villalobos, se conocen hace 26 años y junto al mánager manejan la marca que se trabaja desde distintas latitudes para el apoyo de marketing, Chile, Venezuela, Colombia y México, además de Miami, son sedes de la empresa.

Marko es la cara, pero también es de advertir que entiende el producto y por eso su trabajo se centra en crear un contenido eficiente para que al final se pueda trascender en el tiempo.

Valora su núcleo familiar, sabe que gracias a ellos está en ese lugar, la base impartida por su madre y el hogar que ha formado, son su motor, y aunque ha vivido situaciones muy fuertes, tiene la certeza de no desfallecer porque tiene que responderle a ellos y a su hija Amor.

Los amigos se incluyen en ese grupo que está muy cercano a su corazón. Afirma que camina con las mismas amistades que lo hizo hace seis años, y los clasifica, “hay amigos para la rumba, también para las buenas y malas, y los del trabajo, por eso se debe entender cuáles se tienen para que no te sientas mal cuando el de la rumba no te contesta si lo necesitas, y me gusta estar en las malas de mi gente, porque sé lo que es tener apoyo”, indica.

El influencer ha logrado que los más reconocidos artistas se sumen a sus clips. Afirma que se pone “fastidioso” y los busca hasta cuando ceden a grabar con él, aunque lo mejor es el buen feeling que se alcanza y que ha dado lugar a buenas amistades.

Se podría afirmar que el de Marko es el trabajo más divertido del mundo, sin embargo, tiene sus aristas, y en eso él afirma que al dejarle la ventana abierta a millones de personas para que entren a su vida se sienten en la posición de opinar, algo que es muy respetable, pero no muy agradable a veces.

Entrar al cine en Hollywood es uno de sus mayores sueños, por eso en 2022 afianzará su inglés para entrar a las producciones americanas y empezar presentaciones, estudia mucho los canales para llegar a lo que se propone y un obstáculo ahora es el idioma, allí se refleja su máxima, “no pido oportunidades, me las creo”.

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