Revista viernes

Natalia Lafourcade regresa a cantar por México

Con un nuevo álbum, la mexicana Natalia Lafourcade se involucra en una obra que salva las tradiciones.

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HEIDI LLANES
17 JUN 2021 - 06:12 PM

Con muchos matices y desplazándose por la geografía de su país, Natalia Lafourcade vuelve a inspirarse y acompañarse de grandes para cantar, además de continuar con el propósito más motivador que ha encontrado en su carrera, contribuir con la formación cultural mexicana.

En este raro 2021, Natalia presenta su álbum “Un canto por México Vol 2”; el primer compilado ya recibió un Premio Grammy, y el concierto realizado en 2019 que dio origen a estos trabajos, ya puede ver cerca su objetivo.

La misión emprendida por la cantautora, se concentró en Jáltipan, una comunidad del estado de Veracruz, donde se encuentra el Centro de Documentación del Son Jarocho, el cual fue destruido por el terremoto de septiembre de 2017, amenazando con acabar con una de las músicas más representativas de México y dejando a expensas de los ritmos foráneos a su juventud.

Con el objetivo claro, Natalia Lafourcade organizó ese concierto, la causa descrita anteriormente era el motor de todo y en el camino se fueron dando nuevos aportes al proyecto, que además sumaba artistas de gran talla para acompañarla.

Las once canciones consignadas en este álbum de antología conforman un regalo para los seguidores de la mexicana, quien lo define como un árbol de la vida, con todo lo que implica su desarrollo. “Tiene semilla, raíces, una estructura que se abre y conecta con el mundo, porque así se entrelazaron los universos de todos los que allí estamos cantando, y es gracias a eso que tiene tanta fuerza”, afirma.

Los alcances de la música

“Un canto por México”, antes que ser dos volúmenes, era un concierto y ese se basó en una estructura trabajando por reconstruir un espacio cultural dañado por la furia de la naturaleza, por eso cuando decidió hacerlo con el productor Kiko Campos, de inmediato pensaron en un evento para no olvidar y todo con justificación, involucrando a la familia, niños, jóvenes, padres, abuelos, y de allí el repertorio diverso y amplio, con un poco de todo.

Lo anterior se une y termina siendo un proyecto donde se le canta al amor, al desamor, a la alegría, la tristeza, el dolor, la pena, es el canto de las marchas, de las protestas, también de las mujeres, se le canta a lo divino, a la tradición; en síntesis es un abanico de México, advierte Lafourcade.

Para entrar en contexto, Natalia explica lo que es el Centro de Documentación del Son Jarocho, donde finalmente ha recaído el beneficio de esta obra musical. “Es un espacio comunitario fundado por Los Cojolites hace 25 años, donde se imparten talleres de Son Jarocho, una de las muestras musicales más hermosas, talleres de zapateado, alfarería, cocina tradicional, conocimientos que se comparten entre generaciones”.

Este centro se ha convertido en la casa de familias y mucha gente que quiere seguir aprendiendo. La destrucción fe inminente tras los temblores, pero de inmediato se propuso la recuperación, que se inició con el recaudo del concierto, y como Natalia afirma, lo más bonito es que se ha logrado con música.

El recorrido

El folclor mexicano es prolífico, como también la obra de Natalia Lafourcade, entonces elegir ese repertorio representó la mezcla perfecta, donde se pudiera mostrar el nivel de los artistas que la acompañaron.

La mexicana desentrañó su tierra con esta selección, le hizo giros importantes a las canciones y las adaptó a la perfección con cada intérprete, demostrando el conocimiento pleno que tiene del arte musical de su país.

Dejar que todas esas creaciones pasadas y contemporáneas convivieran en un mismo espacio, es parte de la riqueza de estos dos volúmenes, otra característica interesante de cómo se gestó el proyecto y terminó con esta fuerza.

“Un canto por México Vol 1” se grabó mientras se preparaba el concierto, el segundo estaba listo un 70% al llegar la pandemia, con la incertidumbre de su evolución, pero una vez se retomó el trabajo, todo se hizo en la distancia, con un estudio improvisado y la necesidad diaria de aprender.

Dejando volar la imaginación, se crearon visuales inspirados en mundos animados y mágicos, fortaleciendo los símbolos que hay detrás de la música con elementos que pertenecen a la tradición y artesanía del país azteca.

En cuanto a los invitados, estos llegaron de forma orgánica, estuvieron en el concierto, excepto Rubén Blades, Caetano Veloso, Mare Advertencia, entre otros, que se unieron en el camino, pero también hicieron parte de un componente natural.

Teniendo en cuenta que Natalia Lafourcade se ha enfocado en enaltecer la cultura mexicana, indica que ahora lo que más desea es volver a su mundo, a su música, escribir y grabar una lista de canciones que están esperando llegar a un estudio.

“Un canto por México” es un homenaje a la vida y a lo que en ella se va encontrando, eso hace que Natalia exprese agradecimiento, se trató de un disco que la mantuvo ocupada y aún hay razones para trabajar.

Apasionada por la música mexicana, Natalia Lafourcade también explora el enlace de universos sonoros. FOTOS CORTESÍA SONY MUSIC

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