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¿Por qué el ego afecta las relaciones interpersonales?

Todas las personalidades tienen una construcción originada desde el ego y por eso es fundamental estudiarlo a profundidad.

REVISTA VIERNES

09 de septiembre de 2021 11:37 AM

El ego es una de las características humanas que marcan a profundidad la personalidad, a pesar de los diferenciales negativos que se le han asociado durante la historia. Incluso, se ha relacionado con defectos de las personas. Sin embargo, su estudio es fundamental para el desarrollo personal y para potenciar las habilidades al máximo.

“El ego es el primer mecanismo de defensa de todos los seres humanos y nace desde el primer conflicto entre quién soy y dónde estoy. Nos deja una huella imborrable e inmodificable a lo largo de la vida. De esta forma, el ego es ese guardián que nos protege de escenarios que consideramos hostiles, pero debemos ser cuidadosos de ser nosotros quienes lo manejamos y no él a nosotros”, afirma Beto Bravo, mentor de líderes y coach personal de equipos.

Justamente, detrás del ego y de las estrategias que genera para protegernos y mantenernos a salvo, se encuentra el análisis de la personalidad a través del Eneagrama, para comprender cómo se manifiesta en cada persona. Desde personas que desean tenerlo todo bajo su control, hasta quienes rechazan entrar en el conflicto, todas las personalidades tienen una construcción originada desde el ego y por eso es fundamental estudiarlo a profundidad.

De esta forma, entre más se conozca y se comprenda el ego, más posibilidades habrá de gestionarlo y de asumir una posición más constructiva, que permita reforzar las habilidades y llevar al máximo el potencial humano.

¿Cómo influye en el desarrollo personal?

Para conocerse, el primer paso es detectar cuál es la mentira o distorsión que asumimos desde nuestro ego. En ocasiones nos sabotea haciéndonos pensar que no merecemos algo o que no somos capaces o que no es posible obtener, hacer o ser algo más de lo que ahora somos. Tal vez nos hace creer que solo los más fuertes son los que sobreviven, o qué debo hacer y lograr para tener valor. Estas afirmaciones son solo un ejemplo, debido a que existen nueve tipos diferentes de personalidades, que, en conjunto con seis variaciones en su fondo, dan como resultado 54 rasgos o matices diferentes en los perfiles de personalidad existentes.

Ubicarse en una de ellas y descubrir cuál es su base principal es fundamental para emprender el viaje del desarrollo personal. Una tarea indispensable para quienes desean mejorar sus relaciones personales, al comprender a profundidad sus motivaciones, conocer cuáles son sus estrategias de éxito y que deben desarrollar para llegar aún más lejos y ser mejores seres humanos. También para aquellos líderes que desean conocerse más a fondo y de esta manera conectar de mejor con su equipo de trabajo así como, aumentar la productividad. Incluso, un reporte de Intelema indica que el 58% de las organizaciones han aumentado el uso del coaching en el último año.

A través del análisis, la comprensión y la re-significación del ego, es posible descubrir cuáles son los principales miedos y motivantes de cada persona. Aquello que las hace acudir al cambio y a moverse para obtener mejores resultados. Sin embargo, se trata de un tema que debe manejarse con mucha responsabilidad y profundidad, no se trata de etiquetar a la ligera, se trata de observar, conocer comprender, y verificar.

“Una tendencia en la actualidad es encasillar a las personas por el principal atributo de su personalidad, especialmente desde los mecanismos de defensa y distorsiones que usan sus egos. Sin embargo, el autoconocimiento debe estar destinado a comprender que todos somos más que acciones, personalidades o emociones. Todos tenemos la posibilidad de identificar nuestro ego y comprender que somos mucho más que eso, tenemos toda una baraja de atributos que podemos utilizar para mejorar nuestras habilidades”, afirma Bravo.

Por ese motivo, comprender que el ego es un mecanismo de defensa que está diseñado para protegernos, es esencial para avanzar en el conocimiento personal. Identificarlo, escuchar de qué nos quiere proteger y comprender que podemos utilizar los atributos de cada personalidad, que se encuentran de forma innata en cada uno de nosotros, es la tarea del desarrollo personal. De esta forma es posible mejorar las relaciones interpersonales, la realización de metas personales y el aumento de la productividad en el trabajo.

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