Según los datos oficiales más recientes, en Colombia se presentaron alrededor de 16 mil casos y 4.500 muertes en 2020, ubicándose como el tumor maligno más frecuente en el país por encima del cáncer de próstata, colon, estómago y pulmón. A esta situación, se le suma el hecho de que en el 2021 –según la Cuenta de Alto Costo– más de la mitad de los casos nuevos fueron diagnosticados en una etapa tardía.
Paradójicamente, el cáncer de mama resulta ser una de las patologías oncológicas con una alta tasa de supervivencia, cuando se diagnostica a tiempo. “La atención del cáncer de mama es un proceso que requiere varios pasos, por lo que es ideal contar con un manejo integral que le brinde a la paciente todo lo que requiere desde su primera consulta, durante el diagnóstico y dado el caso, durante el tratamiento de la enfermedad. En muchas ocasiones, el tiempo que transcurre entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento es la principal barrera para la supervivencia”, afirma el Dr. Juan Carlos Velásquez, jefe de Oncología de la Clínica del Country.
¿Qué implica el manejo integral del cáncer de mama?
De acuerdo con el estudio publicado en la revista de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, JCO Global Oncology, que analizó 11 mil pacientes de cáncer de mama y 1.332 muertes entre 2013 y 2015, en Colombia, es posible concluir que una atención desarticulada del paciente durante el primer año, después del diagnóstico, se asocia con una disminución de cuatro años en la supervivencia. (Lea aquí: La meningitis apaga vidas: la vacunación, la mejor herramienta)
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Primera consulta: aunque se recomiendan chequeos preventivos anuales después de los 40 años, habitualmente las pacientes acuden ante una sospecha por condición irregular del seno. En la consulta, el especialista examina las mamas y los ganglios linfáticos para detectar bultos u otras anomalías; si es necesario, solicita una imagen diagnóstica (mamografía y/o ecografía):
Mamografía de diagnóstico: se trata de una radiografía que busca cambios en el tejido mamario, que pueden no ser palpables; la mamografía de detección se realiza cada 12 meses, en mujeres mayores de 50 años que no presentan síntomas o anomalías en el seno.
Ecografía: la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que a aquellas mujeres con mayor densidad mamaria o pacientes más jóvenes se les realice una ecografía, pues permite obtener una imagen más detallada de la mama para su respectivo análisis.
Diagnóstico: si es necesario, el especialista remitirá a la paciente para que le realicen una biopsia, el único método definitivo para diagnosticar el cáncer de mama. La muestra obtenida permite determinar si efectivamente las células son cancerosas, la agresividad o grado del cáncer, y otros factores que puedan influir en el tratamiento.
Una vez el especialista diagnostica a una paciente con cáncer de mama, establecerá el estadio del cáncer. Para ello, se deben realizar estudios de imagen corporal complementarios (radiografía de tórax, ecografía de abdomen o tomografías y gammagrafía ósea) para determinar si el cáncer se ha propagado hacia otras partes del cuerpo (metástasis).
Tratamiento: varía dependiendo de cada caso, pueden incluir:
Tratamiento con quimioterapia, agentes biológicos, inmunoterapia o una combinación de los anteriores si se confirma metástasis o según el tipo de cáncer.
Intervención quirúrgica (cirugía), cuando la paciente no presenta metástasis y se encuentra en un estadio temprano, es remitida a cirugía; existen diferentes tipos dependiendo del grado de avance de la enfermedad:
Cirugía con conservación del seno (mastectomía parcial), en la que se elimina el cáncer y algo de tejido normal circundante.
Mastectomía, en la que se extirpa totalmente el seno incluyendo el tejido mamario y en ocasiones otros tejidos cercanos.
En ocasiones es necesario realizar quimioterapia previa a la cirugía para reducir el tumor antes de la intervención quirúrgica; posteriormente, es posible requerir radioterapia u otro tratamiento biológico u hormonal, según el tipo de cáncer.