“Hace 12 años llegamos al barrio Membrillal y vamos a cumplir más de tres viviendo en la finca San Isidro. Tenemos muchas necesidades, pero la tranquilidad no tiene precio”, afirmó Leovigildo Manuel Castillo, capitán del cabildo indígena Zenú.
Aproximadamente 480 personas, representadas en 120 familias hacen parte del resguardo indígena.
La mayoría de estas personas llegaron de los departamentos de Córdoba y Sucre, huyendo de la violencia.
“Hace dos años vivo en el resguardo indígena con mi esposo y mi hijo: Llegamos desplazados de Barrancabermeja, después de que las autodefensas nos amenazaron y nos sacaron de la finca. Y la verdad vivo muy tranquila aquí”, comentó Ángela Pezzotti Rivaldo, miembro del cabildo indígena.
Entre las inquietudes expresadas por la comunidad indígena surgió la necesidad de legalizar la tenencia de tierras, contar con servicios públicos, el funcionamiento de un colegio y mejoramiento de las viviendas, para lograr brindar una buena calidad de vida y dejar en el pasado la sombra de la violencia.
“Con la Alcaldía estamos negociando la compra del terreno, por el momento pagamos, entre toda la comunidad, cerca de $1.200.000 anuales por concepto de arriendo en calidad de compra”, manifestó Rogelio Suárez Mendoza, alguacil mayor del cabildo indígena Zenú de Membrillal.
LAS COSTUMBRES
La comunidad Zenú se refirió al deseo de mantener con sus costumbres y que estas sean reconocidas por su riqueza cultural, que esta compuesta por su comida, la forma como se pintan, se visten y sobre todo por sus artesanías, actividad que hace rato no practican y que con el pasar del tiempo comienzan a extrañar.
“La vida en el cabildo es muy sana, cuando alguno de miembros se va por el camino equivocado, estamos todos unidos para orientarlo. De igual forma las mujeres trabajan duro con la siembra y les toca estar pendientes de la formación de los hijos”, explicó Suárez Mendoza, alguacil mayor.
Los hombres del resguardo son los encargados de construir las viviendas y sembrar algunos productos como tomate, ñane habichuela, patilla, entre otros.
También se crían gallinas, patos y cerdos que ayudan a sobrellevar los gastos del hogar.
Un pequeño grupo de hombres logró conseguir trabajo en algunas de las empresas de la zona.
COMPRAR EL TERRENO
“El Distrito tiene toda la voluntad de comprar el terreno. La administración pasada tuvo el interés de adquirirlo, pero ese terreno tenía un pleito pendiente, porque se lo estaban disputando dos personas que alegaban ser los dueños, por ende en ese momento no se pudo comprar”, manifestó Francisco Fernández Salgado, asesor de la Alcaldía de Cartagena para Asuntos Étnicos.
“Ahora que entramos nosotros, el alcalde Campo Elías Teherán confirmó la intención de comprarlo, porque a través de un fallo se resolvió el conflicto jurídico y se determinó quién es la dueña, pero en estos momentos se acabaron los recursos”, sostuvo.
El terreno tiene cerca de 8 hectáreas, y los indígenas ocupan 3 con viviendas y una destinada a la huerta que lideran las mujeres.
Las casas están construidas con plásticos, cartón y madera, cuando llueve se inundan y los pocos inmuebles se dañan.
“Hace dos años se hizo un avalúo por hectárea y cada una salía 60 millones de pesos, pero hoy como se ha valorizado por estar cerca de la vía Mamonal, en la zona Industrial, ahora el terreno cuesta cerca de 120 millones de pesos por hectárea”, comentó Fernández Salgado.
La idea, según el Distrito, es comprar todo el terreno y emplear la mitad para la construcción de vivienda y resto para proyectos agrícolas que les permita seguir sosteniéndose.
“Tenemos contacto con una agencia de cooperación internacional para apoyar la comunidad con proyectos productivos, pero están a la espera de que tengan el terreno y soliciten el proceso de titulación colectiva para comenzar a desarrollar los procesos productivos”, dijo el asesor de la Alcaldía de Cartagena para Asuntos Étnicos.
El funcionario sostuvo que si se logran adelantar algunas gestiones se espera que se pueda comprar el terreno en diciembre, sino, se debe esperar hasta el próximo año para reunir los recursos”.
BRIGADA DE LA POLICÍA
Hace unos días la Policía Nacional visitó la comunidad y realizó una brigada de atención con servicios de vacunación, peluquería. También se entregaron mercados, útiles de aseo, artículos escolares y juguetes.
La actividad se llamó “exaltemos en nuestro país la niñez y la adolescencia en la comunidad indígena”.
Gran parte de los implementos se compraron gracias a la colaboración de comerciantes de la ciudad y miembros de la Policía que aportaron parte de su sueldo.







