En un mundo cada vez más consciente de la importancia de preservar nuestros recursos naturales, el agua emerge como un bien preciado que requiere atención urgente.
En este contexto, nos encontramos en la encrucijada de adoptar prácticas sostenibles para garantizar la disponibilidad de agua dulce para las generaciones futuras.
Te compartimos prácticas sencillas y efectivas para ahorrar agua en el día a día, contribuyendo así a la conservación de este recurso vital. Lea: Niños en Gaza no tienen prácticamente una gota de agua para beber: Unicef
En la cocina, lavar las verduras y frutas siempre con un recipiente y reutilizar el agua para el riego de plantas o fregar los suelos.
Acumular al máximo los platos, cubiertos y cacerolas en el lavaplatos para rentabilizar su puesta en marcha, así como la ropa en la lavadora.
El agua de enjuague de la lavadora de ropa se puede reutilizar para limpiar zonas interiores de la casa como el baño.
En la ducha, reducir el tiempo de baño y cerrar la llave mientras se utiliza el jabón, gel, champú o cualquiera de los productos químicos que se utilizan en el proceso de limpieza.
Para ahorra agua mientras sale la caliente en la ducha o en el fregadero se puede instalar sistemas de recirculación hasta que se calienta.
Colocar botellas de agua dentro del depósito de la cisterna del inodoro para reducir la cantidad de agua en cada uso. Le puede interesar: 1 de cada 6 niños en Latinoamérica padece una grave escasez de agua: Unicef
Evitar el lavado de vehículos en las vías, utilizar mejor paños para poder quitar el polvo y húmedos en caso de suciedad extrema, o la reducción del líquido en caso de extrema necesidad de lavado.
Si se encuentra en la playa, fomentar la ubicación de más ‘lavapiés’ en vez de duchas para el ahorro de agua.
Si por el contrario es más de piscina, utilizar la ducha de agua solo cuando haya decidido finalmente abandonar la instalación teniendo mucho cuidado para reducir al máximo que el líquido caiga sin control.
Asimismo, colocar una lona térmica para mantener la temperatura y reducir la evaporación. En invierno, no vaciarla, tratar el agua y reutilizarla.
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Evitar los grifos monomando y de pulsador para impedir que el agua corra cuando el consumidor ha terminado de lavarse las manos, como en muchos lavabos de uso público, o en las fuentes públicas.
En parques y jardines públicos, vigilar y controlar los dispensadores de agua de riego, porque en muchas ocasiones el agua termina finalmente en la calzada de las vías aledañas.
Las máximas de los principios medioambientales incluyen las tres ‘erres’: reducir, reutilizar, reciclar, a las que se pueden sumar las de recuperar, renovar, reparar, remanufacturar, reconsiderar, repensar y rechazar un uso irresponsable de los recursos naturales.
