“Durante dos días seguidos nos ha tocado correr las camas y tratar de resguardarnos porque la casa se cae a pedazos con cada aguacero, la vivienda es un completo peligro”, comentó Rodrigo Vargas Echeverría, de 22 años.
Los habitantes de la casa en la calle Pablo Emilio Bustamante, con nomenclatura 32-28 del barrio La Esperanza, solicitan apoyo acompañado con una oportunidad laboral.
“La casa es de mi mamá, pero aquí vivimos con mi hermano y sus dos hijos, pero no contamos con los recursos necesarios para reconstruirla”, agregó Vargas Echeverría.
Hace más de 30 años la señora Arley Vargas Echevarría, de 58 años, vive en la casa, la cual se ha venido deteriorando a tal punto que la cocina y el baño se derrumbaron por completo, y el piso de concreto se ha ido partiendo y ahora solo queda la tierra.
Vargas labora por días como empleada doméstica, pero el dinero no es suficiente porque no es un trabajo estable.
Ante esta situación la familia se vio en la necesidad de improvisar la cocina con una mesa y el baño con un par de baldes.
“Tengo dos hijos, y solo les solicito una oportunidad laboral para poder sostenerlos, me preocupa su salud, por que cada vez que llueve los colchones, la ropa y el suelo se mojan y la humedad les provoca gripa y malestar”, contó Pedro Luis Vargas Echevarría, de 25 años.
SIN TRABAJO
“Hace dos semanas me quedé sin trabajo, terminé el bachillerato y desde entonces me he dedicado a diferentes actividades en los picós, pero ahora no sé que voy hacer”, comentó Rodrigo Vargas.
La lluvia se ha convertido en el tormento de varias familias, entre ellas la de Josefina Valdelamar Hurtado, que vive en la misma cuadra en la casa con nomenclatura 30-07.
En este hogar viven 5 adultos y 5 menores de edad y cuando llega el aguacero los muebles se mojan.
“Tenemos unas condiciones difíciles, desde hace varios años cuando se derrumbó la casa tras un aguacero, y la hemos reconstruido con madera, pero los recursos no han sido suficientes y con las lluvias todo se vuelve a inunda”, explicó Valdelamar Hurtado.

