Fastidiado de que el agua de mar y de las lluvias inundaran su casa en Castillogrande (en la Carrera 13 entre calles 5A y 6), el ingeniero de petróleos y geólogo Luis Cabarcas Mendoza, con conocimientos básicos sobre hidráulica, puso a prueba su ingenio de manera práctica y sencilla.
La misma técnica del sonado, pero archivado proyecto macro de control a la entrada de agua marina a las calles de Bocagrande, ya se puso en marcha por parte de este ingenioso residente de Castillogrande, que lo tradujo a su mínima expresión para aplicarlo en su casa de manera artesanal.
CAUSA DEL PROBLEMA
El agua gana la calle al pasar fácilmente por debajo de un pequeño y mal construido puente elevado que hay en el paseo peatonal, frente a la bocacalle de la Carrera 13.
Esa estructura fue hecha para permitir que por allí evacuara el agua lluvia, pero fue una solución avinagrada, pues así mismo permite lo contrario, es decir, el flujo del agua marina hacia las vías próximas, hasta inundarlas.
ASÍ FUNCIONA
Para evitar entonces que su residencia se inundara cuando llueve o cada vez que la marea sube por el aumento del nivel medio del mar, Cabarcas Mendoza construyó, frente a su casa, una especie de resalto esbeltamente ovalado que le suma estética al andén, de más de 1 metro de ancho.
A este reborde lobulado, que mantiene la naturaleza peatonal de andén, Cabarcas le empotró 6 tubos de PVC, paralelos unos de los otros y con sus respectivas válvulas de cierre
“Así que el agua sale de la terraza cuando llueve, y evita que el agua marina que llena la calle penetre a la casa cerrando las válvulas cuando la marea sube”, explica este jubilado de Intercol.
Y por si algo falla, hizo adicionalmente en la entrada de la casa un pequeño muro en baldosín y selló sus remates con silicona para impermeabilizarlo y matar cualquier riesgo de filtraciones de agua.
Esta pequeña defensa tiene el ancho del marco de la puerta y poco menos de 10 centímetros de alto, y no es de su agrado, pero es necesaria para sortear las molestias incisivas del agua.
Con todo este trabajo creativo evita entonces que el agua marina que se desborda e inunda las calles de Castillo al superar el paseo peatonal de la Avenida Chile, haga lo mismo con su casa.
FENÓMENO REPETITIVO
La solución la implantó hace dos años aproximadamente, pues el agua de mar que sigue llenando la Carrera 13, anegaba también su residencia.
Recuerda que el fenómeno natural de las inundaciones por mareas no ocurría, y que es relativamente nuevo por cuenta del deshielo de los polos como consecuencia del cambio climático mundial.
“La marea está aumentando más de 30 centímetros todos los días y el agua llena toda la calle, ese fenómeno empieza como a las 8 de la noche y se repite durante gran parte del año”, comenta Luis Cabarcas.
¿Y EL PROYECTO CONTRA LA INTRUSIÓN DEL AGUA?
El ingeniero Luis Cabarcas es uno de los ciudadanos más afectados por la inundación frecuente de las calles de Castillogrande, y por eso le pide al Gobierno Distrital retomar el anunciado proyecto piloto de control a la intrusión de agua marina para los barrios de la zona turística.
El plan piloto de este macroproyecto en su momento estaba presupuestado en $8.900 millones, con intervenciones como la construcción de un muro perimetral de 60 centímetros en el borde costero de la Bahía, incluidos varios box culvert.
Mediante colectores las obras recogerán las aguas lluvias y de las mareas que superan el Paseo Peatonal de Bocagrande, y las evacuará hacia el mar.








