Los jeeps colectivos nacieron como respuesta a la ausencia de rutas de bus que lleguen a los barrios que bordean el Cerro de la Popa en Cartagena.Las rutas de bus que transitaban por el Mercado de Bazurto, la Bomba del Castillo San Felipe, San Francisco, La María y Daniel Lemaitre y que prácticamente bordeban el Cerro de la Popa, se vieron afectadas por la inseguridad en estos sectores y los constantes atracos a pasajeros y conductores.Un jeep colectivo en cada viaje puede llevar aproximadamente 8 pasajeros, se gastan en combustible dos tanqueadas a gas de 30 mil pesos, cada una durante el día y trabajan en márgenes de tiempos que varian según la demanda de pasajeros.Comprar un jeep de estos puede costar unos 8 millones de pesos y los pasajes que cobran por viaje varian entre los 1000 y 1500 pesos.PROBLEMÁTICAEl problema con este servicio irregulado va desde la seguridad de los pasajeros hasta las constantes infracciones de tránsito que cometen sus conductores.Sobrecupo en ocasiones y puertas traseras abiertas con sparrings “colgando” de ellas, son las infracciones más frecuentes de este medio de transporte que además, en muchos casos, anda sin las adecuadas revisiones técnico-mecánicas y con documentos vigentes de los seguros de obligatorios.LA AUTORIDADEl Departamento Administrativo de Tránsito y Transporte de Cartagena, a través de su oficina de comunicaciones, informó que los operativos más rigurosos y consecutivos que realizan, van dirigidos al control de estos vehículos.En los operativos que van en lo corrido de este año, más de 40 jeeps fueron inmovilizados por no contar con la documentación exigida, como el SOAT y el certificado de revisión técnico-mecánica.Según el Datt, en cada uno de los operativos que se realizan, con mayor frecuencia en el Mercado de Bazurto, se logra siempre la inmovilización de al menos 8 Jeeps.Respecto al restablecimiento de las antiguas rutas de bus en el sector del Cerro de la Popa, el Departamento de Tránsito afirmó que eso se realizará en la medida en que las empresas transportadoras decidan a volver a los sectores, de los cuales salieron por recibir constantes atracos y la inseguridad.A pesar de un restablecimiento de las rutas, la posibilidad de que los usuarios sigan utilizando los jeeps y mototaxis es alta, los bajos costos del pasaje y la rapidez de llegada a destino hacen una dura competencia.Los patios del Datt también empiezan a coleccionar estos vehículos, que al ser inmovilizados por técnico-mecánica, se hacen casi imposibles de recuperar por parte de sus propietarios que prefieren perderlos antes que repararlos, pagar la multa, el parqueo y sacarlos.Los operativos contra estos vehículos son los más complicados a los que se enfrenta a diario el Departamento Administrativo. Con frecuencia entran en disputa con los conductores furiosos en las estaciones satélite ubicadas alrededor del Cerro de la Popa.

Este servicio de transporte informal (colectivo) al igual que las mototaxis, generan diversos problemas de movilidad en la ciudad Claudia Fortich