Con o sin implementos de trabajo, los miembros del Cuerpo de Salvavidas de Cartagena se esfuerzan por realizar bien su la labor de rescate y salvamento de vidas, y eso lo inviste como un organismo imprescindible para los intereses turísticos de Cartagena.
Este valioso grupo de jóvenes necesitan sin embargo mayor atención de quienes toman las decisiones, pues prácticamente están a la deriva en esta labor, abandonados a lo que tengan a su alcance, un trabajo realizado con las uñas.
Aferrados a su vocación socorrista, un grupo de ellos improvisó una garita sobre uno de los tajamares de Bocagrande, frente al sector donde confluye la calle 5 con Avenida del Malecón (Carrera 1).
Con plásticos, trapos y algunos palos emparapetaron sobre las ásperas rocas del espolón una caseta de avistamiento desde donde vigilan las actividades de los bañistas a la vez que se protegen del sol quemante de Cartagena.
Permanecen allí solo con un par de torpedos, una botella de agua y un termo con algún otro contenido.
En medio de sus dificultades es apreciable el sitio estratégico que escogieron para este espontáneo refugio, pues desde allí tienen una visión periférica exclusiva que les permite ‘barrer’ con facilidad lo que pasa en la zona de mar que les corresponde.
“Nos tocó hacer esto porque no tenemos garita y desde la playa no se ve lo que está pasando en el mar; por eso nos pusimos aquí y esperamos que construyan una garita en esta zona”, fue lo único que quiso comentar uno de ellos.
No hablaron de su falta de dotación, pero a simple vista se nota que carecen de lo esencial.
Además de torpedos y demás dotación para rescate de vidas en peligro, ellos deberían estar provistos de una indumentaria completa de licra larga que les cubra todo el cuerpo, gafas con filtros UV, gorras, pitos y pantaloneta.
Hace varias semanas este periódico reportó gráficamente el avanzado deterioro en que se encuentran las pocas garitas construidas en la playa, con imágenes dicientes de casetas de Bocagrande, las cuales requieren de mantenimiento urgente, pues van camino al colapso, y en cualquier momento una brisa fuerte termina la labor mordiente que se iniciara con las condiciones ambientales adversas del litoral marino de Bocagrande (Lea: Salvavidas: con toda la disposición, pero sin los medios para trabajar).

