El periodista y escritor colombiano Gustavo Arango Toro deslumbró al público en Nueva York al leer su bella ponencia “La patria de la palabra”, al recibir el Homenaje de la Feria Hispana Latina de Nueva York.
Este fue su tono confesional, desgarrado y auténtico: “Mi nombre es Gustavo Arango. Soy el segundo de los tres hijos de Félix Arango, un vendedor de fantasías a quien mataron por saber demasiado, y de Nubia Toro, una mujer valiente que me enseñó desde niño a jugar con las palabras”. Contó que su padre traía a casa cada viernes un libro bajo el brazo y lo dejaba en el estante. Fue él quien le patrocinó la edición de su primer libro de cuentos a sus 18 años, y le regaló dos consejos fundamentales:
Ser alguien en la vida y no dejar de perseguir la sabiduría.
“Nací y crecí en un pueblo esforzado y soberbio donde el dinero consiguió corromper a muchos. Soy de Medellín, el principal proveedor mundial de cocaína a finales del siglo pasado. De allí salía, con destino a este País del Sueño, el veneno que destruía voluntades y vidas”. Lo mejor que pudo ocurrirle fue el descubrimiento de la literatura, vocación que ha ejercido con pasión y decisión implacable. A sus 24 años, poco después de la muerte de su padre, huyó de Medellín buscando un sentido a la vida. “Consideré la posibilidad del suicidio, pero al final escapé de la trampa. Los libros me habían enseñado que el mundo es más grande de lo que parece, que un muerto no cabe en el mundo, y que la mayor soberbia es creer que merecemos una estrella o una flor. Entre quitarme la vida y ser otro en otro lado, elegí lo segundo”.
UN CREADOR INFATIGABLEGustavo Arango es Premio Bicentenario de Novela (México 2010), por El origen del mundo y Premio Internacional de Novela Marcio Veloz Maggiolo (Nueva York, 2002), por La risa del muerto. Autor de textos periodísticos y de ficción: Impromptus en la isla, Un tal Cortázar y Un ramo de nomeolvides: García Märquez en El Universal.
Es profesor de español, literatura y cultura latinoamericanas en la Universidad del Estado de Nueva York (Oneonta). PhD y MA en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Rutgers (New Jersey) y Comunicador Social periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (Colombia). Fue editor de la revista literaria del periódico El Universal, de Cartagena, y recibió en Colombia el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolivar (1992).
CARTAGENAEvocó los diez años vividos en Cartagena como los mejores de su vida. “Encontré la dulzura del Caribe. Allí mi lengua se curó de aristas, se volvió melodía. ... Me di a la tarea de encontrar una voz propia...Allí volví a amar la vida. Allí nacieron mis hijos. Allí fui profesor por primera vez. Allí escribí libros decisivos: mi primera novela y un libro biográfico sobre Gabriel García Márquez”.Dijo haber vivido el desarraigo sin dejar de habitar en la palabra.
