El empleo informal en la ciudad va en aumento. Los datos revelados por el programa Cartagena Cómo Vamos (CCV) indican que el 51% de los y las cartageneras viven de la informalidad.
Un panorama que resulta desalentador para la mayoría de adolescentes que integran la población económicamente activa y que desde muy temprano se ven obligados a “subsistir” de manera independiente y sin las mínimas condiciones laborales.
En 2013, la economía informal en la ciudad era del 55% según datos entregados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE); donde la tasa de la población ocupada correspondía al 56.5%.
“Para mí es mejor la independencia”
Roberto Blanco Salcedo lleva 15 años dedicado a la venta informal. Todos los días emprende un viaje desde su pueblo Arjona, hasta Cartagena. Trae consigo una cantidad de bollos de mazorca, quesos, chicharrones y buñuelos que prepara desde muy temprano para venderlos en diferentes puntos de la ciudad.
“Llevo 15 años dedicado a la venta informal. Tengo mi familia, mi casa y todos los días me levanto a vender mis productos, porque yo mismo los preparo. Esto ha sido una gran entrada para mí. Cuando uno se acostumbra a trabajar de manera independiente le va mejor. Todo lo he conseguido con mis ventas”, señala cuando despacha un bollo de mazorca por valor de 500 pesos a una señora que transita por el turno de las busetas de Ternera.
Blanco Salcedo solo tuvo oportunidad de llegar hasta el grado décimo. Pero se considera un buen “rebuscador” pues cuando las ventas de bollo y sus derivados bajan, él se las ingenia para montar otro negocio y no depender sino de sus ganas.
“Cuando veo que las ventas están bajitas o simplemente me aburro de esto...Empiezo otro negocio y entonces compro frutas y la vendo. O sino espero los fines de semana y me pongo a vender cervezas. La cuestión es nunca vararse”, indica.
Según el informe de Cartagena Como Vamos, el desempleo disminuyó en relación al año 2013. Sin embargo, la población joven entre 18 y 24 años sigue siendo la más afectada, principalmente las mujeres.
“Si hacen falta oportunidades”
Mary Gonzaléz* tiene 23 años, hace un año se graduó como Contadora Pública y siente que ha repartido muchas hojas de vida en diferentes empresas de la ciudad sin ninguna respuesta positiva. Ella asegura que la mitad de sus compañeros no trabaja ejerciendo su profesión y a algunos simplemente los ve intentando montar algún negocio propio.
“Cartagena para ser es una ciudad que está creciendo y que cuenta con una amplia zona industrial no tiene una oferta responsable para los jóvenes profesionales que salen de las universidades. La problemática aumenta cuando las empresas de afuera abren sus puertas aquí y esas vacantes son ocupadas por profesionales de otras ciudades”, expresa con preocupación González.
La ciudad experimenta entonces una sobrepoblación de jóvenes universitarios graduados que no tienen una oportunidad laboral digna, por eso no es raro verlos ocupados en un empleo informal.
Del informe se puede destacar que la mayoría de las empresas en Cartagena son Microempresas, lo que representa una amplia gama de oportunidades laborales para las nuevas generaciones.
*Nombre cambiado a petición de la entrevistada.





