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Cartagena

La chatarra: “sirve para que una persona pueda caminar”

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La chatarra. Esas ollas, alambres, baterías, candados, partes de televisores u otros objetos o máquinas que ya no sirven o ya no se desean, pueden cambiar la vida de una persona haciendo que vuelva a caminar de manera oportuna, rápida y económica.

Beneficiada con la chatarra, como materia prima que puede transformarse en piezas para ensamble de prótesis, fue Leiry Laura González. En agosto de 2017, esta cartagenera de 19 años se enfrentó a la amputación de sus cuatro extremidades. Esta es su historia.

“El año pasado estuve en embarazo y tenía una infección urinaria. No se detectó a tiempo su gravedad y estuve hospitalizada en una clínica materna de Cartagena, con fiebre. Allí vieron que estaba muy mal y dijeron que necesitaba urgente una UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) materna. Como en Cartagena no había una que me recibiera mandaron la solicitud a Barranquilla, donde una UCI me recibió el primero de julio del año pasado”, contó Leiry Laura.

Señaló que “cuando me mandaron en la ambulancia (de Cartagena a Barranquilla), me pusieron un medicamento que mi cuerpo rechazó, le causó alergia; empecé a entrar en paro cardiorrespiratorio, tenía la presión muy bajita. Llegué a la UCI en Barranquilla y necesitaban estabilizarme, los médicos no sabían que yo tenía determinado medicamento en mi cuerpo y colocaron otro que hizo un choque con el anterior. Esto causó que mi alergia fuera más rápida y se me hizo una gangrena en el cuerpo, en las cuatro extremidades”.

El choque de medicamentos ocasionó además la muerte de la bebé, de cinco seis meses de gestación, que la joven tenía en su vientre. “El 1 de julio de 2017 me la sacaron, yo entré en coma. Después de un mes, en agosto, me amputaron las cuatro extremidades porque no pudieron recuperarlas. Le dije al doctor que me amputara porque la otra opción era que yo quedara con necrosis en los miembros y no quería eso”.

El renacerSin brazos ni piernas, Leiry fue dada de alta en septiembre de 2018 y comenzó una nueva vida, pero no una sumida en el dolor sino una vida con la mirada puesta en su rehabilitación emocional y física. 

“Me dolió mucho la muerte de mi hija y por la amputación recibí tratamiento psicológico, pero sabía que tenía que seguir adelante, volver a caminar. Mi mamá empezó a tocar puertas por todos lados y una tía le dijo que la empresa donde trabajaba le donaba chatarra a Fundafe (Fundación Fuente de Esperanza) para hacer prótesis de piernas.

“A eso de noviembre mi mamá se contactó con Juan Salcedo, fundador y técnico de Fundafe, que es quien hace las prótesis, y él le dijo que sí, que había que buscar unos recursos económicos para que yo viajara a Tabio, Cundinamarca, (donde reside Salcedo y hay una sucursal de la fundación barranquillera), y me hicieran las prótesis”.

En marzo del pasado año, con apoyo del portal web Sentir Positivo, a través del cual se dan a conocer noticias positivas, se recolectó el dinero necesario para que Leiry viajara al municipio cundinamarqués. “Fuimos el 16 de abril, él me hizo las prótesis el 17 y el 18 ya yo estaba dando mis primeros pasos nuevamente. Antes de eso me mandó una serie de ejercicios para fortalecer el cuerpo y tener equilibrio. Con base a esos ejercicios pude caminar más rápido. A Barranquilla regresé el 26 de abril caminando con mis prótesis. Él les pone unas telas color piel, yo llegué caminando.

“En los días que estuve en Tabio reviví el proceso de caminar, me probaron las prótesis por si algo me incomodaba y me las entregaron perfectas, cómodas y a mi gusto. Ahora voy a mantenimiento. La fundación entrega unas alcancías para ayudar al ahorro de los beneficiarios y cada tres meses nos hace el mantenimiento, de acuerdo a lo que se haya dañado de las prótesis”.

A donar chatarraAsí como Fundafe cambió su vida, Leiry hoy vive para cambiar la vida de quienes perdieron alguna de sus extremidades inferiores.

“Me tracé la meta de ayudar a que otras personas puedan caminar igual que yo, a ser de motivación para otras personas. Por eso me puse en la tarea de recoger la chatarra que se necesita en Fundafe, porque eso es lo que ahora mismo está limitando la fundación”, afirmó la joven.

Recalcó que la meta de Fundafe es ayudar cada mes entre 10 y 15 personas que requieren prótesis de piernas y no cuentan con recursos para comprarlas, pero por falta de chatarra solo alcanza a beneficiar entre 5 y 6.

“Entonces yo me propuse recoger la mayor cantidad de chatarra posible y sensibilizar a las personas de que la chatarra la vemos como una basura, pero en realidad sirve para que una persona como yo hoy esté sonriendo, caminando, contando esta historia y otras personas, niños o adultos, también lo puedan hacer.

“Si recogemos chatarra vamos a lograr la meta. Yo me puse la camiseta, estoy recogiendo chatarra y quiero que todos los cartageneros, barranquilleros y toda la Costa se sensibilice y done su chatarra, pongan a caminar su chatarra”.

Leiry precisó que “chatarra es aluminio, acero inoxidable, varillas, candados, baterías, tapitas de plástico, partes de un abanico, ollas, cosas que están en la casa y que muchas veces botamos, sirven. Las partes de un carro, motores, todo eso sirve para que una persona pueda caminar”.

Los interesados en donar chatarra pueden contactarse con Leiry al teléfono celular 304 333 3789 o a través de su cuenta en Facebook, Leiry Laura Gonzalez.

De chatarraEn la página fundafecolombia.org, Fundafe destaca que “nuestro proceso de fabricación comienza con la recolección de chatarra que es el 70 % de nuestra materia prima, que sin afectar la calidad de producción, la transformamos en piezas para ensamble de prótesis. Es por eso que nuestros costos no superan el 30 % de los costos del mercado protésico y de esta manera ayudamos a muchos colombianos que esperan la oportunidad de volver a caminar de nuevo sobre sus dos pies”.

Por su historia de vida, Leiry Laura González apoya la campaña de Fundafe para poner a caminar la chatarra. cortesía
Por su historia de vida, Leiry Laura González apoya la campaña de Fundafe para poner a caminar la chatarra. cortesía
Leiry durante el primer mantenimiento de sus prótesis de chatarra. cortesía
Leiry durante el primer mantenimiento de sus prótesis de chatarra. cortesía
Juan Salcedo, fundador de Fundafe, es quien fabrica las prótesis. cortesía
Juan Salcedo, fundador de Fundafe, es quien fabrica las prótesis. cortesía
Estas son las prótesis que usa Leiry. cortesía
Estas son las prótesis que usa Leiry. cortesía
Acordes al gusto y a las necesidades de cada paciente son las prótesis de chatarra que fabrica en Tabio, Cundinamarca, la Fundación Fuente de Esperanza (Fundafe). cortesía
Acordes al gusto y a las necesidades de cada paciente son las prótesis de chatarra que fabrica en Tabio, Cundinamarca, la Fundación Fuente de Esperanza (Fundafe). cortesía
Acordes al gusto y a las necesidades de cada paciente son las prótesis de chatarra que fabrica en Tabio, Cundinamarca, la Fundación Fuente de Esperanza (Fundafe). cortesía
Acordes al gusto y a las necesidades de cada paciente son las prótesis de chatarra que fabrica en Tabio, Cundinamarca, la Fundación Fuente de Esperanza (Fundafe). cortesía
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