La urbanización La Floresta era uno de los asentamientos residenciales más tranquilos de la avenida Pedro de Heredia, pero en cuanto se inició el auge comercial de esa zona las cosas empezaron a cambiar. ¡Y de qué manera!
“Aquí somos felices de lunes a jueves. El problema comienza el viernes y termina el domingo, si es que al día siguiente no es lunes festivo”, dicen los moradores, quienes agregan que la construcción de grandes centros comerciales como Los Ejecutivos y Paseo de La Castellana propició la apertura de negocios de toda clase, los cuales también le cambiaron el carácter a las que antes eran las típicas tiendas de barrio.
“Ahora esas tiendas vecinales –explican-- los fines de semana se convierten en terrazas con música y licor, que atraen clientes de todas partes. Aparte del ruido, durante gran parte de la noche, el otro problema es la obstaculización de la carrera 59, que es nuestra vía principal; y el reguero de toda clase de basuras que amanecen por todas partes”.
La Floresta tiene 42 años de fundado. Pertenece a la Localidad 2 y está clasificada como estrato 4. Tiene 56 predios y, aproximadamente, 300 habitantes. Es vecina de los barrios Chipre, Las Gaviotas, Las Gavias, San Antonio, 5 de Noviembre y la avenida Pedro de Heredia.
Los residentes, amparados con el Código de Policía, dicen haber elevado la queja a las autoridades para que se prohiba la ocupación de las vías, de los andenes y el consumo de licor al aire libre, “pero la Policía viene un fin de semana, habla con los dueños de los establecimientos y no vigila ni aparece más”.
A propósito de la misma carrera 59, que se desprende de la avenida Pedro de Heredia y se comunica con el barrio Las Gaviotas, añadieron que desde hace unos tres años está necesitando urgentemente que se le instalen señales, cebras y reductores de velocidad, ya que con la puesta en marcha de Transcaribe está siendo tomada por carros y motos como ruta de evacuación para evitar las grandes distancias donde están los retornos.
“La malo –advierten los vecinos-- es que circulan con unas velocidades inadecuadas. Los peatones tenemos que andar con cuidado para que no nos atropellen. Por eso enviamos un oficio al DATT y nos respondieron en agosto pasado, pero todavía estamos esperando que apliquen las acciones correspondientes”.
En algunas calles transversales los vecinos han optado por instalar guayas o talanqueras no solo para que los vehículos reduzcan la velocidad sino también para minimizar el índice de atracos en moto, que viene a ser otra de las consecuencias de la expansión comercial de la zona.
Con los aguaceros de la pasada temporada invernal, el revestimiento en concreto del canal de aguas pluviales con que cuenta la urbanización se está despedazando.
Los residentes comentaron que las lozas necesitan renovarse, pues desde que fueron construidas nunca se les hizo mantenimiento, “y eso hace más de 40 años, ya que cuando el barrio fue entregado ese conducto tenía cierto tiempo de estar ahí”.
Añadieron que en una de las paredes del canal, hay dos puntos, “por uno de los cuales salen aguas servidas, mientras que el otro arroja las aguas lluvias que caen en las calles contiguas. Creemos que eso también podría estar socavando la tierra debajo de las lozas”.
El canal en cuestión es el mismo que atraviesa los barrios Los Ángeles y Buenos Aires y se comunica con el canal de Camagüey y Los Calamares.
Respecto a espacios recreativos, La Floresta solo tiene dos predios: una zona verde abandonada, “en donde quisiéramos que el Distrito nos construyera un parque; y otra más abajo de la carrera 59, que está siendo cuidada por los vecinos de ese sector, pero le falta la iluminación. Mientras nos construyen ese parque que queremos y un recinto deportivo, jóvenes y niños tienen que pedir permiso para jugar en las canchas de los conjuntos residenciales vecinos”.
Sin embargo, no todos son penas. En La Floresta la mayoría de las familias tiene vehículo propio, además de que el vecindario resultó privilegiado con la construcción de una estación (Los Ángeles) de Transcaribe en sus cercanías, lo cual le dinamiza la movilidad, “a pesar de que para ingresar tenemos que tomar la entrada de La Gaviotas y dar la vuelta por la parte de atrás. Y eso es así desde que nuestra primera calle la tomaron como parte de la Pedro de Heredia cuando se construyó el puente de Los Ejecutivos”.
Tal parece que lo que más ha logrado aglutinar el verdadero sentido de pertenencia en La Floresta, durante los último años, ha sido la molestia de las tiendas que se convierten en estaderos los fines de semana, “pero la verdad es que normalmente abunda más en unas calles que en otras, porque somos muy pocos quienes andamos pendientes del estado de las calles, las basuras, los andenes y el deterioro del canal”.







