comscore
Cartagena

El reto de dar clases virtuales en la Cartagena Insular

En la isla de Tierrabomba y la península de Barú continuar las clases en medio de la pandemia ha sido todo un desafío. La falta de conectividad ha sido la principal barrera.

El reto de dar clases virtuales en la Cartagena Insular

Institución Educativa de Tierrabomba. // Archivo.

Compartir

En la zona insular de Cartagena el simple hecho de acceder a educación de calidad de manera presencial ya resultaba complejo antes de la pandemia. Los estudiantes se veían obligados a dar clases en instituciones con una infraestructura deplorable, en condiciones de hacinamiento y sin garantías para el pleno desarrollo de sus clases ante constantes fallas en los servicios públicos.

Lo anterior como consecuencia del olvido histórico del que han sido víctimas estas comunidades. Un hecho que les ha sumido en una situación de desventaja en comparación a la educación que se recibe en la zona urbana, y donde ahora en tiempos de pandemia, la falta de inversión en conectividad y aparatos informáticos para apoyar el proceso educativo está pasando factura.

“Acá la conectividad es prácticamente nula. Muchos niños tienen que comprar recargas todos los días para poder dar clases. Además hay familias donde hay hasta tres y cuatro niños por lo que las recargas duran muy poco. A veces hay hasta un solo celular por familia y toca darle prioridad a un niño mientras los otros se quedan sin dar sus clases”, explica Denis Franco, coordinadora de la Institución Educativa de Tierrabomba.

Este punto se agrava al pensar que la gran mayoría de las personas que habitan en la isla vive del turismo por lo que sus ingresos han disminuido considerablemente. “¿Qué papá va a tener para sacar dos mil o tres mil pesos diarios para una recarga si ni siquiera tienen para comer?”, relata Franco.

A pesar de ello indica que desde la institución, dentro de la medida de sus posibilidades, han hecho todos los esfuerzos posibles por llegar a cada uno de los estudiantes.

“Nosotros lo que optamos por hacer fue unos módulos apoyados en talleres para todos esos niños que no tienen acceso a internet o que las familias no cuentan con celulares smartphone. Sacamos las copias y las distribuimos con todas las medidas de bioseguridad”, indicó.

Los módulos fueron mandados a hacer con los recursos entregados por parte de la Secretaría de Educación Distrital.

“Ha sido un proceso bastante disciplinado por parte de los docentes, que se las han ingeniado para poder dar las indicaciones. Ellos tienen armados grupos de Whatsapp con los niños y a través de Facebook también logran comunicarse con los papás. Algunos como parte de los proyectos que están trabajando dan como incentivo o premio a los mejores vídeos recargas de paquetes de datos para seguir apoyándolos en las clases y motivando”, manifiesta la coordinadora, quien también resalta el rol de los padres de familia en medio de esta coyuntura.

“Hay un papá que él mismo se encarga de llevar los módulos hasta la parte de atrás de la isla, donde viven los niños que se encuentran más incomunicados. Lastimosamente aún hay algunos a los que no hemos podido llegar pero en general ha sido un trabajo maravilloso entre papás, docentes e hijos, todos están vinculados a este proceso”, indicó Franco.

En Santa Ana

En el corregimiento de Santa Ana, en la península de Barú, también han adoptado un método similar ante estas dificultades.

“Nosotros suspendimos clases desde el 16 de marzo por la orden del Ministerio. Entonces hicimos un consejo académico con los profesores y vimos con qué equipos contaban los estudiantes, si tenían conexión a internet, y ver en qué condiciones estaban los equipos. Durante el receso estuvimos trabajando y buscando la mejor manera de estar conectados y de ahí nació una propuesta pedagógica que llamamos ‘Fiesta del Aprendizaje’, que tiene un componente de comunicaciones donde afianzamos la conectividad”, explicó un vocero de la institución.

En este sentido, apelando a que la red social Facebook es gratuita muchos padres de familia y estudiantes escriben por ese canal buscando continuar con los procesos educativos.

“Hemos sobrepasado el 80% de estudiantes conectados. Aparte de eso hemos suplido el problema con la elaboración de unas guías que hemos entregado en fechas específicas para que los padres de familia las vengan a buscar, con todas las medidas de bioseguridad. La verdad es que estamos haciendo hasta lo imposible para llevarles la educación, pero la misma ubicación de la isla a veces no nos deja”, explica.

¿Qué vendrá después?

La pandemia por el COVID-19 ha visibilizado aún más las brechas sociales existentes entre la zona insular y la zona urbana de Cartagena, comenzando por las dificultades que se tienen desde las islas para poder adaptarse a la ‘nueva normalidad’, en unas condiciones que poco lo garantizan.

Por este motivo la principal petición de estas instituciones hacia las entidades gubernamentales es a voltear la mirada hacia estas comunidades y hacer las inversiones necesarias para que una vez los estudiantes regresen a las aulas, puedan hacerlo con todas las garantías para recibir la educación de calidad que por su naturaleza se merecen.

Esto dice la Secretaría de Educación

La secretaria de Educación Olga Acosta indicó que, con recursos nacionales entregados por el Ministerio de Educación, se hará la entrega de varias sim cards con paquetes de datos para aquellos estudiantes en mayor necesidad, pero aclaró que esta entrega no solo será en la zona insular sino en toda Cartagena.

En total serán 15 mil estudiantes los beneficiados, los cuales están focalizados por los rectores de cada institución educativa. De la misma manera indicó que se está a la espera de que el Ministerio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) haga la reactivación de varios puntos Vive Digital en Cartagena con el fin de optimizar la conectividad entre los estudiantes.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News