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Cartagena

‘Periferias’: una revista hecha en el barrio La Candelaria

Con el apoyo de varias organizaciones, la comunidad narra sus propias realidades a través de ‘Periferias’, una revista comunitaria con enfoque social.

‘Periferias’: una revista hecha en el barrio La Candelaria

Este mes se publicó la primera edición de la revista. // Zenia Valdelamar - El Universal

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“Muchas veces uno vive en el barrio y no se sabe el origen, quiénes somos, y hay gente que se está muriendo y que se va llevando la historia de nuestro barrio. Eso es lo que yo quiero atrapar, cuando ellos mueren, se van y eso no se recupera más. Hay que dejar algo para que jóvenes como yo podamos decir que así se formó nuestro barrio y así está ahora”.

Jorge Soler lleva todos los 26 años de su vida viviendo en La Candelaria y ahora es uno de los 45 caminantes de la Escuela Política Territorial, un sueño que nació hace dos años en las entrañas de este barrio popular de Cartagena y que este 2021 arrancó con el lanzamiento de ‘Periferias’, una revista comunitaria a través de la cual habitantes de este sector y de otras comunidades aledañas comenzaron a alzar su voz y a contar aquellas realidades e inquietudes con las que han convivido toda su vida, a reconocer lo que son como sociedad y a mostrar todo el talento que reside en las periferias de Cartagena.

Con el apoyo de organizaciones como Cuatro Palabras, Proclade, el Laboratorio de Cultura Ciudadana de Cartagena, el Semillero de Políticas Públicas de la UdeC y la Fundación Constructores de Paz de El Salado, lograron plasmar en un impreso de quince páginas lo que se vive en el día a día en su sector, con crónicas, artículos de opinión y fotografías que aprendieron a hacer en el marco de la escuela pudieron expresar todo aquello que antes si bien hacía parte de su cotidianidad no se habían atrevido, o más bien nadie les había dado la oportunidad, de poder comunicarlo.

‘¡Me indigna!’, ‘Los niños del caño’, ‘El virus de la corrupción’, ‘Nuestro lugar en el mundo’, ‘¿Y si cambiamos?’ son algunos de los títulos que se leen en el interior del la revista, y todos ellos, van enmarcados en el nombre de la edición que envía un mensaje directo a cualquiera que se tope con la portada: ‘¿Nosotros también tenemos derechos?’ Es esa la pregunta que intentan responder.

Allí, en la portada, también hay una foto del callejón San Pablo y el caño del mismo nombre, que va de la Avenida Pedro Romero hasta la ciénaga de La Virgen. “Esos son caños que necesitan ser tratados, porque solamente se limpian cuando se desbordan y después de ahí nuevamente viene la basura”, dice Lourdes Acevedo, otra caminante de la escuela y autora de ‘Los niños del caño’, una crónica inspirada en otro canal de ese sector pero que conserva la misma problemática.

“Siempre me ha gustado trabajar con niños, despertar la conciencia del medioambiente y por ellos quise hacer este artículo. Vivo a la orilla del caño María Auxiliadora, que baja de allá hasta La Candelaria, y allí los niños tienen las costumbre de tirar piedras a los pescaditos, y yo dije, ¿por qué en vez de regañarlos no se les explica? Y eso hice. Les hablé del daño que hace tirar todo eso que contamina y el sentido de pertenencia del barrio, que es nuestro hogar, es como si fuera nuestra casa. Entonces les propuse que cambiáramos las piedras por plantas y ahora todos se animan a sembrar y es un espacio muy bonito”, dice Lourdes.

Son ese tipo de historias las que quieren contar sobre el barrio, con el ánimo de desmitificar todo aquello que se dice principalmente de las comunidades ubicadas al margen de la ciénaga.

“El mensaje que esto envía es que en nuestro barrio hay muchas iniciativas que se pueden destacar, que son talentos que a veces no se usan porque no hay medios que se interesen por nosotros, pero esto lo que hace es sacar lo mejor de nosotros, decir lo que pensamos y poder sacar nuestro barrio adelante”, manifiesta.

Jackson Peinado, otro caminante, es autor de ‘¿Y si cambiamos?’, una columna de opinión en la que también se cuestiona sobre aspectos relacionados a la educación que reciben los niños que crecen en ese sector y que no siempre les llevan por el mejor camino. “Esto muestra la realidad del barrio, se debe reconocer que hay cosas que debemos cambiar y crear conciencia de un futuro mejor”, explica.

Y es que la revista es precisamente un espacio para la autoreflexión y poner en cintura temas que no solo competen al barrio La Candelaria sino a muchas otras comunidades de Cartagena que enfrentan dinámicas sociales similares.

“Este es un medio que ayuda a mirar más allá de lo que hay en el barrio, ver que hay muchas cosas buenas que se pueden lograr, que uno puede hablar y sentir desde el corazón. Decir lo que uno piensa es bueno y beneficioso para sacar a la comunidad adelante”, expresa María Bossa, caminante del barrio Amberes que también se unió a la iniciativa.

Lo curioso y también valioso de la revista, y en general de la Escuela Política Territorial, es que muchos de sus integrantes son personas que nunca antes habían publicado o si quiera escrito de esta manera, pues son habilidades que fueron adquiriendo en todo el proceso, algo que también les permitió descubrir nuevas competencias.

“Quiero seguir escribiendo porque me gusta, puede que no tenga experiencia pero esto me ha llenado de ánimo”, dice María.

Resarcir el daño

Arnoviz Muñoz, promotor de Proclade, ONG que ya lleva nueve años ejecutando proyectos de intervención comunitaria en La Candelaria, explica que la idea de ‘Periferias’ también parte de la necesidad de reivindicar el barrio frente a la ciudad, ante todos los prejuicios sociales de los que ha sido objeto históricamente.

“La mayoría de los artículos de la revista son construcción de los mismos caminantes de la Escuela Política Territorial que descubren sus talentos pero que también tienen la necesidad de visibilizar al barrio, sus problemas, sus anhelos comunitarios, sus grandes luchas y reivindicaciones de justicia”, expresa Muñoz.

Emilio Cabarcas, director de Cuatro Palabras, medio de comunicación y organización social que ha venido trabajando desde el periodismo y la comunicación para el desarrollo social en este barrio, asemeja este proceso, guardando las proporciones, con resarcir el daño hecho con el despojo de Chambacú. “Nosotros entendemos que al ser Chambacú despojado, el lugar se fragmentó en diversas microciudades y de esa forma la ciudad está desconectada entre sí, y con esto, lo que queremos es volver a pegarla, unir esos pedazos de ciudad y empezar a caminar otra vez”, expresa.

Es así como todos los integrantes de la escuela reciben el nombre de ‘caminantes’, que van juntos hacia una misma dirección que es la reconstrucción social y política del territorio.

El nombre ‘Periferias’ también nace de un acuerdo democrático entre todos los caminantes, que coincidieron en que la revista es una lectura de ciudad desde las periferias de Cartagena. “Nosotros surcamos la periferia, el margen, estos territorios han sido históricamente relegados, rezagados, no por una cuestión azarosa del destino sino por una estrategia perversa del sistema que en últimas quiere que la periferia siga siéndolo, que hayan personas que siempre tengan menos posibilidades de salir”, explica Emilio. Y es en ese contexto que entonces la revista marca una ruptura en ese sistema que tradicionalmente les ha mantenido por fuera.

El caminar continúa

Ahora, los caminantes preparan a segunda edición de la revista, la cual está prevista para publicarse en abril. “La idea es que la revista salga cada tres meses por temas de recursos y de tiempo porque es compleja la inversión que hay que hacer para imprimir 500 ejemplares como hemos hecho, junto con el trabajo periodístico, la redacción, maquetación, edición, y todo lo que implica hacer una revista”, expresa Emilio.

Para ello continúan capacitándose en sesiones de formación periodística y comunicativa con talleres y también están trabajando en crear un colectivo de periodismo investigativo que les permita reconstruir la memoria histórica del barrio.

“La idea es que la revista perdure, no solo por las organizaciones, sino que sea un ente vivo del barrio, que la gente la adopte como suya como ya lo han hecho, pero que en el futuro ellas mismos la editen, la maqueteen, etc.”, explica.

Es así como a través de la revista comienzan a reconstruirse los relatos que encarnan al barrio La Candelaria y que de alguna manera buscan también inmortalizarlo como un sitio resiliente, que si bien ha estado marginado, está lleno de gente talentosa y con ganas de participar activamente en los temas de ciudad.

Veeduría Feminista

A raíz de la Escuela Política Territorial también nació otra iniciativa llamada ‘Veeduría Feminista Candelaria’, a través de la cual, desde el enfoque de género, se invita a las mujeres del barrio a participar activamente en los procesos de transformación social.

“Esta es una idea que va caminando pero que espera consolidarse como un escenario en el territorio. Inicialmente trata de reconocer el aporte de la mujer aquí y también las iniciativas que se van dando como la revista, y es un espacio para ser veedora de la política pública de la mujer a nivel local”, dice Yajaira Martínez, promotora de Proclade.

De esta manera se busca que las mujeres se involucren en el control social y a raíz de ello aporten a la construcción de ciudadanía.

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