En noviembre del año pasado, Cartagena conoció el aberrante caso de abuso sexual que sufrieron tres menores de edad del corregimiento de La Boquilla. Los agresores habrían sido dos hombres extranjeros, uno italiano y uno venezolano, que días después fueron capturados por las autoridades y asegurados en la cárcel de Ternera. Según estableció la Policía, los dos hombres llevaban tiempo residiendo en el corregimiento y con engaños se ganaron la confianza de las menores.
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Este caso, que sin duda causó indignación en la ciudad, puso de manifiesto la vulnerabilidad que siguen teniendo los menores de edad frente a posibles casos de delitos sexuales, que, según los datos del Instituto Nacional de Medicina Legal, tuvieron un significativo incremento el año pasado en Cartagena.
Según el Instituto, en 2022, se registraron 606 exámenes médico legales por presunto delito sexual, donde en 468 casos las víctimas eran menores de edad. En 2021, la cifra total fue de 435 casos y las víctimas menores de edad fueron 353.
Por género, se constató que durante el 2022 hubo 533 víctimas mujeres, 72 hombres y una víctima intersexual. Dentro de las mujeres se identificaron 417 menores y dentro de los hombres, 51.
Lo anterior muestra que los menores de edad, en especial las niñas, son las principales víctimas de los abusadores.
¿Por qué las niñas?
Leidy Laura Perneth, secretaria técnica de la Mesa del Movimiento Social de Mujeres y Feministas de Cartagena y Bolívar indicó que las niñas son más vulnerables a ser víctimas de delitos sexuales al ser parte de relaciones de poder donde es el agresor quien ejerce la autoridad.
“No se trata solo de la superioridad física que hace que una niña no pueda resistir a un ejercicio de violencia, sino también de las estrategias que los agresores utilizan para imponerles el silencio y victimizarlas incluso por años. En medio de las relaciones adultocéntricas patriarcales los agresores convencen a las niñas de que si denuncian no les creerán y que además serán castigadas por mentir”, afirma.
Según Perneth, esta situación se agudiza cuando el agresor tiene vínculos familiares o afectivos con quienes están a cargo del cuidado de la menor. “Las convencen de que la narrativa de ellos, los agresores, es la que será creíble, porque son los adultos quienes se ubican en el lugar de la verdad”, precisó.
Además, a las niñas también se les impone la obediencia absoluta al mundo adulto, lo que conjugado con una débil educación sexual aumenta su fragilidad.
“La ausencia de esta educación hace que a muchas niñas les cueste más trabajo identificar cuándo están siendo víctimas de violencia sexual. Esto es fundamental porque el agresor utiliza estrategias para encubrir estas violencias como juegos, muestras de afecto o un disfrute mutuo consentido y secreto. Con esto siguen manipulando el silencio y la culpa frente a la situación que están viviendo las víctimas, además van logrando que la violencia sexual sea normalizada”, apuntó Perneth.
Frente a esto, la recomendación que hacen desde la Mesa del Movimiento Social de Mujeres es creerles a las niñas cuando afirman haber sido víctimas de violencia sexual y también aprender a leer sus actitudes cuando no denuncian.
“Hay que empezar a leer los cuerpos de las niñas, quienes a veces no denuncian con la palabra hablada pero todo su cuerpo habla: se distancian de algunos adultos, procuran no tener contacto, experimentan miedo o ansiedad ante la cercanía de ciertas personas. Hay que procurar leer esto y hacer estrategias cuidadosas y amorosas para conversarlo”, manifestaron.
Lo punitivo no es suficiente
La Policía Metropolitana de Cartagena anunció que durante el año pasado se realizaron 142 capturas por delitos sexuales en Cartagena, sin embargo, Perneth anotó que más allá de lo punitivo, también hay que tener en cuenta la educación, el acceso a la justicia y la sanción social.
“Denunciar la violencia sexual es difícil para las víctimas y sus familias, que además se enfrentan a un sistema de justicia que las revictimiza, las somete a muchas esperas, y que no piensa reparaciones y garantías de no repetición”, dijo.
Al respecto anotó que es importante fortalecer la sanción social, que implica alejar a los agresores de los entornos comunes que tienen con menores de edad. “Lo que estamos viendo cuando estas violencias ocurren en escuelas es que maestros con varias denuncias solamente son trasladados de los colegios pero permanecen en el sistema educativo, en contacto con niñas y adolescentes en aulas u otros entornos escolares”, puntualizó.
Desde la Mesa del Movimiento Social de Mujeres y Feministas de Cartagena y Bolívar indicaron que es importante no revictimizar a quienes denuncian violencia sexual.
En este sentido, en su concepto deben adoptarse medidas preventivas que disminuyan el riesgo que corren las menores y en el mismo sentido también se debe fortalecer la educación sexual. “No conversar sobre estos asuntos pone en riesgo a las niñas porque no pueden identificar cuándo están siendo víctimas de violencia sexual. Esto es fundamental porque una tarea urgente es desnormalizar las violencias sexuales”, afirmó Perneth.
De esta manera aseguró que debe existir un trabajo conjunto a nivel institucional donde diferentes dependencias como la Secretaría del Interior, el Dadis, la Secretaría de Educación, entre otras, procuren combatir este flagelo.
¿Qué hacen las autoridades?
Frente a la situación de delitos sexuales en Cartagena, especialmente contra menores de edad, la secretaria del Interior, Ana María González-Forero, indicó que en los consejos de seguridad ha exigido al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) mayor presencia en el Distrito, sobre todo en cuanto a la disponibilidad 24 horas de los defensores de familia, que son los encargados de atender esta clase de delitos.
Así mismo, aseguró que desde su dependencia se están realizando esfuerzos para abordar estos casos de forma eficaz. “Trabajamos de cerca con la Fiscalía para identificar y atender víctimas potenciales de este tipo de delitos. Todas las víctimas menores de edad han recibido acompañamiento por parte del equipo psicosocial de la Secretaría del Interior, sobre todo para la identificación del delito de trata, porque muchas veces se esconde la trata en los presuntos casos de abuso sexual”, anotó.
La secretaria también destacó que se seguirán fortaleciendo las comisarías de familia con el fin de agilizar la respuesta ante posibles casos.
