Según la última Encuesta de Pulso Social del Dane (diciembre de 2022), 8.031 mujeres en Cartagena suspendieron sus actividades domésticas, laborales o de estudio a causa de su período menstrual en el mes anterior. De estas, 7.485 afirmaron que lo hicieron por dolor de estómago, espalda, cabeza o malestar general, mientras que 949 aseguraron que no tenían dinero para adquirir los elementos de higiene para atender su menstruación.
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Lo anterior muestra una realidad que no solo se vive en Cartagena sino en todo el mundo, pues el período menstrual es inherente a las mujeres y por ende cualquiera de ellas es susceptible de padecer sus síntomas, que en algunos casos pueden ser incapacitantes.
Esta realidad fue la que motivó a que el pasado 28 de marzo fuera radicado ante la Cámara de Representantes un proyecto de ley para crear la licencia menstrual en Colombia, la cual permitiría a las trabajadoras tener un descanso remunerado debido a los malestares que puedan llegar a tener por su menstruación.
Este tipo de licencias ya han sido aprobadas en otros países, tales como Japón, Corea del Sur, Indonesia, y más recientemente España, que aprobó su creación el 16 de febrero de 2023.
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El autor de la iniciativa es el representante a la Cámara del Pacto Histórico, Pedro Suárez Vacca, quien explicó que el proyecto surgió por la falta de atención a los derechos menstruales en Colombia. “El proyecto evidencia falta de información y recursos para la gestión menstrual adecuada, protege los derechos de las personas, promueve la educación y la conciencia sobre la salud menstrual y lo más importante, busca implementar una licencia menstrual remunerada de un día al mes, que contribuya a mitigar la discriminación basada en los síntomas menstruales”, explicó.
A su vez, la representante a la Cámara, María Fernanda Carrascal, que apoyó la radicación del proyecto, indicó que la menstruación es un proceso fisiológico natural que puede llegar a ser incapacitante para algunas mujeres. “La salud menstrual y los derechos menstruales son temas que hasta el momento hemos vivido desde el tabú, desde la vergüenza, pasando dolores terribles e incomodidades imposibles de explicar a quienes no las padecen, en silencio, automedicándonos y haciéndonos daño”, dijo.
Lo que se propone
El proyecto de ley busca que exista una licencia remunerada de un día por mes calendario para aquellas mujeres que no puedan llevar a cabo su jornada laboral debido a síntomas producidos por su período menstrual.
Además, el tiempo de licencia remunerada se puede ampliar si la trabajadora presenta un certificado en el que se expongan las razones médicas que justifiquen un mayor número de días de descanso.
“Queda a elección propia y exclusivamente de las trabajadoras y personas menstruantes el día que consideren que deben suspender su asistencia a la jornada laboral. Así mismo, es deber reportarle al empleador cuál será el día del mes que ocupará su licencia menstrual”, explica el proyecto de ley.
La propuesta también incluye una modificación al Código Sustantivo de Trabajo que prohibiría despedir a una mujer por motivo de su período menstrual y sus síntomas.
Habla la Mesa de Mujeres
La Mesa del Movimiento Social de Mujeres y Feministas de Cartagena y Bolívar afirmó que la creación de una licencia menstrual es necesaria teniendo en cuenta que se trata de garantizar el derecho a la salud y dignidad de las mujeres y personas menstruantes.
“Las mujeres constituimos la mitad de la población, de manera que no estamos hablando de un asunto menor. La menstruación, así como el dolor menstrual y las afectaciones a la salud que puede generar en algunas mujeres deben considerarse un asunto de salud pública”, afirmó Leidy Laura Perneth, secretaria técnica de la Mesa.
Es por este motivo que valoran el hecho de que la iniciativa se tramite en el poder legislativo, aunque un solo día de licencia sea un tiempo corto. “Aprobar la licencia menstrual no parte del supuesto de la menstruación como problema, sino de que podamos atenderla con las suficientes garantías para que nuestra dignidad y nuestro ejercicio de derechos no sea sacrificado”, puntualizó.
Sobre lo que propone el proyecto de ley, Perneth anotó que la licencia no es obligatoria tomarla sino que es un recurso con el que se cuenta en caso de necesitarlo y frente a eso, si la ley es aprobada, ninguna empresa debería oponerse ante la solicitud de una empleada.
En este sentido, resaltó que es importante que desde el Gobierno se vigile el cumplimiento de la ley y que esta no desincentive la contratación de mujeres.
“También hay que evitar que las empresas ejerzan violencias para aplicar esta medida en caso de aprobarse, tales como exigir con anticipación la solicitud de la licencia, cosa que no es del todo claro en la ley. Esto ignoraría además cómo funciona nuestro período menstrual por más regular que sea, de manera que es imposible legislar este aspecto a partir del criterio de anticipación”, aseguró Perneth.
Por último, indicó que la ley igual tiene un vacío en cuanto a garantizar los derechos de las trabajadoras informales, que también menstrúan y tienen dificultades para atender su período. De acuerdo con la Mesa, para ellas, e igual para todas las mujeres y personas menstruantes, el Estado sigue teniendo la responsabilidad de garantizar su acceso a productos, medicamentos, baños, agua y otros aspectos que son necesarios para gestionar la menstruación.
En Colombia
De acuerdo con la Encuesta de Pulso Social del Dane, en las 23 principales ciudades del país, 424.720 mujeres tuvieron que suspender sus actividades domésticas, laborales o de estudio a causa de su período menstrual. De estas, 392.686 aseguraron que lo hicieron por dolores de estómago, espalda, cabeza o malestar general; 34.100 por la falta de dinero para adquirir elementos de higiene para atender su período menstrual; 2.154 por costumbre social, familiar o cultural; 1.163 por la falta de baños cercanos privados o limpios para cambiarse; 130 por discriminación por parte de otras personas; y 29.628 por otra razón.
