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Cartagena

La historia de extranjera víctima de red de explotación sexual en Cartagena

La mujer es uno de los testigos clave contra la banda dedicada a la explotación sexual de mujeres en el Centro, que fue desarticulada por la Policía.

La historia de extranjera víctima de red de explotación sexual en Cartagena

Once personas fueron capturadas en medio de los operativos de la Policía. // Cortesía

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A sus poco más de 30 años, ella vino a Colombia en busca de suerte. Dejó Venezuela, su tierra natal, y llegó a Cartagena con el sueño de encontrar una mejor vida para ella y para su pequeña hija.

Todo indica que en la Heroica las cosas no iban tan bien como las esperaba y la situación estaba dura. Lamentablemente, terminó accediendo a la propuesta de un conocido y empezó a vender su cuerpo, convirtiéndose en una de las víctimas de una banda dedicada a la explotación sexual de mujeres en el Centro Histórico de la ciudad. También se convirtió en uno de los testigos claves para la desarticulación de esa misma organización delictiva. Ocho mujeres fueron rescatadas. Lea: En condiciones “infrahumanas” vivían las mujeres explotadas sexualmente

Se trata de una banda desarticulada por las autoridades, cuyos miembros se movían principalmente en el sector de la Torre del Reloj.

Por ese hecho fueron capturadas 11 personas, entre ellas dos mujeres trans, cuatro mujeres y cinco hombres. Una de las mujeres trans es una reconocida influencer. Esta, presuntamente, habría aprovechado ese reconocimiento público para lograr atraer mujeres a la red.

Así empezó

La indagación que permitió la desarticulación de la red empezó tras las denuncias públicas por parte del alcalde William Dau y otras autoridades locales sobre las redes de explotación sexual en el Centro Histórico de Cartagena, así como venta de drogas y hurtos.

Ello hizo que la Dijín de la Policía Nacional atendiera las denuncias y llegaran a Cartagena seis investigadores de esa institución, dedicados a ese caso. Algunos de estos trabajaron como agentes encubiertos.

Se descubrió entonces una organización delictiva que abordaba a turistas para ofrecerles servicios sexuales de mujeres. Cobraban entre 200 y 300 mil pesos en adelante.

Las indagaciones de la Policía dejan ver que los miembros de la banda tenían distintos roles. Mientras que algunos abordaban a los turistas para ofrecerles catálogos digitales (se los mostraban en sus celulares) de las mujeres a los que podían acceder, otros se encargaban de estar pendientes de los montos de dinero acordados entre turistas y las mujeres.

“Las mujeres se iban con los turistas a prestar los servicios sexuales en moteles del Centro y otras en algunos apartamentos en la zona. Cuando regresaban de prestar sus servicios, tenían que entregarle el 60% de la ganancia a quienes se encargaban de recolectar en esta red. Ellos también podían castigar a las mujeres, pues le quitaban más dinero si estas cometían alguna falta. Por ejemplo, si tenían alguna pelea o si se vestían como no ‘debían’. Eran explotadas sexualmente”, indicó un fuente de la Dijín.

Agentes encubiertos de esta institución lograron identificar cómo funcionaba la banda. También realizaron interceptaciones telefónicas y recopilaron testimonios de varios testigos.

Además, identificaron uno de los argumentos valiosos para la investigación. Una de las mujeres que estaba siendo explotada sexualmente por esta red interpuso una denuncia ante la Policía, dejando ver los abusos de los que estaba siendo víctima. Este fue uno de los testimonios claves.

Esta mujer indicó que un conocido le propuso un trabajo en el que iba a ganar mucho dinero, pero no le explicó de qué se trataba. Solo le pidió que llegara al Centro Histórico.

“Ella llegó al punto y allá fue que se enteró que la propuesta era que se prostituyera. Ella no había ejercido la prostitución, pero ella dice que estaba sola y tiene a una niña a la que mantener, y finalmente cayó en esto. Allí la explotaban sexualmente, la ponían a trabajar muchísimas horas. Estas redes de explotación sexual se aprovechan así de las mujeres, se aprovechan de sus necesidades para explotarlas”, indicó la misma fuente policial.

De esta manera se empezaron a identificar a otras mujeres que eran víctimas de esta red. Tras ser abordadas, las denuncias de estas eran las mismas que las de la primera. Las ocho víctimas eran oriundas de Venezuela. Las autoridades tienen declaraciones juradas de estas ocho personas, que fueron rescatadas.

“En este proceso hay varias de las mujeres rescatadas que decidieron recibir ayuda por parte de una ONG que les brinda atención psicológica, les da oportunidades para que estudien o apoyo para algún emprendimiento o con sus hijos. No todas quisieron recibir estas ayudas, pero sí hay varias que hacen parte de este programa”.

Se conoció que dentro de la organización delictiva hay personas venezolanas y colombianas. Estas últimas son de la Costa Caribe.

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