Una bebé, una pareja de esposos y una adulta mayor fueron los protagonistas de un recorrido en Cartagena explicado como: “una completa pesadilla”. La familia narró lo ocurrido en sus vacaciones por la ciudad, mencionan que todo iba bien hasta que no se resistieron a la tentación de tomar un pasadía.
Los hechos ocurrieron el pasado lunes festivo 22 de mayo, los turistas tomaron un tour para playa Lizamar. “Nos recomendaron esta playa porque viajamos con una bebe de 15 meses y mi niña de 4 años. Nos pidieron que fuéramos muy puntuales a las 8.00 am. Nos ofrecieron dos horarios, y tomamos el de las 9.00am (supuestamente). Vinimos zarpando a las 10.15am”, contó el padre de familia al medio nacional El Tiempo. Lea también: Desde este miércoles hay restricciones vehiculares en el Centro Histórico
También agregó: “La espera fue incómoda, los motoristas no conducían con prudencia. Se detuvieron al rededor de 20 minutos. La demora fue enorme, y no les importó que tuviéramos niños. El pasadía costó entre $200.000 y $300.000 por persona, lo vendieron en el Centro y dijeron que uno tenía derecho a un almuerzo, baño y en horas de la tarde el transporte de regreso en lancha hasta Cartagena. Pero no fue así, porque llegamos allá a las 11:25, no había agua en los baños, nos fueron a buscar a las 3:00 p.m. Sin más, nos dijo que nos íbamos ya, y si no veíamos como nos íbamos”, narró con indignación el padre de familia.

Ante el rápido retorno, la familia quedó decepcionada de la experiencia: “salté en lágrimas porque el sueño que era para mi hija estar en una playa y a su vez en una piscina se acabó. No lo disfrutó, fue muy corto el tiempo. Ellos se lo acabaron. El señor nos trató mal frente a ella, verme llorar fue triste para ella. Nos asustamos porque estábamos con mis bebés, no tuvimos más alternativa que recoger todo rápidamente y zarpar”.
Al momento de regresarse cuentan que la cosa se puso peor. “Mi madre estaba que se moría del susto porque llevaba a mi bebe en sus brazos y yo llevaba a mi niña de 4 años, se reían porque estábamos angustiados. Me pareció humillante y de mal gusto, a cambio de ser la mejor experiencia de nuestro paseo fue la peor. Damos gracias a Dios que nos trajo sanos y de regreso”. Lea también: Buque escuela Simón Bolívar de Venezuela abre sus puertas a los cartageneros
Aseguran que en ningún momento les explicaron si la prisa para regresarse era por las mareas altas. En muchas oportunidades, los viajes se deben adelantar cuando la Capitanía de Puerto alerta sobre vientos fuertes y mareas elevadas. En estos casos, para seguridad de los viajeros, las lanchas se deben internar por el Canal del Dique y evitar el mar abierto. “Estos funcionarios, capitán y auxiliares, merecen ser despedidos. Los que venden los planes (con falsas promesas) deben ser sancionados. Nosotros, como turistas, no nos merecemos ser tratados así. Nos sentirnos robados: nos cobraron $220.000 a cada uno, por simplemente ir a almorzar a una playa por que ¡nunca la pudimos disfrutar!”, narraron a El Tiempo.
