La trata de personas es definida por el Código Penal como la captación, traslado, acogida o recepción de personas con fines de explotación. Esto quiere decir que incurren este delito aquellas personas que buscan tener un provecho económico a través de la prostitución ajena, la mendicidad forzada, la esclavitud u otras prácticas que resultan denigrantes para la dignidad humana.
Le puede interesar: “Repudiamos la explotación”: así es la lucha contra la trata en Cartagena
Cartagena, por su naturaleza turística, ha sido vulnerable a ser epicentro de trata de personas, por lo cual desde hace varios años se ha intensificado la lucha para erradicar este delito, logrando como resultado la captura de personas que integran redes de trata y el rescate de las víctimas que han sido explotadas.
De hecho, según informó la Policía Metropolitana de Cartagena, en este 2023 se han materializado 77 capturas por delitos contra la libertad, integridad y formación sexual de niños, niñas y adolescentes.
En este sentido, Eva Ferrer Galcerán, consejera presidencial para la Reconciliación, indicó que desde el Gobierno nacional se está trabajando para apoyar a Cartagena en esta lucha, teniendo en cuenta que este es un trabajo que congrega a varias entidades nacionales.
Así mismo, resaltó que el enfoque de la lucha debe darse desde dos ángulos: el de impedir que los victimarios sigan explotando y el de asistir a las víctimas de este delito. Esto de la mano de un trabajo de sensibilización a la ciudadanía para que no sea cómplice de la trata y por el contrario ponga en conocimiento de las autoridades los casos que puedan identificar.
Estos fueron algunos de los puntos de los que habló Ferrer en entrevista con El Universal.
¿Cuál es el panorama que ve en Cartagena con respecto a la trata de personas?
Nosotros estamos trabajando principalmente la explotación sexual y la mendicidad forzada, que son dos de los tipos de trata que afectan a las ciudades que son centros de turismo, como Cartagena. El panorama es grave, pero a la vez está mejorando. Estamos trabajando interinstitucionalmente con la Secretaría del Interior de la Alcaldía y desde el Gobierno nos hemos puesto en una estrategia de implicar a todas las entidades para abordar este tema desde todos los ejes que sean posibles: desde los explotadores y victimarios, y atender a las personas que sufren de este mal.
¿Qué piensa de las acciones que está ejecutando el Distrito?
Pienso que vamos por buen camino. Comenzamos a trabajar conjuntamente con la Secretaria del Interior en estrategias que ellos ya venían desarrollando en las que estiraban todas sus competencias al máximo. Yo creo que en Cartagena todos los funcionarios están creando equipo para que esto vaya bien y los resultados son las capturas que se han dado.
¿Cuál es el rol del Gobierno nacional en esta lucha?
Ya estamos apoyando a Cartagena. Llevamos unos meses colaborando con la Secretaría del Interior y el mayor aporte ha sido poner este tema en la agenda de todas las dependencias del Gobierno. Hay una relación directa con la Policía, con los ministros y los superintendentes. Hay accesibilidad cuando se necesita algo.
La siguiente parte es implicar a la sociedad civil. Nunca tendremos un policía en cada metro cuadrado de Cartagena, pero sí podemos tener ciudadanos comprometidos con la lucha contra la explotación de nuestros niños, niñas y mujeres principalmente.
El hecho de que este tema esté en la agenda política nacional y en todas las instituciones es un gran paso y si estamos dando resultados es porque vamos en un buen camino.
¿Cómo la ciudadanía puede contribuir a la lucha contra la trata de personas?
La manera es generando conciencia colectiva, que la gente detecte y rechace estas acciones. Que haya un castigo social y a la vez una implicación por parte de la sociedad para denunciar y transformar imaginarios. Esto no es normal. Se puede vivir en una ciudad y en un país en el que no haya explotación a personas.
¿Cuál es la importancia de seguir en esta lucha?
Que una persona sea explotada por otra es indigno y ningún país democrático y que apoye los derechos humanos debe permitir eso. Si tenemos unas cifras tan altas de violencia significa que tenemos una sociedad demasiado desigual y eso afecta el derecho a la vida de muchos colombianos.
Es un tema de integridad moral, de empatizar, pensar cómo se siente, cómo vive y qué oportunidades tiene una persona que está siendo explotada sexualmente y todo por dinero para otra persona. Como sociedad debemos empatizar para que la lucha sea de todos y sensibilizarnos en eso.
También tenemos un trabajo, que es ya de bienestar y es que las víctimas se reconcilien consigo mismas. Estas personas acaban destrozadas, infravaloradas y ahí hay una apuesta social que se está trabajando.
De hecho, hasta ahora, el trabajo ha sido más de atención a las víctimas que de ir por los victimarios, pero ahora nuestra apuesta es por las dos partes: de ir por los explotadores de todas las maneras posibles y a la vez atender a las víctimas para que tengan una segunda oportunidad y una reconciliación con el país.
Tenemos el deber de garantizar la protección y la seguridad de todos y por eso hago un llamado a la empatía, a ponernos en la piel de esas personas que pareciera que no tienen que ver con nosotros pero que son nuestros conciudadanos y debemos apoyarlos.
Ruta por la Protección de la Niñez
A través de la Ruta por la Protección de la Niñez se busca atender las diferentes problemáticas que afectan los derechos de esta población en Colombia, entre ellas la violencia sexual.
De acuerdo con la Policía, esta estrategia ha permitido la articulación de las autoridades para la protección y garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, logrando identificar a las personas que atentan contra ellos.
En Cartagena se ha presentado una disminución del 56% en cuanto a las víctimas de delitos contra la libertad, integridad y formación sexual de niños, niñas y adolescentes.
