Hoy Getsemaní es conocido por muchos como el corazón de la cultura, la gastronomía y la música en Cartagena. Ese barrio donde en un pozo se gritó la independencia en 1811, hoy es modelo a seguir por un barrio caleño: el barrio Obrero.
Así como la salsa retumba en los callejones de Getsemaní y la cultura afro está tan marcada, en Cali, el barrio Obrero comparte las mismas características; lo que lo hace uno de los barrios populares más icónicos de Cali con apenas 104 años de fundación. Lea también: COP16: el papel de la cartagenera que representa al país
Establecimientos como La Habana, Carpinteros y Quiebra Canto tienen primos vallunos como La Matraca, Chorrito Antillano, La Nelly Teka y el Museo de la Salsa; sin embargo, el alcalde Dumek Turbay y su homólogo caleño Alejandro Eder consideran que ese parentesco es muy lejano para promoverlos de forma conjunta en el mundo.


El marco de la COP 16, ambos mandatarios firmaron un hermanamiento cultural entre Getsemaní y el barrio Obrero, que permita potencializar sus identidades culturales y la renovación urbana, pues los dos barrios superaron los mismos problemas: inseguridad, microtráfico, prostitución y abandono en todo tipo de infraestructuras, lo que alejó al turismo por muchos años.
Getsemaní hace años es epicentro del turismo, el patrimonio, la cultura y la vida nocturna; el barrio Obrero hace pinitos para lograr ese desafío, por lo que una de las apuestas de la Alcaldía de Cali: renovar y transformar el espacio público para convertirlo en lugar insignia de la salsa.
Para lograrlo, dicen que el hermanamiento con Getsemaní es clave, pues según la revista Forbes “es uno de los barrios más cool del mundo”. Los caleños lo tomarán como modelo a seguir en cuanto a peatonalizaciones como las del Callejón Ancho, respaldo a pequeños empresarios y emprendimientos culturales, e inversión en transformar el espacio público. Lea también: Encuentro entre países en Cartagena: por la seguridad de la educación
“Lo del Obrero es un programa integral, vamos a dar los primeros pasos y qué mejor que arrancar este camino de la mano de Cartagena”, expresó Alejandro Eder en su encuentro con Dumek.

Turbay le explicó a Éder la inversión hecha por el Distrito en el Camellón de Los Mártires, en Los Pegasos, en andenes y bordillos, y la próxima intervención vial en la calle Media Luna. Además, le expuso la reciente restauración de la fachada de la Iglesia de la Santísima Trinidad en Getsemaní, en aras de renovar una plaza que recibe centenares de familias y turistas cada noche, realizada por aprendices de la Escuela Taller de Cartagena de Indias.
“Este no es cualquier hermanamiento, aquí no va a pasar cualquier cosa. Soy un obrero más en el barrio Obrero, a la disposición para que este proyecto de renovación se pueda consolidar”, señaló Turbay.
Eder, con una inversión superior a los $20 mil millones, busca transformar al barrio salsero con la campaña “Venite al Obrero”, proyecto que incluye promoción turística, un circuito musical con las discotecas y rehabilitación vial, de parques, peatonales y plazas.
“Al invertir en el barrio queremos generar un efecto muy similar a lo que pasó en el centro de Cartagena, especialmente, en Getsemaní. Lo que no queremos es que se gentrifique el barrio. La belleza del barrio es la cultura que está ahí”, indicó Eder.
Le dicen no a la gentrificación
Ambos mandatarios se comprometieron a defender el patrimonio y las tradiciones de las familias que históricamente residen en ambos barrios, promoviendo la industria creativa, y un desarrollo urbano y turístico sin exclusión y sostenible.
Al acto de hermanamiento, al que también asistieron Teremar Londoño, secretaria de Turismo; y Sandra Schmalbach, directora de la Etcar, se oficializó un trabajo conjunto también para luchar contra la inseguridad y las economías ilegales de la droga y el tráfico sexual en Cartagena y Cali. Por su parte, Mabel Lara, secretaria de Turismo de Cali, acompañó a Alejandro Éder.
