Bocachica es uno de los corregimientos que integran la isla de Tierrabomba, en la zona insular de Cartagena. Es mayormente conocido por ser el canal de acceso para decenas de buques que diariamente ingresan a la ciudad con toneladas de carga que impulsan el desarrollo económico, no solo a nivel local sino también nacional.
Es por eso que sus habitantes cuestionan las condiciones precarias en las que les ha tocado vivir: con infraestructura deficiente, movilidad insostenible, rezagos en la educación y falta de oportunidades, en especial para los más jóvenes.
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Desde hace cuatro años, la Fundación Renacer por Bocachica, liderada por Xavier Payán, busca hacerle frente a esta realidad, llevando cursos de formación de la mano del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) en aspectos como marinería y hotelería, teniendo en cuenta la vocación del corregimiento.
“Nosotros somos marinos empíricamente y nos entendemos con el turismo, pero no tenemos una certificación que reconozca y fortalezca nuestros conocimientos. Lo que buscamos es impulsar a los jóvenes a través de cursos que gestionamos con el Sena, porque nuestros medios de sustento son la pesca y el turismo”, comenta.
Con alegría cuenta que más de 50 jóvenes se han beneficiado de estos talleres y varios de ellos han logrado vinculaciones laborales, sin embargo, dice que la tarea ha sido dura para garantizar la continuidad de los programas, pues son varias las dificultades que tienen que sortear en la isla.
Una de ellas y quizá la más importante es la falta de transporte. “Nosotros hemos perdido oportunidades por eso. Acá las lanchas son privadas y solo salen cuando llenan el cupo, por lo cual a los instructores se les dificulta llegar”, dice.
Así mismo, cuenta que carecen de un salón comunal para dar las clases de forma digna. Por esto, en ocasiones acuden a una cantina donde les prestan el espacio durante el día, sin embargo, en las noches, que es en el horario en el que varios jóvenes tienen disponibilidad, les toca hacer los talleres en la calle.

“Queremos un salón porque las clases requieren de concentración y por más que uno quiera prestar atención, al estar al aire libre siempre hay distractores”, indica Payán.
Por otro lado, cuenta que aunque estos son los principales programas que se ofrecen en la isla, hay muchos jóvenes que quisieran estudiar otras cosas, como operaciones logísticas. Sin embargo, en ocasiones también les es difícil concertar con el Sena los cursos.
“Para solicitar un curso al Sena mandamos solicitudes y hasta derechos de petición porque tenemos que esperar hasta cuatro y cinco meses para que nos respondan”, explica.

Lo que le piden en Bocachica a las autoridades
La Fundación Renacer por Bocachica está convencida del potencial que tienen los jóvenes de esta comunidad, por lo cual piden a las autoridades voltear su mirada hacia ellos y ayudarles para que puedan fortalecer sus habilidades.
Destacaron que lo realizado en los últimos cuatro años es un avance importante, sin embargo, es necesario el apoyo de la institucionalidad.
“A la Alcaldía y a la Gobernación les pedimos que nos ayuden con un salón comunal para que podamos recibir clases dignas como cualquier ciudadano, y al Sena que nos brinden las oportunidades necesarias para formarnos, que no sea necesario molestarlos con solicitudes para ser escuchados”, expresó Payán.
El objetivo de todo esto es que en Bocachica se les pueda garantizar a los jóvenes una formación y a partir de ella, empleabilidad en el largo plazo, con el fin de que puedan desarrollar todas sus capacidades y así mejorar su calidad de vida.

