Las Fiestas de Independencia de Cartagena no solo han revitalizado el espíritu cultural de la ciudad, sino que también han transformado la vida de más de 250 familias que encontraron en el arte una fuente de ingresos y oportunidades.
A través del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), la Alcaldía Distrital lidera el proceso de creación de carrozas y macrofiguras que hoy llenan de color las calles y escenarios públicos. Este esfuerzo, más allá de su impacto estético, ha significado empleo directo para madres cabeza de hogar, jóvenes, adultos mayores y personas en condición de discapacidad, quienes han hecho del arte su sustento. Lea aquí: Cartagena recibe por primera vez el Smart City Expo 2025 en la región Caribe

El arte que lleva comida a los hogares
El proyecto ha representado una inversión de $850 millones de pesos distribuidos entre los equipos creativos y técnicos que participan en la elaboración de las esculturas. De acuerdo con las cifras del IPCC, cada familia obtuvo ingresos promedio de $3,5 millones, demostrando cómo las expresiones culturales pueden convertirse en motores de desarrollo económico y bienestar.
Además, la dinamización económica que ha traído consigo la temporada novembrina comenzó con los tres preludios realizados en Canapote, Las Palmeras y Blas de Lezo, que generaron más de $4.700 millones en ventas de alimentos, bebidas y transporte, así como 1.156 empleos para la economía popular.
“Cada figura representa el sustento de una familia, la primera oportunidad para un joven o el renacer de un artista que muy poco había sido visibilizado”, afirmó el alcalde Dumek Turbay Paz, al destacar el impacto económico y social de la “Fiesta que nos Une”.

Historias que inspiran
Entre los beneficiarios se encuentra Miguel Ángel, un joven de 21 años que ingresó al equipo de construcción de carrozas cuando su familia atravesaba dificultades económicas. “Gracias a esta oportunidad, ahora soy el sustento de mi hogar. Aprendí a trabajar en equipo y a ser parte de las fiestas más importantes de la ciudad”, contó con orgullo.
También destaca la historia de Belinda Díaz, escultora con discapacidad motriz que participó en el programa Carrozas al Taller y es autora de la macrofigura Son de Negros, una de las más admiradas en el Centro Histórico.“Yo no vine a decorar, vine a contar una historia con color, con fuerza y con tradición”, expresó.
Una fiesta con propósito social
Para Lucy Espinosa Díaz, directora del IPCC, el programa demuestra que el arte en Cartagena está vivo porque nace del pueblo:“Detrás de cada obra hay una madre que lleva comida a su casa, un joven que evita caer en el camino fácil, un adulto mayor que vuelve a sentirse útil. Esa es la verdadera esencia de estas fiestas”, señaló. Lea aquí también: Aguas de Cartagena repara fuga en Bayunca-Pontezuela: se restablece el servicio
El Gobierno de Dumek Turbay Paz convierte la fiesta en un espacio de identidad, justicia social y oportunidad económica.
