La mujer campesina fue el centro del mensaje que marcó la apertura de ICARRD+20 en Cartagena. En un escenario que reúne a delegaciones de más de 100 países, el presidente Gustavo Petro dejó una afirmación contundente: “Estamos dejando como prioridad el poder político en los campos, el poder campesino que cada vez es más el poder de la campesina”.
Sus palabras no solo abrieron oficialmente la Segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20) sino que marcaron el tono de un encuentro donde la tierra, el hambre y la crisis climática se analizan desde la experiencia de quienes históricamente han sostenido el campo: las mujeres rurales.
El presidente Petro insistió en que el cambio que vive el país no se mide únicamente en hectáreas redistribuidas, sino en una transformación real de las relaciones de poder. “Hay un cambio de poder en Colombia real en muchas partes, que no solamente es que los más humildes tengan más poder, sino que las mujeres tengan más poder en Colombia”, afirmó durante su intervención, conectando la reforma agraria con la paz y la justicia social.

Voces del mundo que coinciden en este encuentro
La fuerza del mensaje presidencial encontró eco en las intervenciones internacionales. El ministro de Desarrollo Rural y Reforma Agraria de Sudáfrica, Mzwanele Nyhontso, sostuvo que la tenencia de la tierra debe asumirse como un compromiso político real y no como una simple orientación. Para él, garantizar derechos sobre el territorio es una condición básica para la dignidad de los pueblos rurales.
Desde Brasil, el ministro de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar, Paulo Teixeira, fue enfático al señalar que no existe reforma agraria sin el protagonismo femenino. En su discurso, recordó que en muchos procesos de adjudicación de tierras en su país las mujeres son priorizadas, precisamente por su papel central en la producción de alimentos y el cuidado del territorio.
La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, Martha Carvajalino, reforzó esta visión al señalar que el mundo enfrenta una urgencia ética: “la humanidad debe luchar contra el hambre mientras cuida su patrimonio natural”. En esa tarea, subrayó, las mujeres campesinas han sido clave para sostener la vida en medio del conflicto y el despojo en sus comunidades.
Este evento que reúne a más de 1.500 personas hasta el proximo 28 de febrero avanzará con una agenda nutrida en la que se pondrá sobre la mesa temas claves sobre el desarrollo rural, el hambre, la crisis climática, espacios en donde las voces femeninas dejan de ser periféricas y se instalan en el centro del debate global para la construcción de acuerdos que beneficien a todos los integrantes del sector rural sin importar el género.

