A principios del pasado mes de febrero, cartageneros y turistas que visitaban la ciudad, se sorprendieron ante las intempestivas lluvias y los fuertes vientos que se registraron en aquel entonces, provocando graves afectaciones en vías, viviendas, árboles y en infraestructuras ubicadas sobre el borde costero ante el aumento del nivel del mar.
La Dirección General Marítima, a través del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas, explicó que la situación obedeció al tránsito de un frente frío proveniente de Norteamérica hacia el noroeste del mar Caribe.
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Según la autoridad marítima, el fenómeno fue impulsado por el desplazamiento de masas de aire frío asociadas a sistemas de alta presión en el Golfo de México y la presencia de frentes estacionarios en la región, lo que se tradujo en una alteración significativa de las condiciones meteomarinas, con vientos entre 46 y 55 kilómetros por hora y oleaje superior a 3 metros.
El evento no solo afectó a Cartagena, pues también tuvo consecuencias en municipios de Bolívar y en otros departamentos del país como Córdoba, La Guajira, Sucre, Cesar, Magdalena, Antioquia y Chocó, los cuales fueron incluidos dentro de un decreto de emergencia que días después expidió el Gobierno Nacional.
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Aunque las autoridades realizaron el monitoreo de las condiciones y posteriormente iniciaron la reparación de los daños, lo cierto es que esta situación prendió alertas sobre la resiliencia climática de la ciudad y de las medidas que se han venido tomando en los últimos años en materia de adaptación y mitigación, que con eventos como el registrado el mes pasado resultan cada vez más urgentes.
¿Qué debe aprender Cartagena del paso del frente frío?
El profesor Jesús Olivero Verbel, Ph.D. y director del Instituto de Investigaciones en Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Cartagena, precisa en que son varias las lecciones que deja este evento a la ciudad. Aunque explica que no resulta fácil demostrar con datos precisos la relación entre el frente frío y el cambio climático, afirma que lo cierto es que debe entenderse como un fenómeno “cuyos impactos resultan más severos por el contexto climático y territorial”.
“La evidencia del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) indica que el aumento relativo del nivel del mar incrementa la frecuencia de niveles extremos e inundaciones costeras. La tragedia, por tanto, no nace solo de la meteorología; golpea territorios con ordenamiento deficiente, líneas costeras y humedales degradados y una adaptación claramente insuficiente”, indicó.
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En este sentido, expresó que las acciones de mitigación y adaptación son absolutamente necesarias para evitar afectaciones en eventos similares que se puedan presentar en el futuro. “Mientras no reduzcamos emisiones y no desaceleremos el deterioro ambiental, los riesgos por inundaciones o sequías extremas seguirán aumentando en frecuencia, intensidad y costo. La adaptación ya no puede seguir tratándose como un asunto marginal o posterior a las obras. Ninguna intervención costera, obra pública o proyecto urbano debe ejecutarse sin incorporar escenarios climáticos rigurosos. En conjunto, la lección principal consiste en que no basta atender las emergencias, debemos rediseñar el territorio con criterio climático”, puntualizó.
Las necesidades de Cartagena frente al cambio climático
Para Olivero Verbel, esta situación demuestra que Cartagena necesita una protección costera seria, la restauración de manglares y humedales, fortalecer su drenaje urbano, contar con alertas tempranas robustas y sobre todo, una planeación territorial estricta que impida seguir ocupando zonas vulnerables que aumenten la exposición.
“Toda decisión pública debe incorporar la variable climática en el centro, con un propósito elemental: amortiguar los golpes del clima y no multiplicarlos. De otra parte, el cambio climático también es un problema de vulnerabilidad social. Reducir la pobreza extrema en Cartagena, en lugar de despilfarrar recursos en maquillaje urbano, constituye una necesidad urgente para evitar un colapso social y territorial a mediano plazo”, manifestó.
Obras de Defensa Costera en Cartagena: 12,5% de avance
Tras las afectaciones que sufrió la ciudad por el frente frío, la Alcaldía de Cartagena declaró una situación de calamidad pública y anunció la implementación del plan ‘Defensa Costera 2050’, con intervenciones que buscan mitigar riesgos y proteger a la ciudad.
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Según el más reciente reporte, las intervenciones avanzan en un 12,5%, así:
- Avenida Santander (1,3 kilómetros): se han colocado 8.127 m³ de piedra, con la intervención de 300 metros lineales del litoral. Se adelantan labores técnicas de reposición y estabilización.
- Castillogrande (1,2 kilómetros): se ejecutó un espolón con 1.510 m³ de piedra para el reforzamiento integral del sector, el cual comprende 10 estructuras.
- El Cabrero-Marbella (3,8 kilómetros): entrará próximamente en fase activa conforme al cronograma de ejecución.