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Cartagena

La historia de Danis Zúñiga: del miedo a la lluvia al sueño de un hogar digno

Danis Zúñiga inspiró a sus compañeros a aprender braille y movilizó una cadena de solidaridad que hoy hará realidad el sueño de una vivienda digna para ella y su familia.

La historia de Danis Zúñiga: del miedo a la lluvia al sueño de un hogar digno

Niña de El Pozón con discapacidad visual ha encontrado es sus compañeros de colegio un apoyo para salir adelante

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Cada nube oscura que aparecía sobre El Pozón generaba preocupación para Mercedes Venecia. No solo temía a la lluvia, sino a lo que significaba para su familia cualquier aguacero: el miedo a que el agua entrara en su casa de madera, a que las paredes cedieran y a que su hija Danis se enfermara otra vez.

Mientras otras niñas de su edad corrían a refugiarse en un lugar seguro, Danis enfrentaba otra realidad. Nació con una discapacidad visual porque su nervio óptico no se desarrolló. A esa condición se sumaron dificultades respiratorias, convulsiones y una vida marcada por la falta de recursos de su familia.

Para quienes la conocen, es inevitable resaltar su alegría. “Es una niña muy alegre. Siempre está contenta y nos hace felices a todos”, dice la docente Nancy Romero, quien la recibió hace dos años en la Institución Educativa Camilo Torres, sede Nuevo Horizonte.

La profesora —considerada un ‘ángel guardián’ para la niña— recuerda que cuando Danis llegó al colegio apenas podía movilizarse con dificultad y tenía rezagos marcados en su proceso educativo. Pero, además, encontró una estudiante con enormes ganas de aprender. Lo que ocurrió después los sorprendió a todos.

Transformó un salón de clases

Danis terminó convirtiéndose en una inspiración para sus compañeros. Con ayuda de los docentes y una tiflóloga (especialista en rehabilitación de personas con discapacidad visual), asignada por la Secretaría de Educación de Cartagena, comenzó a aprender braille. Y, poco a poco, sus compañeros también quisieron hacerlo.

La estrategia para integrarla se convirtió en una experiencia colectiva de inclusión. Los estudiantes aprendieron a leer y escribir en braille, elaboraron materiales didácticos y hasta escribieron cuentos utilizando este sistema.

“Danis nos ha enseñado mucho. Nosotros pensábamos que la íbamos a incluir en nuestro mundo, pero fue ella quien nos incluyó en el suyo”, recuerda Romero.

La experiencia comenzó a llamar la atención dentro y fuera de la institución. Pero, mientras Danis avanzaba en el colegio, en su casa la realidad era compleja.

La profesora Nancy notó que faltaba a clases porque se enfermaba frecuentemente cuando llovía y, al investigar más, se encontró con la realidad de la familia.

Danis Zúñiga junto a su madre, Mercedes Venecia.//Foto: Luis Herrán.
Danis Zúñiga junto a su madre, Mercedes Venecia.//Foto: Luis Herrán.

Una lucha silenciosa

Mercedes crió prácticamente sola a sus hijos. La vivienda resultaba una amenaza para la familia. Cuando llovía, el agua entraba por distintos puntos de la estructura y la humedad agravaba las condiciones de salud de Danis. Aun así, la madre nunca ha dejado de buscar alternativas para garantizar un mejor futuro para la pequeña.

“Me gustaría tener para brindarle cosas buenas a mi pelaita. Tener mejores condiciones de vida, que no nos mojáramos, que no hubiera que levantarla cuando llueve para llevarla a otro rincón, que tenga su alimentación, su medicamento y que yo tenga cómo transportarla al colegio”, manifestó.

La situación se hizo visible a través de una publicación de El Universal, donde también se contó la historia de superación que hay detrás de aquella niña que aprende braille junto a sus compañeros.

Cuando una ciudad decide ayudar

La Secretaría de Educación Distrital, que viene acompañando el proceso educativo de Danis, con estrategias de inclusión y atención especializada, y ha adelantado acciones para mejorar sus condiciones de vida, ha ido un paso más allá y ha liderado una campaña en pro de la niña.

Hace unos días, el propio secretario de Educación, Alberto Martínez, visitó la vivienda de la familia para llevarles una noticia que parecía positiva: la casa de madera donde han vivido durante años será reemplazada por una nueva vivienda de material.

“Abrimos una especie de bolsa de ayudas y fuimos encontrando quién ponía el techo, el cemento, los bloques, la pintura, la mano de obra y hasta el valor del arriendo que habrá que pagar mientras se construye la casa. Fuimos a darles esa buena noticia, pero también le conseguimos empleo a la mamá con uno de nuestros operadores”, explicó.

Martínez destacó que el proyecto nació gracias al compromiso de la comunidad educativa y, especialmente, de la docente Nancy Romero.

“Esto demuestra el compromiso que tenemos todos. La profesora Nancy entendió que su labor iba mucho más allá del aula. Se preocupó por la niña y comenzó a buscar una solución”, afirmó.

Danis y su madre, Mercedes, observan los planos de la que será su nueva vivienda junto al secretario de Educación, Alberto Martínez; el ingeniero civil Ramón Zabaleta y la arquitecta Gimena Ruiz.//Foto: Cortesía.
Danis y su madre, Mercedes, observan los planos de la que será su nueva vivienda junto al secretario de Educación, Alberto Martínez; el ingeniero civil Ramón Zabaleta y la arquitecta Gimena Ruiz.//Foto: Cortesía.

Más manos solidarias en pro de una buena causa

A la iniciativa se vincularon compañías y empresas que decidieron aportar desde aquello que mejor saben hacer, como Ultracem, Eternit, Colectivo Traso, Fundación Ancla y Nutricar, aunque todavía se requiere más apoyo.

Una de las primeras en sumarse fue Ultracem, que aportará el cemento necesario para levantar la nueva vivienda.

“Cuando conocimos la historia de Danis entendimos que había una oportunidad de hacer lo que mejor sabemos hacer: construir. Pero esta vez no solo una vivienda, sino la posibilidad de transformar una realidad”, aseguró Liliana Saavedra Segura, directora de Mercadeo de esa compañía.

Eternit, por su parte, suministrará materiales para el techo de la vivienda.

“La historia de Danis, marcada por la discapacidad visual, la pobreza y, al mismo tiempo, por su capacidad de inspirar inclusión, nos conmovió profundamente. Queremos contribuir a que tenga un hogar seguro y una mejor calidad de vida”, expresó Juan Pablo Mojica, jefe de vivienda y nuevos negocios de Eternit.

Un nuevo comienzo

Danis continúa asistiendo al colegio Camilo Torres, aprendiendo braille junto a sus compañeros y demostrando que las limitaciones no siempre están donde creemos. Ella logró movilizar a toda una comunidad.

Su historia recuerda que, cuando las personas deciden actuar unidas, la solidaridad puede convertirse en el cimiento sobre el que se construyen nuevas oportunidades.

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Quienes deseen sumarse a esta causa pueden comunicarse al número 311 344 3117 o comunicarse con nuestras redes sociales.

Ver la historia completa de Danis a continuación:

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