Durante años, caminar por el Parque Apolo significaba encontrarse con un espacio deteriorado y alejado de la vida cotidiana, pues pasó tres décadas sin intervención ni cuidado.
El Parque Apolo es una pieza clave en la historia de Cartagena: fue construido en 1994 en el barrio El Cabrero, frente a la casa de Rafael Núñez, para conmemorar el centenario del fallecimiento del cuatro veces presidente de Colombia.
De un espacio abandonado a un lugar para encontrarse
Hoy, la imagen es diferente para quienes han visto la transformación de cerca, el cambio no solamente está relacionado con la infraestructura. También se refleja en la manera en que las personas vuelven a apropiarse del lugar.
“Estaba bastante deteriorado, no les tenían amor a las cosas, no había personas dedicadas al cuidado del parque y si se dañaba una banca, nadie la reparaba”. Comenta Nelsy Aguilera, habitante del barrio Marbella, en cercanías al Parque Apolo.
La recuperación también transformó la percepción que tenían algunos habitantes sobre este espacio. El parque pasó de ser asociado con el deterioro a convertirse nuevamente en un lugar para caminar, descansar, compartir y permanecer.
“Sabemos que a los parques de Cartagena, en los últimos años, lo único que los pudo acompañar fue el desdén, la desidia, el desgreño y el abandono. Hoy tenemos la dicha de poder estar aquí para ponderar a un gran barrio tradicional, (...). Este será un escenario para honrar a la ciudadanía”.
alcalde Dumek Turbay.
Más zonas verdes y espacios para niños: un renovado punto de encuentro para las familias
De acuerdo con experiencias de algunos residentes en Marbella, Torices o trabajadores de la zona, antes no se podía disfrutar por su deterioro e inseguridad, pero desde su intervención, el parque Apolo se ha convertido en un ambiente seguro y con espacios para el disfrute de las familias y visitantes.
Uno de los cambios más visibles es el componente ambiental. La intervención recuperó más de 4.000 metros cuadrados de zonas verdes, cerca de 41.000 especies ornamentales, 2.400 metros cuadrados de nueva grama, 28 árboles desarrollados y la construcción de un lugar de juegos infantiles con plástico reciclado, transformado en madera.
“El cambio ha sido significativo, porque tenemos niños. Mi nieto me dice todas las tardes “abuelita vamos al parque” y ahora lo veo disfrutando de este espacio”.
Nelsy Aguilera, habitante cercana del lugar.
Esto se hace evidente en actividades tan sencillas como sentarse en una banca a descansar, llevar a los niños a jugar o simplemente permanecer en un espacio que ahora cuenta con mejores condiciones para recibir a la comunidad.
Parque Apolo: parte de un circuito de espacios recuperados
Bajo la línea de inicio de intervenciones en espacios emblemáticos de la ciudad planteada por la Alcaldía Mayor de Cartagena se proyectaron diferentes restauraciones de espacios abandonados en diferentes localidades. Entre estas obras estuvo la restauración del Parque Apolo.
“El parque ha tenido otra visibilidad. Esto antes era un basurero, pero ahora se encuentra en excelentes condiciones, tiene vigilancia y jardineros. Este cambio ha favorecido a la ciudad”.
David Muñoz, trabajador aledaño al parque.
Este proyecto de restauración contempló lo siguiente:
- Rehabilitación y restauración completa del parque.
- Reconstrucción de las gradas del teatrino y del cerramiento perimetral.
- Adecuación de senderos peatonales y zonas verdes, garantizando accesibilidad e inclusión.
- Instalación de un moderno sistema de iluminación que mejorará la seguridad y el uso nocturno del espacio.
Después de esta intervención y tras su apertura, el reto para la comunidad será mantener vivo el espacio. Tras décadas de abandono, el Parque Apolo vuelve a ocupar un lugar en Cartagena: esta vez, como escenario de encuentro, recreación, naturaleza y memoria.
