La historia de Chambacú, un sector estratégico en Cartagena, se narra recientemente a través de dos imágenes contrastantes. Una de estas fotografías retrataba un área marcada por el abandono durante años, la ocupación irregular del espacio público, acumulaciones de basuras y escombros, y la presencia de caballerizas.
Estas caballerizas eran protagonistas de una práctica que convertía a seres sintientes, como los equinos, en herramientas comerciales. La imagen también revelaba construcciones precarias, oscuridad, inseguridad, consumo de estupefacientes y familias que habitaban en condiciones que no correspondían con la importancia del lugar para la ciudad.
En contraste, la otra imagen captura un escenario completamente distinto tras la entrega de la segunda fase del Complejo Deportivo Nuevo Chambacú. Esta finalización cumplió las dos fases que el alcalde Dumek Turbay prometió en campaña.
El nuevo panorama muestra canchas deportivas, parques infantiles, un parque de mascotas, extensas zonas verdes, senderos peatonales, espacios de encuentro y nuevas conexiones urbanas. Miles de niños y familias ahora se apropian nuevamente de un lugar que, por décadas, permaneció desconectado de la dinámica urbana de Cartagena.

“Era un lugar prohibido, no solo para cartageneros y turistas que necesitaban transitar entre el Castillo San Felipe y el Centro Histórico, sino para miles de personas que evitaban transitar por aquí, especialmente por la noche, por la presencia de todo los lunares sociales que pueden coexistir en un espacio”, afirmó el alcalde Dumek Turbay.
Y agregó: “Hoy, iluminado, con el ruido de gritos de niños practicando deportes, jugando en los parques, las familias departiendo, se convirtió en el nuevo corazón de Cartagena. Esto no es una obra cualquiera”. Lea también: Así luce el Nuevo Chambacú 2 en Cartagena: fotos de sus escenarios deportivos
La diferencia entre ambas visiones no solo residía en el concreto, las graderías o las flamantes instalaciones deportivas, sino también en el espacio público recuperado, la renovación urbana y una transformación social profunda.

¿Qué cambio obtuvo Chambacú?
Uno de los capítulos más significativos de esta intervención residió en la recuperación de 7.404,17 metros cuadrados de espacio público. Durante muchos años, una ocupación ilegal caracterizó esta extensión, especialmente por más de 35 negocios particulares, entre los que se contaban cantinas, talleres y parqueaderos.
Hoy, un espacio concebido para el disfrute colectivo ocupa el sitio donde alguna vez funcionaron estos establecimientos. Precisamente, el parque infantil y el parque de mascotas de la Fase 1 del Nuevo Chambacú ahora se localizan en ese lugar.
La recuperación no solo consistió en retirar las ocupaciones existentes. El propósito de la administración distrital se enfocó en devolver a la ciudad un suelo estratégico y transformarlo en infraestructura pública.
Esta nueva obra se articula con el Parque Espíritu del Manglar, la Plaza de Variedades, Nuevo Puerto Duro y el entorno de las lagunas de Chambacú y El Cabrero. En esencia, la función urbana del sector experimenta un cambio fundamental: pasó de ser un espacio fragmentado y de difícil apropiación ciudadana a un corredor de encuentro, deporte, recreación y circulación.
La nueva infraestructura, además, permite conectar distintos puntos de este entorno mediante recorridos peatonales y nuevos espacios de estancia. Asimismo, la conservación del manglar incorpora un componente ambiental crucial a la renovación del sector.
Lo que ha generado la llegada del Nuevo Chambacú
La transformación también incluye un cambio que no siempre se aprecia en las fotografías que muestran las nuevas canchas, graderías o senderos. Esta modificación involucró a las familias que durante años habitaron el sector en condiciones precarias.
Como parte del proceso integral que se desarrolló alrededor del proyecto, más de 100 familias, que antes vivían en tugurios, se trasladaron a viviendas dignas. Este proceso buscó un acompañamiento social para quienes permanecían en el lugar, complementando la recuperación física del territorio. Le puede interesar: Más de 100 familias de Chambacú ya tienen título de propiedad
La intervención abordó una realidad que, por años, la comunidad asoció al sector: las antiguas caballerizas. Las autoridades gestionaron procesos de adopción para más de 100 caballos que permanecían en ese entorno.
De manera paralela, la implementación de carrozas eléctricas transformó el modelo de transporte turístico y sostuvo una alternativa económica para las familias vinculadas a esta actividad. La recuperación del espacio público, en este caso, se acompañó de medidas dirigidas a evitar que quienes dependían económicamente de las actividades que allí funcionaban quedaran excluidos del proceso de transformación.
Por ello, la medición del antes y el después de Chambacú no solo se limita a los metros cuadrados construidos. La evaluación también considera a las familias que ahora poseen un hogar digno, a los animales que dejaron atrás las antiguas caballerizas, a los espacios públicos que regresaron al uso colectivo y a los niños y jóvenes que ahora cuentan con escenarios para practicar deporte, a pocos minutos del Centro Histórico.

La transformación de Chambacú a lo largo de los años
Durante años, Chambacú también funcionó como una especie de frontera dentro de la ciudad. A pocos metros del Centro Histórico, este territorio, a pesar de su ubicación privilegiada, permanecía marcado por el deterioro físico y la ausencia de una intervención urbana integral.
La transformación del complejo deportivo ahora forma parte de una renovación más amplia de este entorno. Ademas de la conexión con el Parque Espiritu del Manglar y la Plaza de Variedades, hay un nuevo puente que permite llegar al nuevo Puerto Duro, donde se localizan las Letras de Cartagena y un mirador hacia la Laguna de Chambacú.
La intervención también incorpora un nuevo embarcadero para las ‘Chambaculeras’ y fortaleció la conexión con el entorno natural de los manglares. De esta manera, la intervención dejó de ser simplemente la construcción de un escenario deportivo y se convirtió en parte de una apuesta de renovación urbana de uno de los sectores con mayor potencial de conexión entre el Centro Histórico, los cuerpos de agua y nuevos espacios de uso ciudadano.
La entrega de la segunda fase del Nuevo Chambacú cerró ayer la construcción de la infraestructura deportiva, pero abrió un nuevo capítulo para el sector. El desafío de consolidar su apropiación ciudadana y mantener vivo el propósito de su recuperación ahora comienza. Le recomendamos leer: Nuevo Chambacú, la joya que trae muchísima esperanza al deporte cartagenero
Chambacú pasó de ser un territorio asociado durante años al abandono y la ocupación irregular a convertirse en un nuevo punto de encuentro para Cartagena. En este sentido, la transformación no finalizó ayer con la inauguración de Ligas Mayores. Ayer concluyó una obra, pero una nueva etapa para un lugar que durante décadas esperó volver a pertenecer, plenamente, a la ciudad.
Fotos: ¿Cómo se veía Chambacú cuando no estaba el complejo deportivo?







