La transformación de Chambacú no se resume en los nuevos escenarios deportivos y zonas de esparcimiento que hoy están al servicio de Cartagena. Detrás de la recuperación de este espacio público también hay un proceso social que permitió que las familias que durante años habitaron los sectores de El Papayal y Las Pesebreras fueran reubicadas en nuevos hogares, con una solución habitacional que les permitió convertirse en propietarias de una vivienda digna.
Desde 2024, la Alcaldía Mayor de Cartagena inició un proceso de diálogo y concertación con las familias que permanecían asentadas en este sector, como parte de la decisión de recuperar un espacio estratégico de la ciudad y transformarlo en un complejo deportivo para el disfrute de todos los cartageneros.
La alianza con Corvivienda

La prioridad del Gobierno distrital fue que la recuperación del espacio público estuviera acompañada de una respuesta para las familias. Así, mientras se proyectaba la construcción de una nueva infraestructura deportiva, Corvivienda avanzó en el proceso de reubicación y en la búsqueda de alternativas habitacionales que permitieran a estos hogares salir de las condiciones precarias en las que habían vivido durante años. Le recomendamos: Fotos: el antes y después de Chambacú tras la inauguración del complejo deportivo
“Lo principal que nos dijo el alcalde Dumek Turbay fue: siéntense en una solución con las familias y que ellas tengan calidad de vida, porque nosotros vamos a tener todo este espacio público de calidad, pero ellos tienen que tener calidad de vida también. Entonces, nosotros otorgamos subsidios a través de una carta cheque del valor total de una vivienda de interés prioritario”, explicó Gissela Román, gerente de Corvivienda.
A partir de marzo de 2025 comenzaron los traslados de las familias. Más de 200 hogares fueron beneficiados con este proceso de reubicación, dejando atrás viviendas improvisadas y condiciones de precariedad para iniciar una nueva etapa en diferentes sectores de Cartagena.
Para estos hogares, el Distrito otorgó una asistencia económica correspondiente al 100 % en especie para la adquisición de una vivienda de interés prioritario. El mecanismo permitió que que cada familia pudiera buscar y escoger la vivienda que quería adquirir, de acuerdo con sus necesidades y posibilidades, mientras Corvivienda acompañaba el proceso jurídico, técnico y administrativo hasta la adquisición del inmueble.
“Decidimos que todas las familias adquirieran la vivienda donde ellas querían, como querían, y nosotros pagamos simplemente. Así que viven por todos lados en la ciudad. Hemos comprado vivienda en Olaya Herrera, en Bicentenario, en Pasacaballos, alrededor de la zona de la Terminal de Transportes, en El Campestre, en Torices y en muchas zonas de la ciudad donde ellos encuentran la vivienda que quieren y con el precio establecido”, señaló Román.
La historia de una familia que comenzó una nueva etapa
La historia de la familia Bravo Luzardo es uno de los 200 ejemplos de lo que significó este proceso para los hogares que durante años hicieron parte de Chambacú. Heskendry Bravo Villalobos, su esposa Yeixibeth Luzardo Rincón y sus dos pequeños hijos vivieron durante años en el sector de Las Pesebreras. Hoy cuentan con una vivienda propia en San Pedro Mártir, con tres alcobas, cocina, baño y zona de labores.

Para esta familia, uno de los aspectos más importantes del proceso fue el diálogo permanente con la Alcaldía, desde el momento en que se les informó que debían salir del sector. Según recuerdan, desde el inicio recibieron la orientación de que no serían dejados solos y que tendrían acompañamiento para encontrar una alternativa de vivienda.
“Al principio estábamos asustados porque no sabíamos qué iba a pasar con nosotros, si íbamos a quedar en la calle o sin una vivienda asignada. Pero siempre hubo diálogo. Nos dijeron que no nos iban a dejar solos y, gracias a Dios, el alcalde nos dio la posibilidad de que íbamos a tener una vivienda”, contó Heskendry Bravo.
Ese proceso les permitió participar directamente en la búsqueda y escoger la vivienda que mejor se ajustaba a sus necesidades. Así, dejaron atrás una vivienda de madera y un espacio reducido, donde el cuarto y la cocina prácticamente compartían el mismo lugar, para comenzar una nueva etapa en un hogar propio y con mejores condiciones de habitabilidad. Lea también: Más de 100 familias de Chambacú ya tienen título de propiedad
La experiencia de los Bravo Luzardo refleja el cambio que vivieron cientos de familias que hicieron parte del proceso de reubicación: pasar de las condiciones de precariedad en las que permanecieron durante años a contar con una vivienda propia y la posibilidad de construir una nueva etapa para sus hogares.
En septiembre de 2026, el Distrito informó que 113 de estas familias ya contaban, además, con títulos de propiedad formalizados.
Mi Casa Va: subsidio para facilitar el acceso a vivienda nueva
El proceso adelantado con las familias de Chambacú se apoyó en la oferta institucional de Corvivienda, pero corresponde a una condición particular derivada de su proceso de reubicación.
“El programa Mi Casa Va fue la base para hacer los traslados de Chambacú, del sector del Papayal y del sector de Las Pesebreras. Estas familias se vieron impactadas a través de este programa y, a través de esas cartas cheque que recibieron, pudieron comprar vivienda nueva con este subsidio”, explicó Gisella Roman, gerente de Corvivienda.
En los casos regulares, Mi Casa Va opera a través de proyectos de vivienda nueva habilitados por Corvivienda, que deben estar inscritos ante la Oficina de Control Urbano. Las familias pueden consultar la oferta disponible en la página web de Corvivienda y, una vez escogido el proyecto, adelantan el proceso de compra directamente con la constructora, que posteriormente realiza su postulación al programa.
En estos casos, el subsidio funciona como un aporte complementario para facilitar el cierre financiero y, generalmente, hace parte de los recursos destinados a la cuota inicial, por lo que no cubre el valor total de la vivienda.
Hasta lo que va de 2026, Corvivienda reporta que 791 familias cartageneras han logrado adquirir vivienda nueva a través de la oferta de Mi Casa Va, con una inversión de aproximadamente $12 mil millones.
Con la transformación de Chambacú y la reubicación de las familias que permanecían en este sector, Cartagena avanza en una intervención que combina recuperación del espacio público, infraestructura deportiva y una solución habitacional para los hogares que durante años hicieron parte de este territorio. Sin duda, como lo denomina el alcalde Dumek Turbay: el proceso de transformación social más importante en la historia de la ciudad.
