Caño Juan Angola, “el más contaminado de Cartagena”

21 de abril de 2019 12:00 AM

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POR: MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO.

El Caño Juan Angola es el cuerpo de agua más contaminado de Cartagena”, así lo aseguró Rafael Caraballo Posada, delegado de la Junta de Acción Comunal del barrio Torices y una de las personas que ha venido siguiendo de cerca la situación de este ecosistema desde hace una década. A lo largo de los años, las basuras, los rellenos ilegales y la sedimentación han puesto en peligro la estabilidad de este ecosistema.

¿Qué es el caño Juan Angola?

Es parte del sistema de cuerpos de agua de la ciudad. Conecta a la laguna del Cabrero con la Ciénaga de la Virgen y pasa por los barrios de El Cabrero, Marbella, Torices, San Pedro y Libertad, Canapote, Crespo, Crespito, Siete de Agosto y San Francisco. Su anchura máxima tiene alrededor de 36 metros, mientras que su profundidad máxima llega casi a los tres. Permite el flujo de nutrientes y oxígeno a lo largo del ecosistema acuífero de Cartagena y es hogar de muchas especies de animales y vegetales, siendo el mangle una de las más importantes.

El comienzo de los problemas

La primera intervención humana a gran escala que se efectuó en el caño Juan Angola se dio en 1982, cuando se amplió la pista del aeropuerto Rafael Núñez con el objetivo de mejorar la infraestructura y suplir las crecientes demandas que el turismo imponía en la ciudad. Puesto que la pista pasaría por encima del caño, se construyó un paso subterráneo, tipo box culvert, que permitía al caño seguir su curso natural.

Sin embargo, en 1991, un atentado destruyó parte de la pista junto con el box culvert, obstruyendo así el paso del agua. El impacto ambiental negativo de este hecho fue inmediato, de manera que, para solucionar el problema, las autoridades desviaron el flujo y crearon el llamado ‘caño paralelo’. La medida fue insuficiente, porque la profundidad del tramo es escasa (va desde 30 a 60 centímetros) y eso provoca que se sedimente de forma natural con frecuencia.

Puesto que el box culvert jamás fue restituido, el problema persistió, agravado por el hecho de que el comienzo de caño ahora quedaba expuesto a las basuras y los escombros vertidos por la ciudadanía. Si se revisan los archivos de medios de comunicación, puede constatarse que existían quejas por la contaminación del caño desde, por lo menos, el año 1999.

Las invasiones

Años después, en el 2009, la Junta de Acción Comunal de Torices presentó un recurso de acción popular con el objetivo de reubicar a nueve familias que se habían instalado en el sector Unión a través de rellenos ilegales y la tala del manglar, afectando la sostenibilidad ambiental del caño. Debido a retrasos y a los problemas de gobernabilidad de Cartagena, que comenzaron con la muerte de Campo Elías Teherán en el 2013, el fallo no se dio sino hasta 2015.

Para ese año, el número de viviendas había aumentado a más de 280 y las familias eran 600. El caño había pasado de un ancho de 15 metros en el sector a solo dos. Según Caraballo, las construcciones de la zona, como el proyecto inmobiliario La Laguna del Cabrero también habían rellenado el terreno ilegalmente. Faizel Franco, gerente comercial de la firma Araújo y Segovia, contradijo esa afirmación en el 2018, cuando le comentó a El Universal que “al sobreponer la imagen desde arriba con el registro catastral que tiene el Distrito, es evidente que los que se han metido al caño no somos nosotros”.

Afirma Caraballo que en el sector “hay personas vulnerables, desplazadas, incluso mucha gente de Venezuela”, lo que, sumado al número de familias, hace que desalojar a los habitantes del sector no sea nada fácil.

Denuncias a
Aguas de Cartagena

El más reciente capítulo en las problemáticas ambientales del caño Juan Angola fue una acusación contra Aguas de Cartagena (Acuacar) por contribuir presuntamente a la contaminación del tramo, según los habitantes de los barrios aledaños.

En el año 2016, La Fundación El Buen Vecino, integrada por las juntas comunales de dichos vecindarios, interpuso un recurso de acción popular contra Acuacar a razón de una serie de presuntos vertimientos de aguas residuales que provendrían de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) El Oro, en el barrio Torices.

Según Juan Carlos Zárate, edil de la Localidad 1, la compañía no habría hecho nada por solucionar la situación. “Ellos están entre los principales contaminantes de la bahía, los hemos denunciado en Cardique y la Procuraduría Ambiental, pero nada de eso ha servido”, afirmó.

Por su parte, Álvaro Méndez Silva, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Crespo y de la Corporación Ambiental Caño Juan Angola y Manglares (Corpomangola), expresó que la presunta descarga de aguas residuales más reciente habría ocurrido en diciembre de 2018. Para él, “la administración le ha dado la espalda al caño Juan Angola”.

Por su parte, Acuacar afirmó que los reboses y las descargas de emergencia ocurren principalmente debido a la temporada de lluvias, la falta de alcantarillado pluvial, las fallas eléctricas en los equipos, la sedimentación del pozo húmedo y el hecho de que los vecinos del sector arrojen residuos sólidos al sistema.

Todo esto conlleva a que “se presenten obstrucciones y se supere la capacidad máxima de almacenamiento de la estación. Para solventar esta situación, se realizó la construcción y puesta en marcha de un sistema de dosificación de hipoclorito de sodio, logrando la adecuación del agua residual para que su descarga no genere impactos ambientales”, explicó Acuacar.

Los esfuerzos
de la ciudadanía

Dos proyectos han intentado recuperar el caño Juan Angola, o parte de él, a través del ecoturismo.

Uno de ellos es el de las chambaculeras, creado en el 2018 y adelantado y sostenido por los habitantes del barrio San Pedro y Libertad, así como algunos benefactores privados. Los habitantes del vecindario limpian periódicamente las aguas de su sector para hacer paseos en embarcaciones similares a las trajineras de Xochimilco y llevar a los visitantes a conocer la fauna y la flora del tramo.

El otro, que se lanzará en un futuro, es ‘Navegando por Cartagena’ de la Fundación Planeta Azul Caribe, una propuesta similar que contempla jornadas educativas, empresarismo ecológico y participación activa de las comunidades aledañas al caño.

Luis Fernando Sánchez, director de la Fundación Planeta Azul Caribe, manifestó que “una parte de la solución a problemas sociales Cartagena está en preservar y aprovechar sus recursos ambientales, uno de los cuales es el caño Juan Angola”.

Tanto Sánchez como Zárate enfatizaron que los problemas ambientales del caño también tienden a derivar en problemas sociales. Los malos olores y el peligro de contraer enfermedades imposibilitan la apropiación del espacio público en algunos puntos, situación que es aprovechada por algunas personas para desarrollas actividades como la venta y el consumo de drogas en esos espacios.

Álvaro Méndez, presidente de la Junta de Acción Comunal de Crespo, recordó a El Universal que “en el 2018 hicieron un contrato con Edurbe para una relimpia del tramo, por 15.000 millones de pesos, y logramos que se suspendiera, porque no iban a limpiar los sectores que realmente necesitan de una intervención crítica”. Uno de esos era el tramo final del caño, cuya limpieza ya está a cargo del personal del Aeropuerto Rafael Núñez, según consta en la Resolución 786 de 2004, proferida por el Ministerio de Ambiente.

El criterio de
las autoridades

A raíz de la cancelación del susodicho contrato, la Alcaldía de Cartagena se comprometió a aprovechar los recursos que iban a ser destinado al mismo en planes y obras de “beneficio e impacto socico-ambiental integral, como realizar el saneamiento ambiental del sistema de la Unión, su recuperación y apertura del ancho hidrodinámico; recuperar las profundidades de los sectores altamente colmatados que impiden o dificultan los recambios de aguas en el sistema y contribuir al mejoramiento del ambiente y al entorno de los usuarios y vecinos de los cuerpos de agua intervenidos y aledaños al caño, generando senderos peatonales y paisajismo”.

Según Andrés Blanco, asesor del área de control, seguimiento y monitoreo de los cuerpos de agua del Establecimiento Público Ambiental (EPA), a los cuerpos de agua con influencia marina se les hacen 12 monitoreos mensuales a través de una serie de estaciones ubicadas en puntos estratégicos.

Aunque no se puede decir que ecosistemas como el caño hayan colapsado todavía, los informes de Cardique, donde se analizan las muestras recogidas por el EPA, apuntan a que hay “algunos factores un poco elevados. Los aportes en bacterias coliformes son altos y estos cuerpos de agua reciben mucha presión debido al mal manejo de residuos que se le realizan a los residuos sólidos en lugares como el Mercado de Bazurto”.

Álvaro Vargas Martínez, director del EPA, recordó a la ciudadanía, y particularmente a las comunidades aledañas al caño, que todos deben contribuir para preservar el cuerpo de agua. “Si no nos apoyan va a ser difícil. Mucha gente tira residuos sólidos, basuras, escombros o se dedica a la tala indiscriminada de mangle. Es un tema de concientización y cultura ciudadana. El futuro de Cartagena está en que sus cuerpos de agua se conviertan en una oportunidad ecoturística”.

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