Sus nombres eran Alid Machado Polanco y Katia Rosario León. Él, hombre gay y ella, mujer trans. El primero vivía en El Pozón, la segunda en Paseo Bolívar. Ambos fueron asesinados este año en hechos aislados, pero aparentemente bajo un móvil común: ser personas de la comunidad LGBT.
Sus historias se suman a una serie de hechos violentos que tristemente cada vez se vuelven más comunes entre la población LGBT de Cartagena, la cual aún está sujeta a prejuicios que en los peores de los casos terminan en muerte. Tal como le pasó a Estefany, otra mujer trans habitante de calle que como denunció la organización Caribe Afirmativo, murió el pasado 13 de junio tras no recibir atención oportuna por parte del servicio médico. La mujer, que vivía con VIH se desplomó una calle de Marbella y a pesar del llamado insistente de los vecinos, tuvieron que pasar cuatro horas para que fuera auxiliada por una ambulancia, que la llevó al centro asistencial donde finalmente falleció.
“Su muerte en medio del abandono, la denegación de sus derechos fundamentales y el temor colectivo, engrosa las estadísticas de un país donde la falta de garantías y protección a los derechos de las personas trans es constante, el prejuicio continúa matando y el Estado decide qué cuerpos importan y cuáles se desechan”, apuntó Caribe Afirmativo. El colectivo reitera que son estas dinámicas de exclusión las que hacen que esta población vea reducidas sus oportunidades de vida y por ello terminen empujadas hacia el trabajo informal o sexual.
En general, en lo que va del 2020, con todo y cuarentena, con corte del 18 de julio de 2020, en Bolívar se han presentado 13 casos de violencia en contra de personas LGBT, dentro de los que se cuentan cuatro casos de negación de derechos, tres homicidios, dos amenazas, dos casos de abuso policial, uno de violencia intrafamiliar y otro de lesiones personales.
Este panorama ubica a Bolívar como el segundo departamento en el Caribe, por detrás de Atlántico, con mayor número de casos de violencia contra esta población. Así mismo, en cuanto a ciudades, Cartagena ocupa el segundo lugar y Barranquilla el primero.
“Según las estadísticas que llevamos desde 2007, esta no es solamente una violencia que se mantiene y no se reduce, sino que también es una violencia que se va ampliado, generando nuevas prácticas con mayores niveles de sevicia”, dijo Wilson Castañeda, director de este colectivo. Sus preocupaciones están resumidas en cinco puntos:
1. Homicidios
“En promedio cada año estamos teniendo entre 20 a 23 homicidios de personas abiertamente LGBT en la región, es decir, personas que son asesinadas y que el móvil de su homicidio es el prejuicio que genera su orientación sexual o su identidad o expresión de género. Eso es muy grave porque está dando cuenta de que la diversidad está siendo un motivo de violencia en la región”, puntualiza Castañeda.
2. Uso de armas
Algo que llama la atención es que de todos los casos registrados hasta el momento, el 66%, es decir 54, han sido con uso de armas, lo que refleja el nivel de agresividad en contra de estas personas. “Hay un fuerte uso de armas de fuego, contundentes o armas blancas, lo que en el argot de la criminalidad genera mayor dolor y son prueba de mayor sevicia y crueldad”, dice el director.
3. Mujeres trans y gays
Según el colectivo, las mujeres trans y los hombres gays siguen siendo las personas más vulnerables a ser objeto de violencia en la región, además hay alerta de que estos hechos en su mayoría se presentan en el espacio público, donde se esperaría que haya más protección por parte de las autoridades.
4. Impunidad
Según Castañeda, del total de homicidios reportados, tan solo el 20% se está investigando, es decir, el 80% está quedando impune. “Esto manda un mensaje errado a los victimarios y es que las vidas de las personas LGBT no importan, y por tanto para el sistema de justicia no es prioritario investigar la ocurrencia de estos crímenes”, expresa.
5. Amenazas
Por último, Castañeda resaltó que algo preocupante, particularmente en Bolívar, tiene que ver con el aumento de las amenazas a los líderes y lideresas sociales, relacionadas con amenazas directas, panfletos intimidatorios o llamadas telefónicas que muchas veces terminan en el desplazamiento forzado o en homicidios.
Lo que piden
Para el colectivo es especialmente preocupante la situación que se vive en Cartagena, la subregión de los Montes de María y en los municipios de Magangué y Mompox, donde se han registrado los casos de violencia.
“De Bolívar nos preocupa que si bien es el primer departamento de la región que tuvo una política pública LGBT, carece de un sistema que de un lado investigue los crímenes, pero que al mismo tiempo tenga un mecanismo de prevención de este tipo de violencias”, dijo Castañeda.
Por este motivo, hace un llamado al Distrito y la Gobernación de Bolívar para que activen medidas preventivas en cultura ciudadana. A la vez piden mayor celeridad a los entes de control con las investigaciones para determinar si estos crímenes estarían relacionados con la identidad de género u orientación sexual de las víctimas, de tal manera que no queden impunes.
