
¿Enviaré a mi hijo al colegio? Esa es la pregunta que muchos padres de familias se hacen desde mayo, cuando el Ministerio de Educación Nacional anunció que sí o sí las instituciones educativas y colegios privados de toda Colombia debían retornar a las clases presenciales.
Sin embargo, aún existe un recelo entre la comunidad educativa, padres de familia, docentes y sindicatos ante esta orden, aseguran que a pesar de que la mayoría de los docentes ya están siendo inmunizados con la vacuna contra COVID-19, las garantías aún no están dadas para que los niños y adolescentes regresen a las aulas, principalmente los que están matriculados en colegios públicos, esto debido a que las instalaciones no están aptas para cumplir con todos los requisitos exigidos para mantener la distancia, el lavado de manos y demás protocolos de bioseguridad.
“El Ministerio de Educación ordena clases presenciales sin verificar si hay o no posibilidad de cumplir, si hay o no condiciones para retornar a los planteles educativos, prácticamente le endilga toda la responsabilidad a los entes territoriales, a la secretarías de educación y a las instituciones, o sea, a los rectores. Nosotros no nos hemos negado a regresar a la presencialidad, pero no somos responsables si a partir del 15 o 16 de julio se contagia algún estudiante”, dice Miguel Pérez, presidente de la Unión Sindical de Directivos Docentes de Bolívar (Usdidbol) y rector de la IE Nuestra Señora del Carmen. Lea aquí: Cartagena, ad portas de la presencialidad en colegios
Esto mismo piensan algunos padres de familia, quienes incluso han organizado para el próximo jueves, 15 de julio, una protesta pacífica en la entrada de cada una de las instituciones públicas de la ciudad para evitar que los menores entren a los colegios pues “no están las garantías, en el colegio de mi hijo hasta las paredes se están cayendo. No puedo permitir que él vaya a clases a exponerse”.
Así lo aseguró María Acosta, quien tiene dos niños, uno estudia en la IE Promoción Social y otro en la IE María Cano. “Yo no estoy de acuerdo con este regreso a clases, no porque no quiera que mis hijos aprendan más, sino porque en los colegios no están los espacios que se exigen para que se cumpla el distanciamiento, en algunos tampoco hay agua y en esos casos cómo harán los niños”, indicó añadiendo que “por eso organizamos esta protesta pacífica donde estaremos con camisetas blancas y carteles”.
En Cartagena, según la Secretaría de Educación, hay 201 sedes educativas públicas y 281 privadas, de estas últimas un gran porcentaje ha estado impartiendo clases presenciales por alternancia desde el año pasado, sin embargo, de las distritales, solo 5 instituciones lo habían iniciado, pero les tocó suspender debido a la llegada del tercer pico de coronavirus. Lea aquí: Retorno a clases: quieren regresar, pero “no están las garantías”
Pero, ¿realmente qué es lo que pasa en estos colegios?, El Universal conoció que la mayoría de las instituciones públicas tienen espacios pequeños en sus salones por lo que de aplicarse esta presencialidad, solo podrían estar por salón unas 20 personas, incluyendo a un profesor, en otros casos, solo 12 personas.
Aquí quedaría la duda de ¿qué pasa con los demás estudiantes?, esto si se tiene en cuenta que en la mayoría de estos colegios los salones tienen más de 20 alumnos, en algunos llegan hasta 35.
En la Institución Educativa Omaira Sánchez en La Candelaria, por ejemplo, no tienen servicio de energía eléctrica desde julio del año pasado, el cielo raso de todo el plantel educativo está dañado y en cada salón, según comentó su rector, solo podrían estar 15 estudiantes recibiendo clases.
Otra problemática que agudiza el retorno a clases es el servicio de agua, que no está disponible en todos los colegios, iniciando por las instituciones que están en los corregimientos y en la zona insular, en este caso ¿cómo se lavarán las manos?
“Otro punto que nos preocupa es que si no pueden estar muchas personas en los colegios, serán los mismos profesores los que tomen la temperatura, los que estarán al tanto para que los alumnos no se quiten el tapabocas y todo ese protocolo que se debe tener, pues creo que no se ha hablado de eso”, comentó Cecilia Yances, madre de familia.
Para tratar todos estos puntos y buscar una solución, el Sindicato Único de Educadores y Trabajadores de la Educación de Bolívar (Sudeb), la Usdidbol y la Secretaría de Educación Distrital (SED) se reunieron esta semana y acordaron que por ahora los estudiantes no ingresarán el 15 de julio a los colegios.
Olga Acosta, secretaria de Educación, señaló que: “Desde el año pasado el Distrito de Cartagena viene haciendo las inversiones necesarias con los recursos que tenemos para hacer las adecuaciones en las baterías sanitarias y equiparlas con los elementos de bioseguridad para el regreso a clases de manera presencial, progresiva y segura”.
“Ya los docentes están siendo inmunizados y a diario revisamos los índices epidemiológicos y con base en estos resultados junto con el alcalde vamos tomando las decisiones. Ya nos reunimos con los sindicatos, rectores y maestros, y estamos esperanzados de que una vez estemos listos, nuestros niños puedan regresar a los salones de clases”.
Ante todo este panorama que se tiene en la ciudad sobre si es o no necesario el regreso de los niños a los salones de clases, teniendo en cuenta todos los cambios emocionales y de comportamiento que algunos niños han venido experimentando en este tiempo de pandemia, hablamos con la psicoterapeuta y psicóloga clínica, Diana Gómez Miranda, quien explica porqué es necesario el retorno a clases.
“El panorama es complejo, pues no hay duda de que la presencialidad es muy importante en términos del aprendizaje del menor, y principalmente para el desarrollo y/o fortalecimiento de sus competencias socioemocionales (cooperación, asertividad, responsabilidad, empatía y autocontrol)”, aseguró.
Por eso para Gómez es importante que “puedan contar con espacios de socialización, que les permiten al menor adoptar el sentido de independencia que requerirá para su vida adulta. Así mismo, la interacción social es fundamental en el proceso mismo de aprendizaje, y no hay punto de comparación en nuestro contexto, con una plataforma virtual o como sucede en muchos casos en las zonas rurales, a través de un mensaje de WhatsApp o de guías”.
En otras palabras, desde la psicología se confirma la importancia que tiene la presencialidad en el aprendizaje principalmente por ese fortalecimiento de vínculos con sus pares, docentes y otros profesionales del entorno escolar; no obstante, nuestra realidad en el país lo hace aún más complejo.
Por su parte, el médico pediatra Henry Vergara Sagbini, manifiesta su rechazo al pronunciamiento del Ministerio de Educación y explica que: “De cada 500 personas que se enferman 10 son niños, o sea el 2% de las personas. El problema radica en que en los niños aparece una enfermedad muy grave llamada síndrome inflamatorio multisistémico y lo que hace es que ellos de inmediato deben ir a una UCI”.
Según el doctor Vergara, en la Casa del Niño solo hay 40 camas UCI pedriátricas y para pacientes COVID solo están disponibles 4.
“¿Qué va a ocurrir en Cartagena si hay gran cantidad de niños enfermos? Se van a morir, porque realmente ese número de camas no alcanza. Además la forma en que están obligando a los padres a que sus hijos regresen no es la mejor. Les dicen que no tendrán derecho a las entregas del PAE”.
