La Liga de Usuarios de Servicios Públicos del Caribe a través de su coordinador, Norman Alarcón cuestionó el proyecto de resolución de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) que pretende “colocarle un precio límite” al precio en bolsa del kilovatio. Lea: Proyecto de Resolución de la CREG elevaría tarifas de energía en la Costa
La medida de la Creg establece un techo artificial de $532/kWh al precio de venta de energía en bolsa para las generadoras hídricas y térmicas. De aplicarse dicha medida el precio en bolsa del kilovatio hora bajaría entre $60 y $100, pero el costo de las restricciones se incrementaría en $350 pesos/kWh, lo que llevaría al alza antes señalada en las tarifas de energía en esta zona del país, advierte Intergremial. La situación se presentaría con la aplicación del Proyecto de Resolución CREG 701028 de 2023.
Declaraciones
“Hay revuelo en el Caribe por un proyecto de la Creg que pretende colocarle un techo límite al precio en bolsa del kilovatio en $532/kWh, lo que podría bajar la tarifa de 60 a 100 pesos, pero por otro lado se podrían aumentar la restricciones que hacen parte del costo unitario del kilovatio aumentando la tarifa en 25%”, dijo Alarcón.
Y continuó: “Cuando hay una diferencia entre el precio de bolsa, que es el que se negocia a diario menor al precio de oferta de los generadores, esa diferencia hay que pagársela regenerador vía restricciones según la normatividad”.
Alarcón indicó que “lo mejor sería que el Gobierno nacional derogara o modificara radicalmente el Régimen Tarifario contra los costeños que nos viene atormentando hace más de dos años y que se utilicen las regalías mineras para modernizar la infraestructura eléctrica de la costa sin afectar la tarifa como está en el parágrafo primero del artículo 318 del Plan Nacional de Desarrollo”.
Por otro lado, el Comité Intergremial del Atlántico, a través de su presidente ejecutivo, Efraín Cepeda Tarud, señaló que de aplicarse dicha medida, se podría ver afectada la sostenibilidad económica de las termoeléctricas, lo que pondría en riesgo su capacidad financiera para la compra de combustible, justo cuando atravesamos condiciones de clima e hidrología que hacen más necesario aumentar la producción térmica con el fin de blindar al país de eventuales racionamientos.
