Cartagena


Día sin moto, sin mayores traumatismos

Aunque en horas pico se vieron buses llenos y hubo filas de personas esperando transporte, en términos generales este primer viernes sin moto en medio de la pandemia transcurrió tranquilo.

REDACCIÓN CARTAGENA

17 de octubre de 2020 12:00 AM

Que hubo filas ayer en los paraderos de Transcaribe en horas pico no es novedad, que se vieran buses con pasajeros de pie tampoco lo es, ni mucho menos que se formaran trancones en diversos puntos. Todo ello hace parte de la cotidianidad en Cartagena, donde diariamente los usuarios del transporte público deben convivir con todas esas adversidades. Tampoco resultó novedoso que pasadas las horas picos, disminuyera la cantidad de vehículos y personas en las calles y con ello mejorara el flujo vehicular en los puntos neurálgicos. Sí, como suele suceder constantemente en La Heroica, entre 6 y 8 de la mañana, y entre 5:30 p. m. y 7:30 de la noche, el alto flujo de usuarios de transporte público generó aglomeraciones y cierto caos.

Por esa razón, el primer viernes sin moto en Cartagena en medio de la pandemia transcurrió sin mayores traumatismos ni disparidad respecto al resto de los días. Los ciudadanos se mostraron conformes con la medida y aseguraron sentirse más tranquilos en los viajes.

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La señora Adalgiza Ledezma, habitante del barrio El Socorro, contó que salió de su casa a las 8 de la mañana, se montó en un bus de Transcaribe para ir al Centro y se demoró 45 minutos, bajando en más de 15 minutos el tiempo que suele tardar en ese trayecto. “Me fue excelente, esta es una medida que debe seguir porque uno siente más tranquilidad, no había trancones ni filas. Hoy sin motos se sintió menos caos, deberían hacerlo más seguido”, dijo la mujer.

Igual opinión compartió Juan Roberto Castaño, residente en el municipio de Clemencia pero que trabaja en Cartagena y viaja todos los días. “Hoy me eché 40 minutos en llegar al Centro y generalmente uno se echa hasta una hora. Hay más tranquilidad porque no hay motos, se sintió la diferencia”, señaló.

Resguardados por primera vez

El pasado 16 de marzo, a través del Decreto 0499, el alcalde de Cartagena William Dau adoptó medidas para contrarrestar el COVID-19, que en ese entonces apenas había contagiado oficialmente a tres personas. Entre esas restricciones estuvo la de prohibir el parrillero en motos de manera indefinida, que se acató y se respetó los primeros días, pero que posteriormente fue vulnerada por cientos de mototaxistas que alegaban el derecho al trabajo para solventar las crisis económica del momento. Es decir, durante los siete meses que van de pandemia en Cartagena, las motos con parrilleros, pese a estar prohibidas, nunca han dejado de operar. Y solo hasta ayer 16 de octubre tuvieron el primer cese de actividades obligatorio. Esta vez sí acataron y se resguardaron.

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Quienes no son mototaxistas pero sí utilizan motos propias para ir al trabajo o hacer diligencias personales, también debieron dejarlas en casa y recurrir al transporte público. Obviamente, les tocó salir a una hora diferente a la acostumbrada.

Los que no quedaron muy contentos con la jornada fueron los taxistas, debido a la cantidad de carros particulares que según ellos se vieron en las calles haciéndoles la competencia. Félix Barrios, presidente del sindicato de taxistas de Cartagena, lamentó que en las vías no se viera un control efectivo por parte de la autoridad de tránsito y a sus compañeros no les haya ido tan bien en materia de ingresos.

“La jornada ha sido complicada por la cantidad de vehículos no autorizados prestando el servicio de taxi, y lo peor es que no hay control. Así es poco el trabajo o el ingreso que pueda tener un taxista. En la avenida Pedro Romero, por los lados de Torices, por El Bosque y otros puntos fue demasiado el flujo de colectivos ilegales”, expresó el líder.

Respecto a la medida del viernes sin moto, considera que debe continuar como hasta antes de la pandemia, es decir, los segundos y últimos viernes de cada mes.

Según el Decreto 1227 del 7 de octubre de 2020, la Alcaldía estableció el 16 de octubre como el único viernes sin moto del mes, mientras se busca una solución definitiva que rija hasta finales de año.

Parqueadero improvisado

El impacto del viernes sin moto lo sintieron también los habitantes de pueblos y corregimientos cercanos, quienes suelen venir en sus motos a Cartagena a sus diversos quehaceres. Ayer, justamente, volvió después de siete meses el parqueadero de motos improvisado frente a El Rodeo, donde cientos de motorizados de Turbaco, Arjona y otras poblaciones dejaron estacionados sus vehículos para montarse en Transcaribe, taxis o busetas. Nilson Bossio, quien llegó con su esposa desde Turbaco, dejó su moto allí y se fue en taxi hasta el Pie de La Popa, en donde tenía una cita médica. “Llegué a las 8 y en menos de dos horas hice todo, ya vine por mi moto, aquí pago 3 mil pesos por el cuido”, dijo el turbaquero.

Julián Torres, uno de los trabajadores de este parqueadero, contó que solo están allí los días sin moto, y para ellos resulta bastante provechoso porque vigilan más de 600 motos en promedio esos días, desde las 4 de la mañana hasta las 10 de la noche.