Los pescadores piden urgente intervención para este cuerpo de agua, del cual se benefician las comunidades de la zona norte de Cartagena.
Manzanillo del Mar es más que playa. Allí está una de las arterias fluviales más importantes que tiene Cartagena y que muy frecuentemente es dejada por fuera al hablar del sistema de caños y lagos de la ciudad. Se trata del caño de Manzanillo.
Cuenta Fermín Pérez, representante de la Red de Pescadores Artesanales Afrodescendientes del Caribe, que la importancia de este caño, que conecta con la ciénaga de Juan Polo a la altura de La Boquilla y posteriormente se une con la ciénaga de La Virgen, data desde la Colonia.
“Al negro lo traían aquí los españoles para que se llevaran el material con el que construyeron las murallas, en el horno de cal que está aquí en Manzanillo”, explica Pérez.

Incluso después, el caño se convirtió en una ruta comercial insignia de todas las comunidades afrodescendientes de la zona norte para llegar a Cartagena por agua.
“Todas las comunidades de la zona norte llegaban hasta aquí en caravana, se transportaban a través de este caño, llegaban a la ciénaga de La Virgen y terminaban en la bahía de Cartagena a hacer sus transacciones comerciales en lo que hoy se conoce como la Plaza de la Aduana. Este es un caño que hace parte de la historia de la ciudad y del país, es uno de lo más importantes de la ciénaga de La Virgen”, explica.
Pero de aquella bonanza en el caño de Manzanillo solo quedan recuerdos. Ahora, el cuerpo de agua sufre por el olvido, la sedimentación y el vertimiento de aguas residuales que afectan a la pesca y el ecoturismo que desarrolla la comunidad en los túneles de manglar que naturalmente se forman en el sector.

“Este caño se ha ido sedimentando, el mangle va creciendo y se va robando el canal, esto antes era más ancho y profundo, nosotros hacemos ecoturismo y a estas canoas nada más les ponemos tres o cuatro personas porque si subimos más la canoa no camina”, dice Pérez. Y es cierto. Hay sectores donde el caño está tan angosto que toca hacer un esfuerzo adicional para que realmente pueda avanzar.
“Este era un canal que tenía casi siete metros de ancho y hoy no tiene ni siquiera tres metros, ahora está bien seco. Este caño necesita una verdadera limpieza”, expresa Alfonso Acosta, pescador.
Las otras problemáticas también son visibles. Desde el puerto de Manzanillo, que apenas se compone de unas cuantas tablas puestas de manera improvisada, se puede ver como una tubería que según los pobladores pertenece a un hotel del sector, descarga sus aguas residuales en pleno caño. Son esas mismas aguas las que van a parar a la ciénaga de Juan Polo y por ende a la ciénaga de La Virgen. Tan solo el mes pasado ocurrió una mortandad de peces en el sitio.

“Se murieron los peces, las jaibas, todas esas especies que estaban ahí. Aquí ha habido un daño irreversible, creo que lo primero que deben hacer es limpiar el canal y recuperar el metraje del caño para mejorar la navegabilidad; el segundo punto es eliminar los vertimientos; y tercero, tener en cuenta a los consejos comunitarios y a las comunidades que viven netamente de la pesca y que tienen mucha necesidad”, dice Gloria Sánchez, representante legal del consejo comunitario de Villa Gloria, que también se beneficia de este caño.

Es por ello que desde la zona norte piden a las autoridades ambientales competentes para que intervengan o por lo menos incluyan a esta importante arteria fluvial en sus planes de acción ya que comúnmente es olvidada.
“Queremos que las autoridades se apersonen de la situación que no solamente viene atravesando el caño sino la comunidad, porque se afecta la economía de los pescadores. Esta situación lleva más de tres años y han hecho caso omiso. Hemos mandado derechos de petición y no nos han respondido, lo único que queremos es que nos acompañen a restaurar el caño de Manzanillo y que todo vuelva a la normalidad, que podamos movilizarnos y poder desarrollar nuestras actividades de pesca y de ecoturismo”, afirma Fermín Pérez, de la Red de Pescadores.
El líder afirma que si se le realizan al cuerpo de agua los trabajos que se requieren, la misma comunidad se encargaría de cuidarlo y preservarlo, tal como lo han intentado en estos años sembrando mangle en las áreas donde este se ha perdido.
“Es que en realidad es toda la ciénaga de La Virgen la que se está secando y nadie le mete un peso, lo que queremos es que se hagan las intervenciones en el caño de Manzanillo y que se nos vincule como Red de Pescadores Artesanales a cualquier actividad que se desarrolle porque seríamos garantes y coadyuvantes de que este caño se recupere, no solo porque nos hace falta a nosotros sino a toda la comunidad de Cartagena”, puntualiza Pérez.
Pero mientras eso ocurre el caño se sigue degradando en silencio, teniendo como único defensor a una comunidad ancestral que hasta entonces solo ha sido ignorada y que en su esfuerzo por sobrevivir sigue aprovechando lo poco que aún tiene el caño para ofrecer: una biodiversidad única que por la desidia está en riesgo de perderse.
