Cartagena


El déficit de vivienda detrás de las invasiones en Cartagena

Según cifras del Dane, el 38,7% de las viviendas en Cartagena están en condiciones no habitables. Varias de estas, están sobre el mangle.

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

03 de agosto de 2020 12:00 AM

Problemas sociales que derivan en terribles consecuencias ambientales. Esa frase podría resumir el ecocidio que hoy en día sufre la ciénaga de La Virgen por cuenta de las invasiones que se siguen adentrando en el mangle y van acabando con el ecosistema natural. Pero no es algo gratuito, pues detrás de ellas están cientos de personas en condiciones de pobreza que no anhelan más que un techo para vivir.

Es el caso de William* y su familia, quienes viven en el sector de Puerto Bello – entre Tierrabaja y Puerto Rey – en una pequeña casa que ellos mismos construyeron hace seis años. “Con hambre, sueño, aguantando agua y todo, pudimos parar aquí. Gracias a Dios esto se dio, porque vivir alquilado en estos días es muy difícil”, dice el hombre, que en un pasado trabajó en albañilería y jardinería, pero por la pandemia quedó sin trabajo.

Su casa queda prácticamente sobre el agua, en un terreno donde el mangle es prácticamente un recuerdo y cada vez más se van vislumbrando nuevas construcciones. La vivienda está construida en madera y para llegar toca atravesar un puente improvisado de tablas. Dentro, aunque parezca imposible, habitan ocho personas. A pesar de las carencias, ellos dicen vivir bien.

Afirman que en seis años, nunca habían visto a la autoridad en el sector, hasta ese 7 de julio cuando llegó el Ecobloque a realizar un operativo contra un relleno de poliestireno que estaba sobre el agua. Poliestireno que según la comunidad, ya llevaba varios años allí y nunca se habían dado cuenta. (Lea aquí: El ecocidio de Tierrabaja y su isla de icopor)

“Días antes de eso, se metió la Policía Ambiental. Dijeron que estaban haciéndole observación al medioambiente, a la parte del mangle. Luego vinieron otra vez y tomaron foto. Ahí fue donde le dije a la mujer mía ‘no me gustan esas visitas que están haciendo’, después fue que se metieron a lo del operativo”, explica William, quien expresa que ese día sintió miedo de que lo desalojaran de la vivienda que tanto le costó construir.

Pese a que la intención del Ecobloque no era desalojar a nadie sino hacer retiro del material contaminante e iniciar las indagaciones al respecto, lo cierto es que la meta general del grupo es lograr la recuperación del cuerpo de agua, que en los últimos años ha perdido aproximadamente 51.4 hectáreas de mangle, y esto, por supuesto, implicaría la reubicación de estas personas.

Una deuda que no solo se da en la zona norte sino incluso en la zona suroriental donde varias familias también están sobre el agua por necesidad a pesar del golpe al ecosistema que esto significa. Y es que según las cifras más recientes del Dane en esta materia -que datan de 2018- el déficit habitacional de Cartagena se encuentra en 38,7%, por encima de la media nacional que es 36,6%. Esto quiere decir más de un tercio de las viviendas en Cartagena se encuentran en condiciones no habitables ya sea por donde están ubicadas, el material del que están hechas o las condiciones de hacinamiento que puedan tener. Por este motivo lo que se busca es que exista una articulación entre las diferentes dependencias que además de mirar el componente ambiental, necesario para el desarrollo y la salvaguarda del ecosistema en Cartagena, tampoco descuide la deuda que se tiene con estas familias que por cuenta del abandono histórico que han sufrido, han tenido que solucionar sus necesidades por sí mismas a un costo que al fin y al cabo, afecta a toda la ciudad.

¿Qué es el déficit habitacional?

El déficit habitacional tiene dos componentes: uno cuantitativo y otro cualitativo.

El cuantitativo tiene que ver con viviendas que tengan deficiencias estructurales y de espacio, de tal manera que una simple remodelación no puede solucionar sus problemas, por lo que es necesario hacer una reubicación o reconstruir la casa.

Ejemplo de esto son los hogares tipo contenedor, embarcación, cueva o refugios naturales; las casas hechas con madera, tablas, cañas, vegetales o materiales de desecho; los hogares que habitan en una vivienda con tres o más hogares; y las casas con hacinamiento no mitigable, es decir, donde hay más de cuatro personas en un mismo dormitorio. En Cartagena se trata de un 10,3% de viviendas con estas características.

Por el lado del déficit cualitativo, se habla de las viviendas que si bien no cumplen con las condiciones adecuadas de habitabilidad, pueden ser objeto de intervenciones para solucionar estas deficiencias.

En este punto se encuentran las casas con hacinamiento mitigable (de dos a cuatro personas en un mismo cuarto); pisos en tierra, arena o barro; hogares que cocinan sus alimentos en el mismo cuarto donde duermen o en una sala-comedor sin lavaplatos y hogares sin acueducto, alcantarillado, energía eléctrica o servicio de recolección de basuras. En Cartagena este indicador es del 28,4% de los hogares.

En el Plan de Desarrollo ‘Salvemos Juntos a Cartagena’ 2020 – 2023, figuran algunas estrategias para reducir estas cifras, tales como la disminución del déficit mediante viviendas iniciadas y también a través de subsidios adjudicados.

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