Se llama Ruby Flórez pero a veces se transforma en “Pepita Clown”, un personaje bastante conocido en Olaya Herrera, y ahora en las redes sociales, que les ayuda a los niños con autismo, síndrome de down y otras discapacidades cognitivas de ese barrio a conocer de qué se trata eso del coronavirus que les impide salir de casa y a hacer actividades en el hogar que les sean útiles en esta cuarentena.
Con ayuda de su sobrino de 11 años, quien es conocido como el “Doctor Afrosín”, hace vídeos en los cuales explica cosas como qué es una pandemia, por qué se debe usar el tapabocas, las técnicas del lavado de manos, el lenguaje de los ojos y otros aspectos relevantes que les ayuden a estos niños a comprender de una forma didáctica el porqué es importante quedarse en casa.
Pero no solo eso. También les pone retos como hacer videollamadas a alguien con quien no hablaban desde hace tiempo, les enseña a cultivar alimentos en casa con materiales reciclables, a crear historias y a hacer manualidades con las cuales aprovechan su tiempo en casa.
“Esto para mí fue un reto porque pensé que iba a ser difícil y que no todos iban a responder, pero me di cuenta que estos retos rompen la rutina en la casa y se construye algo en familia. Es muy bonito entrar a mi Facebook y ver los vídeos que suben las mamás de todo lo que los chicos hacen, y ver que ellos están entendiendo por qué no debemos salir a la calle, por qué debemos usar tapabocas y así”, dice Ruby.
De esta manera ella y todos los que la ayudan ponen su granito de arena en la lucha del sector Central contra el coronavirus, que infortunadamente es uno de los que más casos tiene en toda la ciudad.
‘Ruleli’
La corporación existe desde hace cinco años y nació como un proyecto de Ruby de trabajar por el sector Central de Olaya Herrera. “Yo soy maestra en artes escénicas egresada de la Unibac y siempre quise devolverle algo al barrio donde nací, entonces viendo la problemática social que nosotros pasamos, decidí comenzar a trabajar por los niños del barrio”, dice Ruby.
A su iniciativa decidió ponerle ‘Ruleli’ porque era un nombre que le evocaba su propia niñez. “Cuando era niña con otras dos primas jugábamos a coger las almendras de los árboles y ‘vendérselas’ a mi mamá, a mi abuela y así. Nuestra ‘compañía’ era la combinación de nuestros nombres: Ruby, Leidy y Linda, ‘Ruleli’, por eso llamé así a esta corporación”, afirma.
De esta manera, bajo este nombre que reafirma las capacidades de la imaginación infantil, Ruby logró crear un espacio para los chicos del sector donde reciben clases artísticas e invierten su tiempo aprendiendo habilidades que les sirven en su día a día.
“Este año venía trabajando con dos actividades: una con los niños del sector Central y otra con los chicos con capacidades diferentes (autismo, síndrome de down, etc.) que también son de Ricaurte y otros sectores de Olaya. Lo que me gusta es que hay inclusión en todos los espacios, hemos logrado que los niños de este sector se fusionen con los de capacidades especiales y trabajen conjuntamente sin importar las diferencias. Dictamos clases de teatro, manualidades, música, pintura y también reforzamos valores”, dice Ruby, quien realiza esta labor sin contraprestación alguna más que ser testigo de la evolución de los chicos con los que trabaja. Sin embargo con la cuarentena el trabajo presencial de este año se vio paralizado.
La pandemia
“Con la cuarentena nos tocó hacer una pausa y someternos a este reto que es la virtualidad, fue muy difícil al principio pero con la ayuda de las mamás nos reinventamos y comenzamos a trabajar por las redes sociales. Es muy bonito porque ahora participan también con sus familias”, dice Ruby.
Sin embargo lamenta que no todos los niños con los que trabaja normalmente hayan podido incorporarse porque infortunadamente no todos cuentan con acceso a internet.
“Con algunos seguir a través de la virtualidad ha sido difícil porque los papás no cuentan con internet, celular o un computador. Hay familias que son muy vulnerables y a ellos he tratado de ayudarles consiguiendo ayudas como meriendas y alimentos y yendo a sus casas con todos los protocolos de bioseguridad”, afirma, recalcando que a pesar de todo hay familias del sector Central que son muy pobres y que por ello no se pueden incorporar a las nuevas dinámicas que impone la pandemia para continuar con el aprendizaje.
Para ello también cuenta con la ayuda del Comité Barrial de Emergencia (Combas) del sector con el cual más allá de la entrega de ayudas humanitarias, le apuesta a reforzar la pedagogía a través del arte y la recreación.
