Cartagena


Falencias de los hospitales de Cartagena frente al coronavirus

Un repaso a los cinco problemas que tiene la red hospitalaria de Cartagena, privada y pública, arroja un diagnóstico preocupante.

ERNESTO TABORDA HERRERA

04 de mayo de 2020 12:00 AM

Hace poco el Dadis ordenó a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) –hospitales y clínicas de Cartagena–, que estén listas a cumplir el plan de acción del Ministerio de Salud “durante las etapas de contención y mitigación de la pandemia por Sars-CoV-2 (COVID- 19).

El requerimiento pide que estas IPS (privadas y públicas) deben destinar la utilización exclusiva del 50% de su capacidad instalada (camas, equipos, recursos humanos y otros) para la atención de los casos por este virus.

Pero un acercamiento a la realidad que circunda el funcionamiento de la red privada y pública de hospitales de la ciudad arroja más dudas y preocupaciones que respuestas.

Tras una reunión que sostuvieron la mayoría de directivos del sector salud con representantes del sector público, El Universal dialogó con tres de estos gerentes de IPS privadas para hacer una radiografía real de cómo está la ciudad frente al COVID-19, y el panorama es desalentador.

Problemas de infraestructura y otros

Luis Percy, director general del Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja (Casa del Niño) y la UCI Doña Pilar; Santiago Puerta, gerente de la Clínica Santa Cruz; y Julio César Borelly, gerente de Gestión Salud IPS, coinciden en que los problemas que afrontan las clínicas y hospitales giran en torno a cinco ejes: financiación de los servicios de salud, protección y garantías para las personas; infraestructura, recurso humano y de cultura ciudadana.

En cuanto a la infraestructura, el COVID-19 se está atendiendo con la misma red hospitalaria, y no se ve un desarrollo o inversiones para el aumento de camas como en Bogotá, Cali y Medellín.

“Inicialmente se dijo que el gran centro de atención del COVID iba a ser el Hospital Universitario del Caribe (HUC), y no se ha visto nada en ese centro; tampoco está en operación el coliseo Rocky Valdez, ni las prometidas camas en el Hotel Caribe, ni se han tenido en cuenta desarrollos como el hospital de Serena del Mar”, sostiene Percy.

La red hospitalaria local está haciendo frente al COVID, en gran medida la privada, con el mismo número de camas, que tiene para todos los frentes, indica Percy. Para el directivo, la falencia de camas en general en Cartagena es de 1000, y de UCI de 200.

La iliquidez

“En este momento las IPS de Cartagena nos vemos abocadas a estas situaciones específicas que de alguna manera preocupan en el futuro inmediato de cuál puede ser la verdadera respuesta y preparación de la red hospitalaria de la ciudad, contra la pandemia”, explica Santiago Puerta.

“La cartera acumulada que tenemos las clínicas e IPS de la ciudad por cobrarle a las EPS, (Entidades Promotoras de Salud) en promedio, salvo dos EPS, ronda los 360 días. Esto hace que el funcionamiento de los hospitales y clínicas al mes por lo general funcionen con el recaudo, y es poco o casi nulo el apalancamiento financiero que se tiene para soportar momentos de iliquidez como el que estamos viviendo”, agrega Puerta.

“Paradójicamente, esta situación de cuarentena, una parte por directriz del Gobierno nacional y otra por temor, ha hecho que los hospitales disminuyan su atención en un 60% y 65%. Esto lleva a que los hospitales que viven de la atención y las facturaciones, y por ende del flujo de recursos, estemos funcionando con el 35 o 40% de nuestra facturación, lo que indica que el pico de la pandemia nos va a coger con iliquidez”, explica Puerta.

“Esto impacta la capacidad instalada que uno tenga, en camas, equipos y personas, y hace que el funcionamiento se vea mermado, por esa iliquidez”, dice.

“No ha habido hasta ahora ningún flujo efectivo adicional que haya llegado a los hospitales y clínicas a pesar de los anuncios del Gobierno nacional”, agrega.

“Adicionalmente, los bancos nos consideran una factor de riesgo, por lo tanto, muy a pesar de que el Gobierno ha sacado varias líneas de crédito, los bancos comerciales no nos consideran sujetos de estos créditos blandos. Si el Gobierno, las EPS y los mismos entes de control, que también tienen altas deudas con la red hospitalaria, no generan el flujo adicional a la red, Cartagena se va quedar sin hospitales en la cresta de la pandemia”, puntualiza Puerta.

Medio billón de pesos

A juicio de Luis Percy, la gran deuda con los hospitales privados y públicos de la ciudad supera una cartera de más del medio billón de pesos. “Los grandes deudores son las EPS que a nuestra institución les deben ceca de $35 mil millones, como Comparta, Coomeva, Ambuq, Salud Vida, y la Nueva EPS. Los otros grandes deudores son el Dadis, por la atención que se presta a pacientes venezolanos y a la población pobre no afiliada por unos $3.500 millones; y la gobernación de Bolívar, que nos debe $1.500 millones. Debo destacar el rol la EPS Mutual Ser y Coosalud, por su cumplimiento, y que Comfamiliar ha mejorado sus pagos”, dice Percy. Pidió intervención de la Superintendencia de Salud, “porque las EPS no cumplen con los giros, y la Supersalud no ha solucionado este problema, y que el Dadis como ente de control no es mucho lo que ha hecho”.

El director de la Casa del Niño describe otros problemas. Uno es la protección personas del equipo médico y denuncia que especuladores acapararon esos elementos de seguridad, y por ejemplo un tapabocas N95 pasó de 5 mil a 20 mil pesos. “Los otros grandes ausentes son las Aseguradoras de Riesgos Laborales, como en nuestro caso Colpatria, cuya ayuda ha sido insuficiente e inadecuada. Necesitamos mascarillas N95, geles, batas antifluidos, máscaras, monogafas, lo que no hemos recibido. En este sentido, el Invima, la Supersalud y la Superindustria no han hecho nada para garantizar el control de estos precios”, dice Percy.

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