




“Viaja en el tiempo a los siglos XVI y XVII recorriendo el legado histórico de la ciudad. Pasea por encantadoras casas de patrimonio colonial y por las estrechas calles de la ciudad amurallada de Cartagena y el barrio de Getsemaní en un recorrido privado. El patrimonio histórico del corralito de piedra por solo 300 mil pesos por persona”. Con esa publicidad se vende uno de los cientos recorridos turísticos por el Centro, San Diego, Getsemaní y parte de Manga. Lea: Una nueva vida para casa en Pie de la Popa: será la sede de la Defensoría
Según Cartagena Cómo Vamos, Cartagena de Indias es una de los destinos turísticos más importantes del mundo. En 2022, 2,9 millones pasajeros nacionales arribaron a la ciudad, 30 % más que en el año anterior cuando fueron 2,2 visitantes. El año pasado 572.636 extranjeros se bañaron en nuestras playas, lo que significó un aumento del 6 % en comparación con 2019.
El turismo manda en Cartagena, pues, según cifras del Dane, la rama de alojamientos y servicios de comida vincula al 10 % de los trabajadores de la ciudad.
Hay rincones en Cartagena que son postales cargadas de una calma y nostálgica belleza. Lugares que en ciertas horas del día tienen un silencio melancólico que solo perturba el sonido que hacen las hojas secas al rozar los adoquines, dispuestos bajo la sombra de los frondosos árboles de caucho. Me refiero a uno de los escenarios que más me gustan de la ciudad: la Plaza de La Ermita, en el Pie de la Popa.

La Ermita del Pie de la Popa.
No obstante, la placidez de la estancia no tarda en ser interrumpida por mototaxis que toman la plaza como atajo, avispas que podrían dañar a cualquier transeúnte embelesado. Pero este solo es uno de los problemas del barrio, pues entre los asiduos habitantes de calle, las vías propensas a inundarse cuando la lluvia cae, los atracos esporádicos y la irrupción de altos palomares de apartamentos que propician trancones ante la falta de parqueaderos, una comunidad clama porque su legado no sea ignorado por las autoridades.

Bajo esa lógica, la Asociación de Vecinos del Pie de la Popa (Asopopa) pide a las instituciones responsables devolver, o no permitir que se apague, el brillo de la arquitectura republicana del barrio. “Nuestro anhelo es que las autoridades competentes conserven, rescaten y aprecien este legado que, junto a barrios como Torices, El Cabrero y Manga, merece ser incluido en circuitos turísticos como se hace en Barranquilla”, expone Gustavo Guardiola, presidente de Asopopa.
Los popanos proponen que las casas republicanas de un barrio donde alguna vez imperaron los árboles de níspero sean incluidas en un Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) de patrimonio. ¿Cómo hacerlo una realidad que monetice y aporte al desarrollo? Un circuito turístico que lleve a propios y foráneos a conocer no solo el Castillo San Felipe y las Botas viejas, sino también la Iglesia de La Ermita, su plaza, casas como la Casa Del Castillo Stevenson o la Casa Seni, y el parque de Los Leones, recinto que recientemente ha recobrado su vida.

Casa Del Castillo Stevenson (exsede del Das y hoy utilizada por Migración Colombia).
Un potencial enorme
El legado republicano cartagenero data de finales del siglo XIX hasta 1930, periodo en el que la arquitectura se desmarca de lo colonial por su eclecticismo y por la innovación en el uso de técnicas y de materiales importados como el cemento, el acero, el cristal, el mármol, la cerámica, y el bronce. Una herencia que forjaron arquitectos como Gastón Lelarge, Pedro Malabet, Luis Felipe Jaspe Franco, entre otros.

Casa Pombo, donde hoy funciona la Universidad Libre.
En este periodo se construyeron hermosas villas y mansiones en el Pie de la Popa, entre 1890 y 1920, que tenían ciertas características en cuanto a su aspecto exterior: rejas de hierros para su protección y decoración; celosías en hierro o madera con hermosos diseños y apliques; escalinatas que terminan en la puerta principal, entre otros elementos.

Casa Tono.
El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2001 que hoy, ante su obsolescencia luego de 22 años, muchos claman por que se construya y apruebe uno nuevo, declaró varios recintos y casas del Pie de la Popa como Bienes Inmuebles de Interés Cultural (BIC). A saber: la Ermita del Pie de la Popa, la Casa de Castillo Stevenson, Casa María Josefina Del Castillo de Rojo Fabián (Casa Seni), Escuela Municipal y la Casa Vicente Martínez Martelo (casa Moraima).
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La Casa Moraima perteneció a Vicente Martínez Recuero y posteriormente a su hijo Vicente Martínez Martelo, quien fue varias veces Alcalde de Cartagena.
Junto a estas hermosas piezas republicanas, por las que hoy un barrio clama atención cultural y turística, también se resaltan el Parque de Los Leones y su kiosco, la Casa Pombo (Universidad Libre), Las Quintillizas y la Casa Tono. El Pie de la Popa quiere montarse en la ampliamente vendida moto del turismo, que, lastimosamente, en gran parte de la ciudad nunca arrancó.

Parque Santander o Parque de los Leones.
