“Los ediles deben recuperar la mística comunitaria”: Bernardo Romero

26 de julio de 2019 12:00 AM
“Los ediles deben recuperar la mística comunitaria”: Bernardo Romero
Bernardo Romero, gestor cívico.

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Hoy se cumplen 32 años de las primeras elecciones de las Juntas Administradoras Locales en Colombia, siendo Cartagena la ciudad que empezó este proceso el 26 de julio de 1987.

Gracias a eso, la ciudad se dividió en 33 comunas y 15 corregimientos, para dar mayor participación a los cartageneros en eso de manejar los asuntos locales como la veeduría, los servicios públicos y la gestión de partidas para financiar obras públicas.

El impulso de las JAL en Cartagena estuvo a cargo de gestores cívicos como Fermín Berrío Paternina, Román Torres Redondo, Benjamín Maza Buelvas y Bernardo Romero, entre otros.

Ellos, interpretando la Ley 11 de 1986, plantearon el proyecto, que fue acogido por el entonces alcalde de Cartagena, Manuel Domingo Rojas; y aprobado en el Concejo Distrital, que, a la sazón, estaba presidido por Argemiro Bermúdez Villadiego (q.e.p.d.), a través del acuerdo 19 de 1987.

“Fue una época de oro para la participación ciudadana --recuerda Bernardo Romero--, que, además, alcanzó espacios de representación en la junta directiva de la Empresas Públicas y concertó nuevas formas de intervención ante la administración distrital”. A propósito del tema, Romero respondió un cuestionario para este medio:

--¿Cuál es el balance que puede hacerse en estos 32 años?

--Aún con los altibajos que se han presentado en estos 32 años, se puede hablar de un balance positivo, porque en Cartagena y Colombia se han logrado conquistas, como que las JAL fueran reconocidas, en 1991, por la Constitución Nacional, como corporaciones públicas y que se les hayan asignado unos Fondos de Desarrollo Local para que dispongan de sus propios recursos monetarios. Lo otra gracia consiste en que en Distritos, como Cartagena, se les hayan asignado honorarios a los ediles.

--¿De cuáles altibajos estamos hablando?

--El principal es que la asignación de un Fondo de Desarrollo Local y de honorarios para los ediles, en vez de haber mejorado la situación de las Juntas Administradoras Locales, ha disminuido su trabajo cívico. Eso se le debe al sistema clientelar enquistado en la política colombiana, el cual ha logrado que las personas que llegan a integrar las JAL no sean las más idóneas para trabajar por la comunidad. La mayoría carece de la formación y tradición cívica que se necesita para ejercer el trabajo comunitario. La suya es más formación politiquera que otra cosa. A eso agreguemos la falta de unión entre los actores cívicos de cada localidad. Se está acabando la mística que había cuando comenzó el proceso.

--¿En qué cosas puntuales se está reflejando esta falta de mística?

--En que en muchas ocasiones se impone el interés particular sobre el interés colectivo. Eso lo vemos, sobre todo, cuando se trata de conformar las ternas para alcaldes locales. Ellos deberían obedecer el objetivo de sentar en las alcaldías locales a personas idóneas, que tengan una alta sensibilidad social. Pero en la realidad los escogen obedeciendo a intereses políticos y particulares. Ahí se origina la situación que tenemos ahora, en cuanto a que los recursos del FDL no llegan directamente a las comunidades como deberían llegar. Casi siempre se invierten en capacitaciones para líderes que poco repercuten en el bienestar de los barrios.

--¿Cuál debería ser el manejo de esos recursos?

--En cada comunidad hay un cúmulo de necesidades básicas insatisfechas, a las cuales deberían dirigirse esos recursos. Al mismo tiempo, deberían enfocarse en la cofinanciación de proyectos a nivel nacional e internacional. Me explico: los presidentes de juntas comunales, ediles y alcaldes menores podrían, con buena planificación, idear, por ejemplo, la creación de un gran parque lineal, cuyos costos se asumirían con una parte tomada del FDL y otra parte aportada por una firma nacional o internacional. Pero, en vez de eso, se distribuye el presupuesto en minucias que no impactan los problemas de la comunidad.

--¿Qué debería hacerse para volver al buen manejo de los recursos?

--Tenemos que entrar a la cultura de la buena planeación. En cada localidad debe conformarse un banco de proyectos, mediante el cual los ediles tendrán la responsabilidad de escoger y priorizar los proyectos que planteen las mejores soluciones para los problemas más grandes de la comunidad. Ahora mismo los ediles se escudan en que las comunidades no les presentan proyectos, pero si ellos asesoran a las Juntas de Acción Comunal en la creación de proyectos, de seguro no invertirán a la loco cuando se llegue el momento de distribuir las partidas. De otra parte, yo invitaría a los ediles a que retomen ese liderazgo cívico que es el objetivo de las JAL, además de ser las voceras de las comunidades en la gestión de recursos para resolver la problemática local. También invito a las JAC a que se organicen y puedan llevar representantes a las JAL. De esa manera habría mayor control sobre ellas. Que firmen acuerdos programáticos, donde se contemple la solución a los problemas de la comunidad.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Cartagena

DE INTERÉS