La semana pasada la Alcaldía de Cartagena visitó las obras del macroproyecto de Protección Costera, para verificar el avance de estas, ese día el alcalde William Dau aseguró que esperaba entregar la primera playa a los cartageneros como regalo de navidad.
No obstante, después de un Comité Local de Ordenamiento de las Playas (CLOP) se determinó que la playa 5, entre las calles 13 y 11 de Bocagrande aún no era segura para bañistas. (Lea: Protección Costera: ¿cuándo se habilitará la nueva playa?)
De acuerdo con el Distrito, el resultado de la revisión hecha estableció en un primer análisis, bajo el enfoque de la seguridad integral marítima y protección del medio marino, que las playas en el momento no son seguras para ser abiertas, por lo que deben verificarse aspectos técnicos entre el contratista, la interventoría y el diseñador del proyecto, que es la Universidad de Cartagena.
El director de obras de Proplaya, Juan Carlos Monzón indicó que el proyecto había recibido un concepto favorable: “Nadie ha tenido reparos con las obras ejecutadas por Proplaya. La Ungrd lo remitió a la Dimar con recomendación favorable, entonces estos hacen una revisión y acreditan que las playas son seguras para los bañistas”.
Y agregó: “El nuevo perito quedó de entregarle a la Ungrd lo que requería de mediciones el viernes y Sisco que es el que hace las mediciones tiene que confirmar si eso está o no en su contratos porque si no está se lo tienen que adicionar por medio de la Ungrd que no cuenta con suficiente personal en Cartagena. Todo esto se da porque alguien sugiere que pueden llegar a existir corrientes peligrosas pero sin ninguna evidencia”.
Y continuó: “Se hace una obra conforme a unos planos, esos planos conforme a un diseño de la Universidad de Cartagena y esos diseños conforme a un modelo oceanográfico que es público hace 3 años. Las obras las audita la interventoría, perito Dimar y media Cartagena. No hay ninguna evidencia de inseguridad de lo construido”.
Compensaciones económicas e incertidumbre
Desde Proplaya reiteraron que no existen pendientes técnicos con relación a la construcción de las obras. Dicen que las pendientes que puedan existir están relacionadas en el proceso de la aprobación de la Dimar, con relación a la seguridad de la playa.
Los retrasos que se puedan provocar por no entregar y poner en funcionamiento la playa 5, propicia incertidumbre en las otras zonas de Bocagrande que serán intervenidas. La preocupación de los servidores turísticos es porque cada día que pasa se podrían ver afectados económicamente, pues el pago de compensaciones solo está establecido por tres meses.
