
Para mí, trotar o caminar junto al mar es vida”, “siempre he hecho ejercicio en esta zona de la ciudad, por eso apenas permitieron que viniéramos a ejercitarnos, lo he hecho feliz”, “venir a la playa siempre será renovador”. Estos son los comentarios de solo 3 de las muchas personas que día a día llegan a las playas de Cartagena a ejercitarse, así como lo ha permitido en los dos últimos decretos la Alcaldía Mayor de Cartagena.
¿Y cómo no?, a todos nos gusta sentir la arena en nuestros pies, ver como la brisa nos despeina mientras realizamos alguna actividad y, lo más importante, poder escuchar el sonido del mar, que da tranquilidad en medio de todo este caos que el coronavirus ha dejado en la ciudad, con fallecidos, personas contagiadas y muchas otras sin empleo.
Para nadie es un secreto que el coronavirus llegó con tanta fuerza que cambió de un momento a otro el ritmo de vida que día a día llevábamos. Pasamos de estar fuera de casa más de 10 horas, por el trabajo, entrenamientos en el gimnasio, para ir de compras o demás, a estar confinados completamente en nuestras viviendas, donde no solo compartimos con nuestras familias, sino que también trabajamos y ayudamos a los más pequeños del hogar a realizar sus labores.
Esta nueva ‘normalidad’, según la Sociedad Interamericana de Psicología, trajo consigo cambios emocionales en muchas personas, quienes comenzaron a presentar síntomas fuertes de estrés agudo y angustia emocional, esto debido al encierro generalizado y la incertidumbre de saber qué más podía pasar.
Por esto, cuando se permitió a nivel nacional ejercitarse al aire libre, bajo unos parámetros, en la ciudad no dudaron en acatar esta medida, siempre y cuando se realizara en un perímetro de 1000 metros de distancia de la residencia de cada persona y se mantuvieran los protocolos de bioseguridad.
Estas nuevas directrices comenzaron a darle un rumbo positivo a la ‘normalidad’ en la que la ciudad venía, pues ya no solo se permitía salir a las personas para abastecerse o realizar diligencias personales, sino también a ejercitarse y más frente al inmenso mar, el cual estuvo cerrado por 4 meses para el público.
“Son dos horas que disfruto al máximo y saco a pasear a mi mascota para que también sienta un nuevo aire, pues estar tanto en casa nos había estado enfermando”, dijo Ana añadiendo que “siempre uso el tapabocas por prevención y cuidado”.
Alfredo Reino, profesor de educación física y entrenador, señaló que “ejercitarse al aire libre proporciona relajación, disfrute y con este panorama de la playa, arena y sol, se liberan mayores endorfinas, ayudando así a sanar y liberar el cuerpo del estrés, por eso es recomendable trotar, caminar o montar bicicleta”.
Desde el primer decreto dado a conocer por la Alcaldía de Cartagena, donde se anunciaba que se permitía el ejercicio al aire libre, Ana Raquel sintió que su vida cambió, pues a pesar de que venía ejercitándose en casa, para ella esto no era lo mismo, por eso desde el primer día autorizado y de acuerdo al pico y cédula, salió de su vivienda con todo el protocolo para ejercitarse cerca.
“Siempre he trotado en las mañanas, así que durante esta pandemia lo hacía dentro de mi casa, pero nunca es lo mismo, por eso apenas dieron la autorización comenzó para mí la felicidad, la cual se incrementó cuando permitieron que llegáramos hasta la playa a ejercitarnos”, contó mientras su hija, de 6 años, corría feliz en la arena.
Marcos, otro deportista aficionado, nos contó que “el ejercicio es vida, más cuando se hace así al aire libre. Aquí en la playa veo que todo el mundo cumple con las medidas”.
Lo mismo nos aseguró uno de los patrulleros que custodia la playa de Marbella, quien señaló que “tanto en la mañana como en la tarde vienen varias personas a trotar o caminar. Lo hacen con sus tapabocas, máximo van en parejas, cuando vemos que son más, les recordamos las normas”.
Según la Policía Metropolitana de Cartagena, desde el 25 de marzo hasta la fecha, se han impuesto 148 comparendos a personas que no cumplen con las medidas en esta zona de la ciudad.
Mantener un distanciamiento de dos metros entre cada persona.
Uso obligatorio de tapabocas.
Ejercitarse en un perímetro de 1000 metros de distancia de la residencia de cada persona.
Se restringe el uso de parques, canchas y espacios deportivos cerrados públicos o privados, así como el uso de máquinas biosaludables y de juegos infantiles instaladas en parques y espacios abiertos.
Se permite el uso de playas exclusivamente para el tránsito peatonal de personas que se encuentren realizando actividades físicas de caminatas o trote.
El Decreto 0737 del 15 de julio fue el que le dio apertura a las playas para que las personas pudieran ir a ejercitarse. En este ampliaron el grupo de personas y los horarios.
Se indicó que los niños de 2 a 5 años y de 6 a 18, podían hacer ejercicio al aire libre los lunes, miércoles y viernes, de 3 a 5 de la tarde, por espacio máximo de una hora. Por su parte, las personas entre 18 y 69 años, podían salir por dos horas en dos horarios, de 5 a 8 a.m. o de 4 a 6 p.m. Mientras que los mayores de 70 años lo podían hacer de 5 a 8 de la mañana en una sola hora.
En el último decreto, el 0803 del 13 de agosto, cambiaron los días para dos grupos y extendieron una hora más el horario para uno de ellos, quedando de la siguiente manera:
* Niños de 2 a 5 y de 6 a 8 años
Pueden salir los miércoles, viernes y domingos
Por una hora de 3 a 5 de la tarde.
* Mayores de 18 a 69 años
Pueden salir de 5 a 9 de la mañana o de 4 a 8 de la noche por máximo 2 horas diarias.
* Adultos mayores de 70 años
Pueden salir los martes, jueves y sábado.
Por 2 horas entre las 5 y las 9 de la mañana.
