La dirigencia cívica del barrio Pie de la Popa advirtió al Distrito sobre las malas condiciones en que se encuentra el puente Las Palmas y que podrían llevarlo a un desplome.
Se trata del puente que comunica a los barrios Pie del Cerro y Manga, que al mismo tiempo es la carrera 17, lo que lo convierte en un gran conector vehicular para un alto porcentaje de la ciudad.
Lo anterior significa que el puente Las Palmas podría estar recibiendo un promedio de cinco a siete mil vehículos diarios.
Al mismo tiempo, la estructura fue construida sobre la laguna San Lázaro y desde ella se inicia el caño Bazurto, que desemboca en la ciénaga de Las Quintas.
La advertencia la hizo Cecil Botero Ballestas, uno de los gestores cívicos del Pie de La Popa, quien afirmó que ya son más de cinco años los que su grupo lleva tratando de llamar la atención de la administración distrital respecto al mal estado en que se encuentra el puente.
Consideró que posiblemente el continuo cambio de alcaldes esté influyendo en la poca atención que se le presta al caso, “pero lo cierto es que estamos hablando de un peligro latente para toda la ciudad, porque se observa claramente que todas las bases del puente están socavadas, se han ido al agua y la cubierta de rodamiento vehicular presenta un pandeo bastante pronunciado. El día que el puente se caiga, el caos vehicular será impresionante, porque no hay alternativas viales para circular”.
Botero Ballestas aclaró que las advertencias al Distrito también han surgido de los vecinos de Manga, Pie del Cerro y hasta del gremio del transporte público, “pero a lo mejor las autoridades estarán esperando que ocurra algo similar a lo que se presentó en el puente Augusto Salguedo, del barrio Las Gaviotas, donde casi se cae un camión al caño Ricaurte, y entonces fue cuando decidieron arreglarlo”.
Aseguró que las primeras advertencias se hicieron hace más de cinco años, mediante fotos y videos publicados en las redes sociales, pero también con comunicaciones directas enviadas a la Secretaría de Infraestructura del Distrito, al DATT, al despacho de los alcaldes de turno, “pero la respuesta siempre es la misma: no hay recursos”.
Según Botero, la última intervención que se le hizo al puente fue hace dos años, cuando recibió una capa de asfalto, que también está mostrando grietas pronunciadas, sobre todo en lo más elevado.
“En alguna ocasión --recordó Jaime Serrano Gómez, de Asopopa-- se tuvo planeado que los buses de Transcaribe utilizaran el puente, pero nosotros lo impedimos, porque sus condiciones no eran las idóneas para esos menesteres. Sin embargo, ni siquiera en ese momento se tomó en cuenta la necesidad que hay de que el puente sea sometido a reingeniería”.
Botero Ballestas agregó que “se necesita la puesta en marcha de proyectos tan interesantes como la quinta avenida de Manga, pero más urgente es el componente de puentes, porque ya no dan abasto. Fueron hechos en los años 40 y ya cumplieron su vida útil”.
El secretario de Infraestructura, Édgar Marín, informó que la anterior secretaria, Clara Calderón, contrató unos estudios para saber qué determinación tomar con el puente.
“Dichos estudios --indicó-- están en curso y encaminados a saber qué reforzamientos se deben hacer. Dependiendo del resultado que arrojen, se establecerá el presupuesto a utilizar. Esperamos que los resultados se entreguen a finales de este mes”.

