[Video] Cartagena Unida: el invaluable poder de la solidaridad

06 de julio de 2020 07:18 AM

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Quien quiera que haya dicho por primera vez aquello de que la unión hace la fuerza debería vivir para ver cómo cada una de sus palabras se materializa de este lado del mundo. Cartagena Unida, una iniciativa que comenzó como un grupo de WhatsApp el 23 de marzo de 2020 y que dos días después repartía 60 mercados en Isla Belén, se ha mantenido durante tres meses en medio de la pandemia por el coronavirus y el balance no podría ser mejor: 22.017 mercados recogidos, de los cuales 20.781 habían sido entregados en 35 barrios de la ciudad hasta el jueves pasado, y un par de cosas que no son cuantificables, pero vaya que suman: sonrisas que parecen infinitas y muchas gracias que todavía resuenan en los oídos de Catalina Araújo, líder de esta iniciativa.

El jueves, precisamente, fue la última jornada de Deja algo en la caja, la estrategia que Cartagena Unida creó para que personas, desde sus edificios y sus casas, donaran lo que pudieran a esta noble causa. ¿La última? ¿Se acaba? ¡No! Se detiene para reinventarse y seguir alimentando una red de solidaridad que continuará en su propósito de servirle a quienes más lo necesitan en Cartagena.

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Catalina Araújo, durante una de las jornadas de Cartagena Unida.//Foto cortesía Andrés Espinosa.

Más allá de los mercados

“Obviamente, como todo, llevamos ya cuatro meses en esto, encerrados; fui notando que se iba bajando la cantidad, no solamente creo que hayan sido las ganas, sino que estamos ayudando por mil frentes, mucha gente ya está pasando trabajo (...) La gente hoy pide que sigamos, que hagamos otro tipo de cosas y eso es lo que quiero hacer. La verdad es que no he dicho que voy a parar, lo que quiero es cambiar de pronto un poco la manera de hacerlo, porque a veces se vuelve algo monótono y la gente pierde un poco esas ganas, se pasa la emoción, entonces hay que estar siempre innovando para liderar una iniciativa de estas”, explica Catalina y se reafirma en unas ganas de ayudar que crecen con cada día que pasa. “Quiero ayudar en la ciudad, seguir haciendo cosas, ahora más puntuales, más sostenibles. Pienso que pedir mercados y regalar mercados en la ciudad no puede ser para siempre, pero sí se puede ayudar desde miles de ámbitos, aquí hay miles de cosas por hacer, hay miles de fundaciones que funcionan súper y, por no conocerlas, muchas veces no ayudamos. Me estoy metiendo más a conocer la problemática de la ciudad a ver en qué sector y cómo quiero ayudar, entonces detenernos... no. Lo que viene es cambiar el esquema, buscar otras maneras de recoger fondos, de hacer proyectos”.

Incluso, se podría decir que Cartagena Unida ya comenzó a hacer cosas “más puntuales”, si quisiéramos usar las mismas palabras de Catalina: hace algunas semanas, seis familias de Fredonia lo perdieron todo por culpa de un incendio y entonces se convocó a la red de apoyo no solo a donar los mercados, sino ropa, utensilios, etc., y la respuesta fue “espectacular”, tanto que hasta colchones recibieron y hoy, desde Cartagena Unida, están gestionando los materiales para que las mismas familias construyan sus casas.

“Cartagena Unida es más de lo que hemos hecho, es una red de apoyo y solidaridad, juntar a más de cien personas es algo poderoso, estar unidos como ciudad y esa solidaridad, todo es súper poderoso. Eso es lo que quiero mantener. (...) Invito a la ciudad, a que si tienen proyectos por los cuales trabajar, ideas, siempre estoy abierta a escuchar, a juntarnos y ayudar en lo que se pueda”, asegura.

Cuidarse uno mismo es cuidar de todos

Catalina es el mejor ejemplo de que medidas como lavarse las manos constantemente, usar bien el tapabocas y esforzarse por respetar la distancia física sí son efectivas para evitar contagiarse del coronavirus. Ella tuvo contacto con miles de personas durante los últimos tres meses y sigue siendo negativa: 17 pruebas rápidas y 3 PCR lo comprueban. “Siempre me cuidé, siempre estuve con mi tapabocas; obviamente, a veces, sin querer, uno no guardaba la distancia que se debe y yo soy muy humana... Si fuera por mí, cargara a los bebés, los abrazara, pero, con todo esto, lo obligaban a uno a ser un poquitico más lejano y eso ayudó a que quizá no me haya contagiado aún. Siempre asustada, pues, no por susto al virus, porque pienso y siento que si me da no me daría fuerte, sino por mi familia... mis papás, mi esposo, mis hijos, pero siempre que salía, lo hacía con una energía de protección impresionante”, recuerda y resalta que todos los miembros de Cartagena Unida, en todas las jornadas, estaban atentos a cada medida y llevaban alcohol, jabón, gel y más. “Entre todos nos cuidábamos mucho. Si tú sales con gente que se cuida, te sientes tranquila al salir”, agrega.

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Uno de los beneficiarios de Cartagena Unida.//Foto cortesía Andrés Espinosa.

Aquello que no tiene precio

Dos cosas: las sonrisas y la inmensa solidaridad. Desde la emoción de la primera jornada de recoger mercados en los edificios de barrios como Bocagrande y Castillogrande, pasando por todos aquellos que se unieron porque vieron los videos o las fotos en redes sociales, hasta las miles de sonrisas de las personas que recibieron las ayudas. Ellos, que aun con todas las dificultades que atraviesan día a día, sacan fuerzas para sonreír. Aprender que no todos pueden quedarse en casa, porque simplemente no es una opción ante la pobreza, pero que podríamos ayudarles a cuidarse mejor. Aprender a ser agradecidos... “Una señora que estaba en su casa, como de 63 años, vivía en condiciones muy malas y le pregunté cómo estaba y me dijo: ‘Muy bien, porque tengo salud’, eso me marcó”, recuerda Catalina. Aprender de la berraquera de niños que nacieron, por ejemplo, sin piernas, pero sacan fuerzas para moverse por sí mismos y ¡vivir! “No cambiaría absolutamente nada, al revés, creo que aprendí demasiado de todo y sigo aprendiendo”, remata.

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Mildre Cartagena y Catalina Araújo.//Foto cortesía Andrés Espinosa.

¡Gracias infinitas!

“Quisiera agradecer la ayuda de tanta gente. A Abraham Dau, que ha sido mi partner desde que comencé, nos hemos apoyado, una persona con un corazón inmenso; a mi comité de gente, nos dividimos todas las rutas, el Ejército, la Armada, Guardacostas y la Policía, la gente que me acompañaba a armar mercados, el Centro de Convenciones de Cartagena nos prestó una bodega, se portaron divinos y nos hacían sentir súper en casa, a todas las empresas que nos donaron; la artista Nelly Del Río; la gestora social Angie Clee, la Alcaldía; Jabón Dersa, que me donó 10.000 detergentes; hay mucha gente que me ayudó y espero que no me quede nadie por fuera, que no se resientan (ríe) porque a todos les doy inmensas gracias. Sigo contando con ustedes, porque quiero seguir ayudando a la ciudad”, dice y agrega a esa lista a la Fundación Niños con Futuro, que está ayudando a conseguir corrales para bebés; a Andrés Espinosa, que no solo se encargó de las fotos y los videos sino que también se puso la 10 en lo que hubiera que colaborar; y a Mildre Cartagena, que le puso el alma a esta iniciativa.

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