Cartagena


Zona norte lanza SOS por “incontrolables fiestas” en La Boquilla

Los afectados aseguran que estas fiestas incumplen las medidas sanitarias establecidas por la pandemia de COVID-19 e infringen normas de orden público.

MÓNICA MEZA ALTAMAR

30 de diciembre de 2021 02:00 PM

Propietarios y residentes de apartamentos en los edificios Morros Vitri y Condo Hotel Seaway 935, en la zona norte de Cartagena, afirman que desde hace aproximadamente tres años viven un calvario por las “interminables rumbas” que realiza un establecimiento denominado Azul Beach Club, en la playa del corregimiento de La Boquilla.

Lo que más les preocupa es que, por las fechas que se avecinan, este establecimiento promociona eventos del 1 al 11 de enero del 2022, que para ellos significan que música a alto volumen, riñas, aforo desmedido y problemas de orden público estarán a la orden del día.

“A todos los que vivimos en este edificio se nos ha acabado la paz de día y noche por cuenta de este establecimiento. Estas personas no respetan la ley y parece que nadie se atreviera a meterse con ellos”, afirmó Luis Guillermo Villegas, residente del edificio Morros Vitri. Lea: Ni las querellas han podido controlar las fiestas ruidosas en La Boquilla

Catherine Sucete Gómez, asesora jurídica del edificio Morros Vitri, afirmó que posee pruebas audiovisuales de que Azul Beach Club genera música a volúmenes por fuera de los decibeles permitidos por la ley.

¿En baja mar?

Mario Torres, abogado de la firma Global Law y representante de la copropiedad Condo Hotel Seaway 935, explicó que se han venido realizado todos los procedimientos legales para que el establecimiento comercial sea intervenido, ya que presuntamente ocupa terrenos de baja mar.

“A través de un derecho de petición pedimos un concepto de determinación de jurisdicción a la Dirección General Marítima y Portuaria (Dimar), y estos determinaron que el terreno donde funciona el mencionado establecimiento es de bajar mar, es decir, espacio público, por lo tanto la Alcaldía Local 2 debe realizar el desalojo. Además no hay control de ruido, horarios, medidas de bioseguridad, y se están violando todos los derechos de quienes residen en la zona”, afirmó Torres.

“Es importante y urgente que el Dadis, la Policía, Secretaría del Interior y el alcalde de la localidad 2, Andy Reales, actúen de inmediato porque se están violentando normas y derechos de quienes aquí residen. No es posible que cualquier particular llegue e invada terrenos que le pertenecen al Estado y nadie haga nada”, agregó el abogado.

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Nancy Narváez, residente de Condo Hotel Seaway 935, manifestó no aguantar más la situación con este lugar. “Hacen fiestas cualquier día de la semana sin supervisión o restricción alguna por parte de la Policía. Evidentemente es un sitio construido frente a la playa de manera ilegal, ya que esta más allá de la línea de costa que conservan todas las edificaciones”.

“Siempre ha tenido problemas”

Consultado por El Universal, el secretario del Interior y Convivencia Ciudadana, David Múnera, afirmó que recuperar el espacio público que presuntamente ocupa Azul Beach Club, “por ser de baja mar, por competencia, le corresponde a la Alcaldía de la Localidad 2”.

Este medio intentó comunicarse con alcalde local, Andy Reales, sin embargo no fue posible obtener respuesta.

Múnera señaló además que Azul Beach Club “siempre ha tenido problemas” e incluso la Secretaría y la Policía lo han visitado por quejas relacionadas con la violación del aforo y de las medidas de bioseguridad. “En varias oportunidades la Policía lo ha cerrado y le ha impuesto comparendos”, agregó.

En cuanto a las competencias para intervenir en este caso, el funcionario recalcó “lo de ruido le corresponde al EPA y lo que tiene que ver con aforos y demás problemáticas a la Policía”.

El Universal también intentó obtener declaraciones del representante de Azul Beach Club y de la Policía Metropolitana de Cartagena. Hasta el momento no se ha obtenido respuesta.

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