La Luna parece que no le gusta ser fotografiada, pues siempre sale diminuta cuando le toman fotos con celular. Mientras los lobos le aúllan, la NASA no pierde el interés en estudiarla y propiciar el regreso de un ser humano a sus cráteres.
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Capstone, una pequeña nave espacial, financiada por la NASA, fue lanzada desde Nueva Zelanda el pasado martes, dando inicio a los planes de la agencia espacial para enviar astronautas de regreso a la luna en unos pocos años. La nave estudiará una órbita donde la NASA planea construir una pequeña estación espacial para que los astronautas se detengan antes y después de ir a la superficie lunar.
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La nave espacial tiene aproximadamente el tamaño de un horno de microondas y pesa menos de 25 kilos. A las 21:55 hora local en Nueva Zelanda, un cohete de 59 pies de altura que transportaba a Capstone despegó de una plataforma de lanzamiento a lo largo de la costa este del país oceánico. Aunque la misión recopila información para la NASA, es propiedad y está operada por una empresa privada, Advanced Space, con sede en Westminster, Colorado.
¿Cómo llegará?
Su diseño y ejecución tuvo un costo de poco menos de $ 30 millones, incluido el lanzamiento por parte de Rocket Lab. Las dos primeras etapas del cohete Electron colocaron a Capstone en una órbita elíptica alrededor de la Tierra. Para esta misión, Rocket Lab esencialmente agregó una tercera etapa que elevará metódicamente la altitud de la nave espacial durante los próximos seis días. En ese punto, la nave se dirigirá a la luna, tomando un camino lento pero eficiente, y llegará el 13 de noviembre.
“El lanzamiento fue absolutamente fantástico”, dijo Bradley Smith, director de la Oficina de Servicios de Lanzamiento de la NASA.
Después de su viaje de cuatro meses a la Luna, Capstone probará la dinámica de una órbita de halo casi rectilínea (NRHO) durante al menos seis meses, lo que ayudará a reducir el riesgo para futuras naves espaciales. Esta órbita alargada, a 1.600 km de un polo lunar en su paso cercano y a 70.000 km del otro polo en su punto máximo cada siete días, supone una ventaja frente a las circulares, ya que requiere menos capacidad de propulsión para las naves que vuelen hacia y desde la superficie de la Luna.
El pequeño satélite demostrará una innovadora tecnología de navegación de nave espacial y las capacidades de alcance unidireccional que podrían ayudar a futuras naves a volar cerca de la Luna con una necesidad reducida de comunicación con la Tierra.